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INE borra comunicado de renuncia de Taddei y abre crisis en pleno 2027

El documento, fechado el domingo y retirado de los canales institucionales, anunciaba la dimisión de la consejera presidenta ante la Cámara de Diputados este lunes. Un día antes, Taddei había dicho a sus compañeros que no renunciaría.

Ilustración editorial de Ruta 27 sobre Congreso y reglas electorales
Ilustración editorial de Ruta 27; no representa una fotografía del acontecimiento.
EN 30 SEGUNDOS

El INE difundió y luego eliminó un comunicado que anunciaba la renuncia de Guadalupe Taddei a la presidencia del organismo, para presentarla ante la Cámara de Diputados el lunes 26 de octubre. La consejera había negado esa salida un día antes, en medio de señalamientos por contratos y su vínculo con un proveedor. El episodio deja al árbitro electoral sin guion claro a un año de 2027.

El Instituto Nacional Electoral (INE) difundió y después eliminó un comunicado oficial en el que anunciaba que su consejera presidenta, Guadalupe Taddei Zavala, presentaría su renuncia ante la Cámara de Diputados este lunes 26 de octubre. El documento, identificado con el número 460 y fechado el domingo, circuló por los canales institucionales de distribución a medios y fue borrado minutos antes de las cuatro de la tarde. La difusión y el borrado de un mismo documento, en menos de una hora, dejan al árbitro electoral sin una versión única sobre la continuidad de su presidencia.

El texto retirado contenía un mensaje de tres páginas en el que Taddei justificaba su salida por la necesidad de proteger la estabilidad, la credibilidad y la independencia del organismo. "Es por ello y después de una profunda reflexión, he decidido presentar el día de mañana, 26 de octubre, ante la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, mi renuncia a la responsabilidad que esa Soberanía me confirió en abril de 2023 como Consejera Presidenta del Instituto Nacional Electoral", señalaba el comunicado. Añadía que proteger al instituto debía estar por encima de cualquier interés personal o coyuntural.

El episodio ocurre un día después de que Taddei asegurara a sus compañeros consejeros que no renunciaría, pese a los cuestionamientos por su relación con Alfredo Hernández Casillas, proveedor del INE que, de acuerdo con reportes periodísticos, ha recibido contratos por 245 millones de pesos. La secuencia —negativa el sábado, comunicado de renuncia el domingo, borrado el mismo domingo— es, por sí sola, el hecho político más relevante del fin de semana.

El INE no ha explicado públicamente por qué retiró el documento ni si la renuncia sigue en pie. Tampoco hay confirmación de la Cámara de Diputados sobre la recepción de un escrito de dimisión. Hasta que exista una renuncia formal recibida por el Poder Legislativo, la salida de Taddei es un hecho anunciado y desmentido por la propia institución, no un acto jurídicamente consumado.

La lectura política

La presidencia del INE no es un cargo cualquiera en el calendario rumbo a 2027. El organismo tiene a su cargo la organización del Proceso Electoral Concurrente 2026-2027, la fiscalización de partidos y precampañas, la capacitación de funcionarios de casilla y la operación del voto de los mexicanos en el exterior. En las últimas semanas, el Consejo General ha aprobado lineamientos para la entrega de paquetes electorales, el modelo del sistema de representaciones y un micrositio de transparencia sobre contrataciones. Todo eso queda en suspenso si la cabeza del instituto entra en una crisis de legitimidad abierta.

El movimiento, en la práctica, funciona como una salida negociada que se adelantó a su propio anuncio. La renuncia se redactó, se fechó y se distribuyó, pero no se sostuvo. Eso sugiere que la decisión no estaba completamente cerrada entre los actores que la harían efectiva: la propia consejera presidenta, el bloque de consejeros y la Cámara de Diputados, que es la instancia que recibe la dimisión y, en su caso, activa el procedimiento de sustitución. El borrado no cancela la crisis: la hace más visible, porque exhibe que la institución no controla su propia comunicación en un momento de máxima presión.

Los incentivos son claros. Para Taddei, permanecer en el cargo implica sostener la presidencia mientras la Auditoría Superior de la Federación revisa licitaciones y mientras circulan videos sobre la cercanía de su familia con un proveedor. Para el bloque de consejeros, una salida ordenada permitiría reencauzar la credibilidad del organismo antes de que arranque formalmente el proceso electoral. Para los partidos, la definición de quién preside el INE en 2027 es una disputa por el árbitro, no un trámite. Y para la Cámara de Diputados, recibir o no la renuncia es una decisión con consecuencia política inmediata.

No hay aún una candidatura, una precandidatura ni un posicionamiento sucesorio formal. Lo que existe es una vacante potencial y un conjunto de actores que se posicionan para influir en quién la ocupa. La señal que se envía a aliados y adversarios es de fragilidad: un instituto que anuncia y desanuncia la salida de su presidenta en el mismo día difícilmente puede presentarse como el garante neutral de la elección de 2027.

Qué sigue

La pregunta verificable es si la Cámara de Diputados recibe este lunes 26 de octubre un escrito de renuncia firmado por Taddei. Si lo recibe, se activa el procedimiento de sustitución y el Consejo General deberá definir la presidencia interina o el calendario de designación. Si no lo recibe, la consejera presidenta tendrá que explicar públicamente por qué un comunicado institucional anunció su salida y luego fue retirado. En cualquiera de los dos escenarios, el INE deberá dar una versión oficial sobre el origen del documento 460 y sobre quién autorizó su difusión. El proceso electoral 2026-2027 no admite una presidencia en duda.