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Gaspar descarta licencias en Puebla y frena el reacomodo hasta febrero

Diez diputados de Morena ya se inscribieron en las coordinaciones internas del partido. Quien será el primer filtro para cualquier solicitud de licencia es también aspirante a una diputación federal.

Ilustración editorial de Ruta 27 sobre coaliciones y negociaciones partidistas
Ilustración editorial de Ruta 27; no representa una fotografía del acontecimiento.
EN 30 SEGUNDOS

El presidente de la Junta de Gobierno del Congreso de Puebla, Pavel Gaspar Ramírez, descartó que diputados de Morena pidan licencia ahora para buscar candidaturas rumbo a 2027 y ubicó las definiciones en febrero y marzo. Diez legisladores morenistas ya se inscribieron en coordinaciones internas y él mismo busca la diputación federal del distrito 14 de Izúcar de Matamoros.

Pavel Gaspar Ramírez, presidente de la Junta de Gobierno y Coordinación Política (JUGOCOPO) del Congreso de Puebla, descartó que diputados de Morena soliciten licencia para separarse del cargo y atender sus aspiraciones rumbo a 2027. La declaración, hecha en rueda de prensa, no es una simple nota de calendario: define quién se queda con el control del Poder Legislativo local mientras la disputa por las candidaturas se cocina por fuera del recinto.

Gaspar explicó que, aunque algunos integrantes de la bancada han manifestado interés por un cargo público, no está previsto que abandonen sus actividades legislativas. Situó en febrero y marzo del próximo año el momento en que los procesos electorales “comenzarán a tomar forma”, y de ahí concluyó que todavía no hay condiciones para que el Congreso registre salidas que obliguen a incorporar suplentes. “No visualizo en este periodo que alguien salga del Congreso o que pida licencia”, sostuvo.

El dato que ordena la escena es anterior. El 13 de octubre, el propio Gaspar informó que diez diputados locales de Morena se inscribieron en los procesos internos del partido para buscar coordinaciones municipales o de distritos federales, y calculó en al menos doce los legisladores con interés en una candidatura. La salida no ha ocurrido, pero la fila ya está formada y el propio presidente de la JUGOCOPO reconoció que esas aspiraciones “podrían definirse conforme avancen los tiempos internos de cada partido”.

Coordinaciones: el nombre formal y la función práctica

Gaspar clasificó las “coordinaciones en defensa de la transformación y la soberanía” como parte de la dinámica interna del partido y no como el inicio formal del proceso electoral. Formalmente tiene razón: una coordinación no es una candidatura ni una precandidatura registrada, y no consta que exista todavía una convocatoria que obligue a dejar el escaño. En la práctica, sin embargo, esos registros operan como filtros de selección —midan lealtades, ordenan la fila y permiten descartar— antes de que exista cualquier regla electoral aplicable. Es una precandidatura de facto sin consecuencia jurídica todavía.

El otro elemento es la regla de compatibilidad que el propio legislador defendió: los diputados pueden combinar sus responsabilidades públicas con actividades partidistas fuera del horario de trabajo, como los fines de semana. Ahí está el modelo completo. Nadie suelta el cargo, nadie suelta el sueldo y nadie obliga al partido a pagar el costo político de una ausencia.

La lectura política

Hay un incentivo institucional antes que uno partidista. Cada licencia mete a un suplente, altera la aritmética de comisiones y puede tocar la composición de la propia JUGOCOPO. Mantener a los titulares es mantener la mayoría operativa del Congreso, y eso vale para cualquier bancada, no sólo para Morena: el que se va deja su voto y su lugar en la negociación presupuestal y administrativa.

Hay también un incentivo de calendario. Si las salidas se adelantan, el partido queda obligado a definir reglas, resolver disputas y asumir el desgaste de explicar por qué un legislador cobra mientras hace campaña. Febrero y marzo no son una fecha técnica: son el plazo que Morena se dio para no decidir todavía.

Y hay un elemento incómodo que conviene nombrar con precisión. Quien descarta las licencias es el mismo que, según la cobertura periodística de su segundo informe de actividades en Chiautla de Tapia, a principios de octubre consignó su aspiración a la candidatura de Morena por el distrito federal 14 de Izúcar de Matamoros. No hay ilegalidad alguna en eso; no existe impedimento para que un diputado local aspire. Pero coloca al árbitro que recibirá y procesará cualquier solicitud de licencia en la misma fila que quienes esperan su venia. La señal que envía a aliados y adversarios es doble: a los aspirantes les dice que el cargo no estorba; a la oposición, que el reacomodo no empezará pronto.

El antecedente inmediato ayuda a leer el tono. El 13 de octubre, la bancada morenista se pronunció contra el nepotismo tras el registro de Alejandro Armenta Rosas como posible aspirante a la coordinación municipal de Izúcar de Matamoros. Es decir, el proceso interno ya produce conflictos que la dirección local debe administrar; abrir licencias ahora los multiplicaría dentro del propio Congreso.

Qué sigue

El primer punto verificable es la convocatoria: si Morena publica reglas y fechas para las coordinaciones, la afirmación de que “no es el inicio formal” empieza a tener fecha de caducidad. El segundo es el Congreso: cualquier solicitud de licencia debe pasar por la JUGOCOPO y por el Pleno, y hasta ahora no hay una sola registrada. El tercero, febrero y marzo de 2027, cuando el propio Gaspar ubicó las definiciones. La señal a vigilar es simple y anticipada: si un diputado pide licencia antes de que exista convocatoria formal, la tesis del “por el momento” habrá durado menos de lo anunciado.