RUTA 27 · MEDIUM
Diputado de Morena insulta y empuja al alcalde de Colima en plena feria
Leoncio Alfonso Morán Sánchez, aspirante a recuperar la alcaldía capitalina en 2027, encaró a Riult Rivera Gutiérrez con un insulto homofóbico antes de la inauguración de la Feria de Todos los Santos.
El diputado federal de Morena Leoncio Alfonso Morán Sánchez, Locho, encaró y empujó al alcalde de Colima, Riult Rivera Gutiérrez, y lo llamó “maricón” y “cobarde” durante los preparativos de la Feria de Todos los Santos. El episodio ocurre cuando Morán busca regresar a la alcaldía en 2027: un acto que daña su perfil y expone el costo de la confrontación en Morena Colima.
El diputado federal de Morena Leoncio Alfonso Morán Sánchez protagonizó un enfrentamiento verbal y físico con el presidente municipal de Colima, Riult Rivera Gutiérrez, en los preparativos de la inauguración de la Feria de Todos los Santos. El legislador, conocido como Locho, llamó “maricón” y “cobarde” al alcalde y terminó empujándolo frente a funcionarios e invitados que aguardaban la ceremonia encabezada por la gobernadora Indira Vizcaíno Silva. El hecho no es una trifulca menor entre dos políticos: ocurre en un espacio público, en un acto oficial y con un insulto homofóbico pronunciado por un representante popular.
La secuencia, registrada en videos que circularon ese mismo viernes, comenzó como un reclamo por el estado de la capital. Morán reprochó la limpieza de las calles y calificó a Colima de “chamagosa”. La discusión subió de tono hasta que el diputado dejó los cuestionamientos sobre servicios públicos y pasó a los insultos personales. Rivera colocó una mano sobre el hombro del legislador; este respondió con un empujón. El alcalde replicó llamándolo “payaso”. La feria se inauguró después, pero la escena ya se había instalado como el primer tema de la jornada.
El insulto homofóbico convierte una diferencia política en una expresión de violencia verbal, y su peso no depende de la orientación sexual de quien lo recibe sino del desprecio que encierra. Morán es diputado federal por Morena y ha manifestado su interés en volver a la alcaldía de Colima en 2027, cargo que ya ocupó en dos ocasiones. Rivera, en cambio, gobierna la capital y aparece como uno de los cuadros de la oposición con mayor visibilidad en el estado. El choque entre ambos no es nuevo: las finanzas municipales, las deudas heredadas y la prestación de servicios han sido motivo de señalamientos mutuos.
La lectura política
El episodio funciona, en la práctica, como un posicionamiento de alto riesgo para Morán. No es una candidatura formal —no hay registro ante el Instituto Electoral del Estado de Colima ni precampaña reconocida—, pero sí una aspiración declarada que se alimenta de confrontación pública. Locho busca capitalizar el desgaste de la administración capitalina, pero el método elegido lo coloca en un terreno donde pierde más de lo que gana: el insulto homofóbico desplaza el debate sobre servicios públicos y lo convierte en el protagonista de una agresión.
El cálculo político es visible. Un diputado federal que aspira a gobernar la capital necesita diferenciarse del alcalde en turno y, al mismo tiempo, mantener una imagen de autoridad. La confrontación directa puede rendir réditos entre un electorado molesto con la gestión municipal, pero el costo es alto cuando el agravio tiene contenido discriminatorio. Morena, que se presenta como defensor de los derechos de la diversidad sexual, queda expuesto: uno de sus legisladores usó “maricón” como descalificación en un acto oficial. La gobernadora Vizcaíno, presente en la ceremonia, no intervino en el altercado, pero el episodio la involucra políticamente por la cercanía de su gobierno con el legislador.
El equilibrio interno de Morena en Colima queda tensionado: el partido no puede respaldar el insulto, pero tampoco puede desautorizar abiertamente a un diputado con aspiración municipal sin abrir una fractura. La oposición, por su parte, tiene un motivo inmediato para exigir una condena y para vincular el episodio con el discurso oficial de respeto a la diversidad. Rivera, agredido, gana visibilidad como víctima de un ataque homofóbico, aunque su propia gestión queda bajo escrutinio por el reclamo original sobre la limpieza de la ciudad.
La señal rumbo a 2027 es ambigua. Morán conserva una base de reconocimiento por sus dos periodos al frente de la alcaldía, pero el episodio puede convertirse en un lastre si la contienda interna de Morena se define por perfiles moderados. La aspiración de Locho no está cancelada, pero el incidente le resta margen para presentarse como una opción de gobierno y lo obliga a explicar lo ocurrido ante su propio partido.
Qué sigue
El primer paso verificable es la respuesta institucional de Morena. La dirigencia estatal y nacional tiene pendiente pronunciarse sobre el comportamiento de su diputado; no hay hasta ahora una sanción formal ni un procedimiento abierto. En el plano legislativo, la Cámara de Diputados podría recibir una queja o un exhorto para que la conducta se revise en la comisión de ética, aunque no existe un plazo definido. En el terreno electoral, el Instituto Electoral del Estado de Colima no ha iniciado ningún procedimiento, y la aspiración de Morán a la alcaldía no ha sido formalizada ante ese organismo. La feria continúa hasta el 16 de noviembre, pero el episodio ya tiene fecha propia: la tarde del viernes en que un diputado federal empujó al alcalde de Colima.
