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EU pide extraditar a juez federal mexicano por soborno de 2 mdd

Luis Benítez Alcántara habría ordenado la libertad de un presunto narcotraficante el mismo día en que recibió el pago, según la acusación estadounidense. El caso expone la vulnerabilidad del Poder Judicial antes del arranque formal del proceso electoral 2027.

Ilustración editorial de Ruta 27 sobre justicia y controversias electorales
Ilustración editorial de Ruta 27; no representa una fotografía del acontecimiento.
EN 30 SEGUNDOS

El Departamento de Justicia de Estados Unidos anunció el 5 de noviembre de 2026 que solicitará la extradición del juez federal Luis Benítez Alcántara, detenido en Colombia y acusado de recibir dos millones de dólares para liberar a Andrew Clark, presunto narcotraficante canadiense. El caso ocurre cuando el Poder Judicial enfrenta su primera elección popular y rumbo a 2027 la integridad judicial se

El Departamento de Justicia de Estados Unidos anunció el 5 de noviembre de 2026 que solicitará la extradición del juez federal mexicano Luis Benítez Alcántara, detenido el pasado 1 de noviembre en Colombia y señalado por nueve cargos federales en ese país. La acusación sostiene que el juzgador usó su cargo para favorecer a Andrew Clark, identificado como segundo al mando de la organización criminal atribuida al exatleta olímpico Ryan Wedding, a cambio de dos millones de dólares.

El caso no es un episodio más en la larga lista de extradiciones entre ambos países. Es el primer expediente de alto perfil en el que un juez federal en funciones es acusado por Washington de vender una resolución, y ocurre mientras México instrumenta su primera elección popular de juzgadores.

Según la acusación estadounidense, Clark fue detenido en Guadalajara en octubre de 2024 por cargos de narcotráfico, homicidio y tentativa de homicidio. El procedimiento de extradición cayó en el juzgado de Benítez Alcántara. Entre noviembre de 2024 y febrero de 2025, Clark habría transferido aproximadamente 2.75 millones de dólares a través de intermediarios; de esa cifra, dos millones habrían llegado al juez.

La fecha que articula la acusación es el 24 de febrero de 2025. Ese día, sostiene la fiscalía estadounidense, Benítez Alcántara recibió el pago completo y concedió a Clark la libertad bajo fianza. La liberación duró poco: días después, Clark fue recapturado y trasladado a Estados Unidos, donde continúa su proceso penal.

Benítez Alcántara, de 49 años, no llegó al cargo por la elección judicial de 2025. Su ficha del Consejo de la Judicatura Federal indica que inició como juez de Distrito en octubre de 2018, tras ganar un concurso interno de oposición en 2015, y que antes recorrió la carrera judicial como oficial, actuario y secretario. No aparece en el listado definitivo de candidaturas a jueces de Distrito que publicó el Instituto Nacional Electoral (INE) en marzo de 2025.

Su nombre sí figuró, en junio de 2024, entre los once jueces de Distrito cuyo procedimiento de ratificación arrancó el Consejo de la Judicatura Federal mediante publicación en el Diario Oficial de la Federación. El documento consultado no establece el resultado final de ese procedimiento, por lo que su situación administrativa posterior requiere confirmación oficial.

El expediente también lo vincula con casos de alto perfil. En enero de 2024 absolvió a Juan Carlos García Rivera, único acusado en el proceso por el espionaje con Pegasus contra la periodista Carmen Aristegui, al considerar que la Fiscalía General de la República (FGR) no acreditó suficientemente la responsabilidad; un tribunal federal confirmó la absolución en noviembre de 2025. Esa resolución, sin embargo, no constituye evidencia de que sus fallos estuvieran relacionados con los hechos que ahora investiga Estados Unidos.

La lectura política

La acusación estadounidense no dice que el sistema judicial mexicano esté capturado; dice que un juez con ocho años de carrera, formado en el escalafón interno y sin paso por la elección popular, habría convertido una resolución de extradición en una transacción. La distinción importa: el caso golpea el argumento de que el ingreso meritocrático protege de la corrupción y, al mismo tiempo, complica la defensa de quienes se oponen a la elección de juzgadores.

El expediente llega en el momento más incómodo para el Poder Judicial: en plena instrumentación de la reforma que lo somete al voto popular, cada caso de corrupción judicial se convierte en munición para el oficialismo y en problema para la oposición, que defiende la carrera judicial como dique frente al poder político.

Rumbo a 2027, la integridad judicial ya no será un tema técnico reservado a especialistas. Los partidos y aspirantes a la Presidencia tendrán que pronunciarse sobre extradiciones, disciplina judicial y controles internos. Quien gobierne la narrativa del caso podrá presentarse como el adversario de la impunidad; quien defienda al juez como víctima de una acusación externa correrá el riesgo de aparecer como cómplice.

El movimiento del Departamento de Justicia también envía una señal a los operadores judiciales mexicanos: Washington está dispuesto a perseguir a jueces, no solo a narcotraficantes, cuando percibe que una resolución obstruye un proceso penal estadounidense. La cooperación judicial entre ambos países queda sometida a una prueba de fuego, con un detenido en Colombia y una solicitud de extradición en preparación.

Falta un elemento para medir el alcance del caso: si la solicitud formal de extradición se concreta y qué tribunal mexicano la admite. Hasta entonces, la acusación es una imputación estadounidense, no una sentencia.

Qué sigue

El Departamento de Justicia debe presentar formalmente la solicitud de extradición ante la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), que la remitirá a la Fiscalía General de la República (FGR) para su análisis y eventual presentación ante un juez federal mexicano. Benítez Alcántara permanece sujeto al procedimiento derivado de su detención en Colombia.

El calendario depende de la velocidad con que Washington formalice el trámite y de la respuesta de las autoridades mexicanas. En paralelo, el Consejo de la Judicatura Federal enfrenta la pregunta sobre la situación administrativa del juez y sobre el estado de su procedimiento de ratificación. Ninguno de esos expedientes tiene fecha de resolución confirmada.