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Higinio Martínez pide calma en Morena y traslada la disputa a las encuestas

El senador advirtió que los alcaldes que no ganen una coordinación y no tengan diputación deberán cuidar el marco legal ante el INE; la Comisión Nacional de Elecciones definirá las fechas.

Ilustración editorial de Ruta 27 sobre encuestas de opinión pública
Ilustración editorial de Ruta 27; no representa una fotografía del acontecimiento.
EN 30 SEGUNDOS

Higinio Martínez, presidente del Senado, pidió a militantes y aspirantes de Morena no "agitar las aguas" y esperar las encuestas que definirán las coordinaciones municipales, figura que en la práctica funciona como precandidatura a las alcaldías y a la boleta de 2027. Advirtió que quienes no resulten elegidos y no tengan diputación deben cuidar el marco legal ante el INE.

Higinio Martínez pide calma en Morena y traslada la disputa a las encuestas

El presidente de la Mesa Directiva del Senado, Higinio Martínez, llamó a militantes y aspirantes de Morena a mantener la calma, no "agitar las aguas" y esperar los resultados de las encuestas con las que el partido definirá a sus coordinadores municipales. No es un mensaje neutral: es el reconocimiento de que la disputa por esas posiciones ya está abierta y de que, por ahora, el partido la administra pidiendo disciplina antes que publicando reglas.

Desde sus redes sociales, el senador mexiquense informó que concluyó el registro de aspirantes a las coordinaciones municipales en todo el país y el de quienes buscan participar en la definición de candidaturas a diputaciones federales. La siguiente etapa, explicó, es la aplicación de encuestas. Debido al número de inscritos, se prevé filtrar a entre dos, cuatro o hasta seis aspirantes por municipio, considerando "las posibilidades de cada participante" y el reconocimiento que tengan entre los comités seccionales.

"Somos compañeros de Morena, no agiten las aguas, no hay enemigos dentro de Morena, los adversarios están fuera", expresó. El llamado lo dirigió en especial a sus compañeros del Estado de México, aunque lo extendió al resto del país.

El mensaje incluyó una advertencia práctica. Los presidentes municipales que resulten seleccionados como coordinadores deberán continuar al frente de sus ayuntamientos; quienes no sean elegidos y tampoco ocupen una diputación federal tendrán que mantenerse dentro del marco legal para no tener problemas con el Instituto Nacional Electoral (INE). Es decir: el partido anticipa que habrá perdedores y que algunos de ellos ocupan cargos públicos.

La definición quedará en manos de la Comisión Nacional de Elecciones (CNE) de Morena, encabezada por Citlalli Hernández, que deberá informar cuándo se resuelven las coordinaciones y, después, las candidaturas conforme avance el calendario electoral.

La lectura política

Formalmente, una coordinación municipal no es una candidatura: es una posición organizativa del partido. En la práctica, la evidencia disponible apunta a que funciona como precandidatura de facto. El propio senador la describió como parte de la ruta interna de Morena para definir posteriormente a sus candidatos. Quien gana una coordinación no queda registrado ante ninguna autoridad electoral, pero sí colocado en posición de salida para la boleta de 2027.

Ese diferimiento —primero coordinación, después candidatura— cumple una función: permite al partido ordenar su sucesión sin abrir todavía el periodo legal de precampañas y traslada el costo del conflicto al interior. La encuesta opera, en ese esquema, como árbitro. El problema es que la evidencia no incluye metodología, empresa responsable, ponderaciones ni fechas; solo el criterio de "posibilidades" y "reconocimiento" entre comités seccionales, que no son medibles sin reglas explícitas.

El llamado a la calma se entiende mejor con la cronología reciente del propio Martínez: el 21 de septiembre describió el proceso de coordinaciones estatales como un saldo de "lesionados, golpes y pancheros"; el 1 de octubre descartó que las inconformidades derivaran en una fractura; el 7 de octubre sostuvo que Morena debe poner orden y límites ante lo que viene. Ahora la operación se replica en los municipios, donde el contacto con el territorio y con los recursos es más directo y el agravio se mide en cuadras, no en entidades.

Hay además una lectura institucional: el presidente del Senado no tiene facultades sobre la vida interna de un partido. Habla, en los hechos, como una voz de ordenamiento del morenismo, no como autoridad. Y su advertencia sobre el INE apunta a un riesgo verificable: que la disputa por coordinaciones derive en actos anticipados de precampaña o en uso de recursos públicos municipales. Quien gana margen con este diseño es la CNE, que concentra la decisión y el calendario; quien lo pierde es el aspirante sin estructura, que compite en una medición cuyas reglas no puede auditar.

Qué sigue

La CNE debe comunicar el calendario de encuestas y la fecha en que se resolverán las coordinaciones municipales; después vendrá la definición de candidaturas conforme al calendario electoral. El partido busca conservar la mayoría en la Cámara de Diputados y ganar el mayor número de municipios, en un año en que también se renuevan 17 gubernaturas. Sin metodología publicada, la prueba para Martínez y para la CNE no será el llamado a la calma, sino cuántas inconformidades quedan cuando se lea el primer resultado.