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MC va sin alianzas en Sinaloa 2027; Montoya apunta a Culiacán
La coordinadora de la bancada naranja en el Congreso local sostiene que su única alianza será “con la ciudadanía” y descarta socios tanto del bloque oficialista como del PRI y el PAN.

Elizabeth Montoya Ojeda, coordinadora de Movimiento Ciudadano en el Congreso de Sinaloa, anunció que el partido competirá sin alianzas en 2027 y confirmó que buscará la alcaldía de Culiacán. Es un posicionamiento público, no una candidatura registrada: no hay convocatoria ni plazos abiertos. La señal importa porque cierra la puerta a una coalición opositora amplia en la capital sinaloense y ordena
Movimiento Ciudadano (MC) competirá sin alianzas en el proceso electoral de 2027 en Sinaloa y su coordinadora parlamentaria, Elizabeth Montoya Ojeda, buscará la alcaldía de Culiacán. Las dos definiciones llegaron juntas y en voz de la misma persona, un formato que en la política mexicana rara vez es casual: la legisladora convirtió una decisión de estrategia partidaria en el marco de su propia aspiración municipal.
“Vamos solos, en Movimiento Ciudadano vamos solos, lo hemos dicho en muchas ocasiones, nuestro Coordinador Sergio Pío Esquer y una servidora que nuestra alianza es con la ciudadanía, con los hombres y mujeres que quieren un Culiacán diferente”, declaró. La frase hace dos cosas a la vez: define la línea del partido para 2027 y coloca a Montoya en el centro del mensaje, respaldada en la figura de Pío Esquer, a quien identificó como coordinador.
El diagnóstico que ofreció tiene dedicatoria múltiple. Habló de “desencanto” con los gobiernos actuales de Morena, con la seguridad, los servicios públicos y la salud como los temas que explican ese malestar, y extendió la crítica a “los partidos tradicionales, PRI y PAN”. Es un posicionamiento de marca: si el desencanto alcanza a todos, el partido que se presenta como distinto gana un argumento.
Sobre el método interno, la legisladora se limitó a lo previsible: se respetarán los tiempos de la ley y los estatutos, que contemplan que hasta el 50 por ciento de las candidaturas sean para perfiles ciudadanos. No anunció convocatoria, calendario, ni reglas de competencia.
El alcance de ir solo
Sinaloa renueva en 2027 gubernatura, Congreso local y ayuntamientos, incluido Culiacán. En ese calendario, la decisión de no aliarse no es un detalle administrativo: define con quién se negocia y con quién no, y sobre todo a quién se le cierra la puerta. La declaración se hizo en un momento en que las dirigencias suelen guardar silencio para conservar margen de negociación.
El costo de anticiparse es claro. Un partido que se declara sin alianzas antes de que existan precampañas renuncia a la posibilidad de subir a un bloque más amplio y se compromete a competir con su estructura y su marca, que en Sinaloa es pequeña frente a Morena y al bloque PRI-PAN. El beneficio también: diferenciarse sin el lastre de un socio impopular y presentarse como la opción que no reparte cuotas.
La lectura política
Ir solo funciona, en la práctica, como una forma de ordenar el tablero interno antes de que lo ordenen otros. Al fijar la línea en voz de la coordinadora de la bancada, el mensaje deja de ser una opinión personal y adquiere peso de decisión partidaria frente a militantes, aspirantes y posibles aliados externos que ya saben que no habrá espacio negociado.
Para Montoya, el anuncio opera como precandidatura de facto sin ser candidatura. No hay solicitud de registro, no hay precampaña formal, no hay convocatoria publicada: lo que existe es una aspiración declarada públicamente y un cargo legislativo usado como plataforma. La diferencia importa legalmente y desaparece en la política real, donde una intención repetida frente a medios suele bastar para instalar un nombre en la conversación y presionar por un método interno favorable.
El régimen del 50 por ciento para perfiles ciudadanos admite dos lecturas. Puede ser una válvula genuina para incorporar perfiles sin militancia, coherente con el discurso de “alianza con la ciudadanía”; o puede operar como un espacio discrecional que el comité estatal administra sin reglas explícitas de selección. La evidencia disponible no permite decidir entre ambas: falta conocer la convocatoria y los criterios de elegibilidad.
La señal a los adversarios también es nítida. A Morena le dice que no habrá un frente opositor amplio en la capital sinaloense, lo que puede fragmentar el voto contrario al oficialismo. Al PRI y al PAN les confirma que competirán por el mismo electorado molesto sin posibilidad de suma, y a los aspirantes naranjas del resto del estado les advierte que la línea “sin alianzas” no necesariamente resuelve sus propios pleitos internos.
Queda un hueco relevante: no está claro si la decisión abarca la gubernatura, donde el partido tiene incentivos distintos a los de un ayuntamiento, ni si el comité nacional la respalda. Sin ese dato, la declaración es sólida como posicionamiento local y frágil como estrategia estatal completa.
Qué sigue
El primer paso verificable es la convocatoria interna de MC en Sinaloa: método de selección, fechas y peso real de los perfiles ciudadanos. Después, los plazos que marque la autoridad electoral local para el arranque formal del proceso. En paralelo, la pregunta que la legisladora no respondió: si la línea de “vamos solos” incluye la candidatura a la gubernatura y si cuenta con el aval del comité nacional. Hasta que exista registro, Montoya seguirá siendo una aspiración declarada, no una candidata.