RUTA 27 · MEDIUM
Gallardo citará uno a uno a su gabinete: filtra aspiraciones rumbo a 2027
El gobernador de San Luis Potosí sustituye la cita colectiva por entrevistas privadas con funcionarios que buscan competir. Diciembre sigue como plazo para dejar el cargo.
Ricardo Gallardo Cardona anunció reuniones individuales con integrantes de su gabinete que aspiren a competir en 2027, y descartó una cita masiva. Mantiene diciembre como plazo para separarse del cargo y anticipa una o dos bajas. El formato convierte al gobernador en filtro de las aspiraciones del PVEM en San Luis Potosí y ordena la sucesión antes de que arranquen los tiempos legales.
El gobernador de San Luis Potosí, Ricardo Gallardo Cardona, anunció que sostendrá reuniones individuales con los integrantes de su gabinete que deseen participar en el proceso electoral de 2027. Lo hizo al concluir una sesión de gabinete en la que también pidió ajustar el gasto de cierre de año, y rechazó que se trate de una cita masiva o de un “medio gabinete”.
El formato importa tanto como el anuncio. Gallardo sustituye la conversación colectiva por entrevistas privadas con quienes él identifica como aspirantes, lo que convierte al gobernador en el primer filtro de las candidaturas de su propio equipo. Dijo que hablará “en lo personal” con quienes sabe que pretenden contender y que esas reuniones serán posteriores y privadas.
El plazo sigue siendo diciembre. Desde septiembre el mandatario fijó esa fecha límite para que los funcionarios que busquen una candidatura dejen sus cargos, y entonces explicó que coincide con el calendario del Partido Verde Ecologista de México (PVEM). También ha adelantado que podrían producirse “una o dos bajas” en su equipo y que cualquier cambio sería de corte electoral.
En octubre el propio Gallardo calificó como una “baraja” cuatro perfiles que el PVEM contempla para la gubernatura: el presidente del partido, el secretario general de Gobierno, un alcalde del área metropolitana y un diputado federal. Entre esos nombres figura J. Guadalupe Torres Sánchez, titular de la Secretaría General de Gobierno, quien públicamente se declaró listo si el partido lo postula. En su comparecencia ante el Congreso estatal, Torres Sánchez reconoció que algunos funcionarios de primer nivel aspiran a contender, pero afirmó que hasta ahora ninguno le había manifestado de manera explícita su intención de pedir licencia, y recordó que los plazos legales para separarse del cargo aún no vencen.
La lectura política
El movimiento funciona, en la práctica, como un mecanismo de ordenamiento de la sucesión estatal antes de que exista una sola candidatura formal. No hay todavía precandidatura registrada ni proceso interno convocado; lo que hay es un gobernador que se coloca como interlocutor obligado de cada aspiración dentro de su administración. Quien quiera competir tendrá que pasar primero por esa conversación privada, y eso le da a Gallardo información, capacidad de negociación y margen para dosificar las salidas.
El incentivo es doble. Para el gobernador, las entrevistas individuales permiten medir lealtades, contener rupturas y evitar que el gabinete se vacíe de golpe o que las aspiraciones se coordinen fuera de su control. Para los funcionarios, la reunión privada es una señal de que su salida puede negociarse y no solo ejecutarse: quien se separa del cargo sin ese canal queda en desventaja frente a quien obtiene el visto bueno del Ejecutivo estatal.
El equilibrio interno del PVEM queda subordinado a ese filtro. La “baraja” de octubre ya insinuaba que la definición no llegará hasta diciembre o enero, y el propio Gallardo ha dicho que respetará los procesos internos y los tiempos de la dirigencia nacional. La diferencia entre aspirar, posicionarse y ser precandidato de facto se decide justamente en estas reuniones: no crean candidaturas, pero sí jerarquizan quién tiene viabilidad y quién no.
El contexto legal añade una capa. En 2025 el Congreso local aprobó una reforma para postular solo mujeres en 2027, que el gobernador vetó; en 2026 se aprobaron disposiciones que permiten candidaturas de cualquier género y establecen alternancia para elecciones futuras. La reforma federal contra el nepotismo electoral, publicada en 2025, entra en vigor para los procesos de 2030, por lo que no impide candidaturas en 2027. Nada de eso obliga a Gallardo a decidir hoy, pero todo eso explica por qué conviene ordenar el gabinete antes de que los plazos legales aprieten.
En un frente distinto pero conectado, la senadora Ruth González Silva aprovechó el cierre de su segundo informe legislativo para defender el derecho de las mujeres a participar en la vida pública sin que su condición familiar sea el argumento para descartarlas. Dijo que no ha tomado una decisión sobre competir en 2027 y que valorará factores personales y familiares. Su posicionamiento no pasa por el gabinete, pero compite por el mismo espacio político.
Qué sigue
Diciembre es el mes de referencia: ahí se concentran las licencias, las eventuales bajas y la conversación privada que Gallardo prometió. Después, la definición del PVEM se moverá entre diciembre y enero, conforme a las convocatorias de su dirigencia nacional. El propio gobernador adelantó que sería en enero de 2027 cuando estaría en condiciones de solicitar licencia para buscar otro puesto de elección popular. Falta ver cuántas salidas se concretan, si Torres Sánchez formaliza su aspiración y si el formato individual produce acuerdos o solo diferimientos.
