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Morena y PT negocian alianza 2027 mientras dirigencias ignoran voces disidentes

Ariadna Montiel confirmó que el diálogo con Alberto Anaya avanza, aunque admitió posturas encontradas dentro de ambos partidos sobre una coalición parcial.

EN 30 SEGUNDOS

La presidenta de Morena, Ariadna Montiel Reyes, confirmó que las pláticas con el PT y su dirigente Alberto Anaya avanzan para construir alianzas rumbo a 2027, pese a diferencias internas en ambos partidos. La negociación se concentra en las dirigencias formales, lo que permite a Morena ordenar el frente oficialista sin comprometer aún la totalidad de las candidaturas.

La presidenta nacional de Morena, Ariadna Montiel Reyes, confirmó que las conversaciones con el Partido del Trabajo (PT) para construir alianzas electorales rumbo a 2027 avanzan favorablemente. Lo hizo pese a las diferencias públicas entre integrantes de ambos partidos sobre la posibilidad de competir con una coalición parcial. La declaración, hecha en conferencia de prensa, no anunció un acuerdo, pero sí reveló cómo Morena quiere procesar la negociación: de arriba hacia abajo, con las dirigencias formales como único interlocutor válido y sin abrir el debate a las bancadas o a los aspirantes locales.

Montiel informó que la semana pasada se reunió con el dirigente nacional del PT, Alberto Anaya, y que el encuentro transcurrió bien. "Vamos bien, vamos a salir adelante", dijo. La dirigente reconoció que existen distintas posturas dentro del PT y de Morena, pero sostuvo que las negociaciones se realizan con las dirigencias formales. "Hay voces que tienen pensamientos disímbolos y los respetamos, pero finalmente pues yo con quien me entiendo es con el profesor Alberto Anaya, dirigente histórico del Partido del Trabajo, y así va a ser", señaló.

La precisión no es menor. El 29 de octubre, el coordinador de los diputados federales del PT, Reginaldo Sandoval, planteó la posibilidad de que su partido concrete una alianza sólo parcial con Morena para el próximo proceso electoral. La declaración de Sandoval anticipa una tensión previsible: el PT busca preservar espacios propios donde su marca local vale más que la coalición, mientras Morena quiere ordenar el frente oficialista con reglas comunes. Montiel no desmintió esa posibilidad; la encuadró como una voz más dentro de un proceso que su dirigencia controla.

En el mismo encuentro, la dirigente morenista informó que sostuvo una segunda reunión con los coordinadores estatales del partido para avanzar en la organización rumbo a 2027. Los encuentros, dijo, se concentran en trabajo territorial, construcción de la representación electoral, calendario de actividades e integración de coaliciones locales. También reiteró que el proceso de selección de coordinadores estatales de los Comités de Defensa de la Transformación está concluido y que no se reabrirán las encuestas, pese a inconformidades de algunos participantes. Ofreció incorporar a los inconformes a otras tareas partidistas.

La lectura política

La negociación Morena-PT funciona en la práctica como el primer acto de ordenamiento de la sucesión de 2027, no como una candidatura ni como una coalición formalizada. Todavía no hay convenio registrado ante el Instituto Nacional Electoral (INE) ni reparto de distritos y gubernaturas. Lo que hay es una señal: la dirigencia de Morena quiere llegar al periodo de definiciones con el frente oficialista encuadrado, y para eso necesita que el PT acepte reglas antes de que las bancadas y los aspirantes locales empiecen a negociar por su cuenta.

El incentivo del PT es distinto. Su dirigencia histórica, encabezada por Anaya, valora la alianza como forma de supervivencia y de acceso a espacios de poder. Su bancada, en cambio, representa el interés de preservar un perfil propio en territorios donde el partido tiene arraigo. La tensión entre Anaya y Sandoval no es una ruptura, sino la forma habitual en que los partidos satélite negocian su precio dentro de una coalición dominada por un socio mayor. Montiel lo reconoce al distinguir entre voces disímbolas y la interlocución formal.

El movimiento también envía una señal hacia adentro de Morena. Al cerrar la selección de coordinadores estatales sin reabrir encuestas, la dirigencia confirma que no piensa repetir el desgaste de procesos internos abiertos y que las inconformidades se gestionarán con cargos, no con nuevas votaciones. Esa decisión, combinada con la negociación con el PT, perfila un 2027 donde la coalición se arma desde las cúpulas y donde la competencia interna se dirime antes de que existan candidaturas registradas.

El límite es claro: nada de lo dicho constituye aún una coalición legal ni una precandidatura. La negociación puede avanzar o romperse; el PT puede optar por una alianza parcial; y las inconformidades internas de Morena pueden o no quedar contenidas. Lo que ya ocurrió es que la dirigencia fijó el marco: ella negocia, ella cierra y ella reparte.

Qué sigue

La siguiente fecha verificable es el calendario de integración de coaliciones locales que Morena dijo estar elaborando con sus coordinadores estatales. El INE y los organismos públicos locales son quienes reciben formalmente los convenios de coalición, por lo que cualquier acuerdo Morena-PT tendrá que registrarse en los plazos que cada proceso local establezca. También queda pendiente el destino de los inconformes por la selección de coordinadores estatales: si aceptan las responsabilidades ofrecidas o si impugnan internamente. El PT, por su parte, no ha definido públicamente si su alianza será total o parcial.