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INE asegura calendario electoral 2027 pese a crisis interna y revisión de contratos
La presidenta provisional del Instituto Nacional Electoral, Blanca Cruz, reafirma la continuidad técnica del proceso mientras se depuran irregularidades administrativas y se suspenden contratos millonarios.

Blanca Cruz, presidenta provisional del INE, confirmó que las actividades para las elecciones de 2027 avanzan sin retrasos, a pesar de la crisis institucional. Tras la renuncia de Guadalupe Taddei, se suspendió el contrato de credenciales con Cosmocolor y se revisan otras contrataciones. El organismo busca restaurar la confianza mientras mantiene el calendario electoral vigente.
La Consejera Presidenta provisional del Instituto Nacional Electoral (INE), Blanca Cruz, afirmó este 30 de octubre que las actividades sustantivas de organización electoral continúan conforme a lo previsto para el Proceso Electoral 2026-2027. En una entrevista con Sin Embargo, Cruz subrayó que la prioridad del organismo es garantizar el desarrollo del proceso, al tiempo que atiende la situación institucional que enfrenta el instituto tras la renuncia de su predecesora, Guadalupe Taddei. La autoridad electoral busca separar la urgencia de la limpieza administrativa de la obligación técnica de organizar comicios.
La declaración de Cruz llega en un contexto de alta tensión interna y escrutinio público. Apenas el día anterior, el Consejo General del INE acordó revisar todos los contratos vigentes, incluido el de la producción de credenciales para votar, valorado en más de 1,000 millones de pesos y otorgado a la empresa Cosmocolor en colaboración con Talleres Gráficos de México. La suspensión de este contrato clave es una medida de contención inmediata ante señalamientos de irregularidades y presuntas prácticas corruptas vinculadas a la administración anterior.
Cruz detalló que el organismo ha adoptado medidas para fortalecer los mecanismos de transparencia y rendición de cuentas. El INE actuará con apertura total ante las investigaciones en curso, asegurando que cualquier determinación sobre el personal o los contratos se analice de manera colegiada y sustentada en la información disponible. Entre las acciones tomadas se incluyen la separación de tres servidores públicos y la revisión exhaustiva de contrataciones vinculadas a empresarios señalados por presuntas irregularidades, como José Alfredo Hernández Casillas.
A pesar de la crisis, la presidenta provisional insistió en que las Consejerías trabajan de manera permanente para dar seguimiento a los asuntos internos sin afectar las responsabilidades constitucionales del Instituto. El mensaje es claro: la institución no paralizará la democracia por los errores de su gestión administrativa. Sin embargo, también reconoció la necesidad de revisar la normativa interna para fortalecer los controles en procedimientos futuros, lo que sugiere que la crisis no es solo coyuntural, sino estructural.
La lectura política
La figura de Blanca Cruz opera en la práctica como una figura de contención y estabilización. Su nombramiento como presidenta provisional no es solo un trámite administrativo; es una maniobra para evitar un vacío de poder que podría ser aprovechado por actores políticos para cuestionar la legitimidad del proceso electoral. Al afirmar que las actividades continúan, Cruz no solo informa, sino que desactiva el argumento de que la crisis del INE implica la paralización de las elecciones, un escenario que generaría incertidumbre y posible intervención judicial o política.
La revisión de los contratos, especialmente el de las credenciales, tiene un doble objetivo. Primero, cumplir con la obligación de depurar la herencia de la administración Taddei, que quedó manchada por escándalos de corrupción y hostigamiento laboral. Segundo, enviar una señal de independencia y rigor técnico a los partidos políticos y a la ciudadanía, demostrando que el INE puede autocontrolarse sin necesidad de que terceros intervengan. Esto es crucial para mantener la confianza en el árbitro electoral, un activo frágil pero esencial para la legitimidad del resultado de 2027.
El equilibrio interno del INE se pone a prueba. Los consejeros electorales, muchos de ellos con aspiraciones políticas o lealtades partidistas, deben decidir si priorizan la defensa de la institución o sus propios intereses. La suspensión del contrato con Cosmocolor, una empresa con vínculos históricos con el poder político, coloca a los consejeros en una posición de riesgo político: si no actúan, parecen cómplices; si actúan, pueden enfrentar represalias de las redes de influencia que protegían esos contratos.
Qué sigue
El Consejo General del INE deberá resolver en las próximas semanas el destino final de los contratos suspendidos, especialmente el de las credenciales. Se espera una resolución formal sobre la rescisión o modificación de los acuerdos con Cosmocolor y Talleres Gráficos de México. Además, el organismo deberá presentar un informe detallado de las irregularidades encontradas y las medidas correctivas implementadas. El plazo para la definición de los procedimientos electorales sigue vigente, pero la presión por transparencia aumentará a medida que se acerque la fecha de las elecciones.
