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RUTA 27 · MEDIUM

Montiel pide tramitar seguridad; el riesgo ya alcanzó a los aspirantes

La dirigente de Morena extendió el llamado a todos los partidos tres días después del asesinato de Arturo Marín Acevedo en Cuajinicuilapa, Guerrero. Su propia formulación deja fuera la fase donde ocurrió el crimen: la de quienes todavía no son candidatos.

Ilustración editorial de Ruta 27 sobre seguridad del proceso electoral
Ilustración editorial de Ruta 27; no representa una fotografía del acontecimiento.
EN 30 SEGUNDOS

Ariadna Montiel, presidenta nacional de Morena, llamó a aspirantes y candidatos de todos los partidos a tramitar seguridad si se sienten en riesgo de cara a 2027. Lo dijo tres días después del asesinato de Arturo Marín Acevedo, aspirante de Morena a la alcaldía de Cuajinicuilapa, Guerrero. La protección, tal como la describió, se prevé para cuando ya sean candidatos: la fase interna queda descubie

La presidenta nacional de Morena, Ariadna Montiel, llamó este 20 de octubre a los aspirantes y candidatos de todos los partidos que consideren estar en riesgo a tramitar seguridad durante el proceso electoral de 2027. El pronunciamiento admite un dato incómodo para el partido en el gobierno: la elección se prepara con abanderados que necesitan protección. Y fija una regla que no es menor: la seguridad no llegará por defecto, se pedirá.

Montiel lo formuló con una frase que mezcla identidad partidista y política de riesgo. "Nosotros pues no usamos seguridad, no es nuestro estilo, pero en general en el proceso electoral, quien así lo requiera, pues que se le den las condiciones de cualquier partido, no solo de Morena", dijo en conferencia de prensa.

El llamado llegó tres días después de que Arturo Marín Acevedo, aspirante de Morena a la presidencia municipal de Cuajinicuilapa, Guerrero, fuera asesinado a balazos. Según los hechos reportados, hombres armados a bordo de un vehículo le dieron alcance cuando conducía su camioneta acompañado de su esposa. Marín Acevedo era ganadero de la región, sobrino del exalcalde Alejandro Marín Mendoza y había hecho público su registro interno para contender por la candidatura morenista en ese municipio. La dirigente pidió no adelantar conclusiones sobre el móvil del homicidio.

El hueco entre aspirante y candidato

En la versión de Montiel, la protección se activa "cuando sean las condiciones de carácter electoral" y "ya cuando sean" candidatos, siempre que alguien lo solicite y dentro, dijo, del marco de la ley. Ese detalle ordena el debate: Marín Acevedo no era candidato, era aspirante registrado en un proceso interno. La fase donde ocurrió el crimen es justamente la que el esquema descrito deja en zona gris.

El partido no llega desarmado al tema. La propia dirigencia anunció días antes que revisará los perfiles de quienes busquen aparecer en la boleta en 2027 ante el Gabinete de Seguridad y el Instituto Nacional Electoral (INE), con el argumento de evitar señalamientos y nexos indeseados, y advirtió que Morena "no será tapadera de nadie". Son dos filtros simultáneos: uno contra la infiltración, otro contra el riesgo físico. El segundo, en los hechos, se subcontrata al interesado.

La lectura política

El movimiento cumple tres funciones. La primera es de blindaje del discurso: al decir que la seguridad "no es nuestro estilo", Morena se desmarca de la imagen de partido que moviliza aparatos de protección y, al mismo tiempo, evita comprometerse a dotar de seguridad a toda su plantilla. La consecuencia práctica es que el riesgo se individualiza: cada aspirante carga con el trámite, con el costo y con la decisión discrecional de quien evalúa la solicitud. No hay, en la evidencia disponible, criterios públicos sobre quién recibe protección ni cuántas solicitudes se han presentado.

La segunda es de encuadre. Extender la invitación a "cualquier partido, no solo de Morena" despolitiza el asunto y lo convierte en un problema del proceso, no de una fuerza. Eso le sirve al partido en el gobierno para anticipar la lectura de que utiliza el agravio propio como bandera, y coloca la conversación donde tiene palanca: los mecanismos federales de protección. La tercera es interna y es la más delicada. Si la protección se concreta hasta que la candidatura existe, la competencia por las candidaturas —donde ya hubo un muerto— queda como una etapa de exposición individual. En la práctica eso puede operar como filtro: no define quién gana, pero sí quién está dispuesto a registrarse y a sostenerse en el proceso.

Conviene precisar los términos. Marín Acevedo era aspirante, no candidato ni precandidato formal; su registro interno lo colocaba en la antesala de una definición. Montiel es dirigente partidista, no autoridad electoral ni responsable de seguridad: su called es una señal política, no una resolución administrativa. Y una solicitud de protección no equivale a protección otorgada.

Qué sigue

La investigación del homicidio en Guerrero sigue abierta y la dirigencia pidió no especular sobre el móvil; la ruta verificable es el avance de la fiscalía estatal. En el plano partidista, queda por verse si Morena publica un protocolo, una fecha límite y criterios para las solicitudes, y si extiende la cobertura a los aspirantes en la fase interna, sobre todo en Guerrero, donde se definen presidencias municipales. En el plano institucional, el número de peticiones y el detalle de cómo se resuelven dependen de que las autoridades los hagan públicos. Y en el calendario, el registro de candidaturas que fije el INE marcará el momento exacto en que el esquema descrito empieza a aplicar. Hasta entonces, la protección anunciada cubre el tramo final del proceso, no el que ya cobró una vida.