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Nacionalidad única: Sheinbaum pone la carga de la prueba en Morena
El requisito alcanza a Jasmine Bugarín, coordinadora de Morena en Nayarit, cuyo trámite ante la SRE no equivale a renunciar a la ciudadanía estadounidense. La reforma aún no define cómo se acreditará el cumplimiento.

La presidenta Claudia Sheinbaum afirmó que, con la reforma de nacionalidad única, los aspirantes a gubernaturas y a la Presidencia deberán conservar solo la nacionalidad mexicana. El señalamiento alcanzó a Jasmine Bugarín, coordinadora de Morena en Nayarit, quien dice haber renunciado a la fidelidad a gobiernos extranjeros, aunque especialistas advierten que dejar la ciudadanía estadounidense exig
La presidenta Claudia Sheinbaum reabrió el 30 de septiembre de 2026 el debate sobre la nacionalidad única al advertir que quien aspire a una gubernatura o a la Presidencia bajo esa reforma tendría que conservar exclusivamente la nacionalidad mexicana. La frase no quedó en el aire: alcanzó a Jasmine Bugarín, coordinadora estatal de Morena en Nayarit y virtual candidata de la 4T a esa gubernatura, quien sostiene que desde hace años realizó ante la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) un trámite para renunciar a toda obediencia y fidelidad hacia gobiernos extranjeros.
El problema es que ese trámite no equivale a perder una nacionalidad. La renuncia debe formalizarse ante las autoridades del país que la otorgó —en el caso de Bugarín, Estados Unidos— y el procedimiento dista de ser automático.
Un trámite que no se firma en México
El abogado y activista Aaron Ortiz Santos explica que la pérdida de la ciudadanía estadounidense se resuelve ante el Departamento de Estado: presentar la solicitud, acudir a entrevistas con funcionarios diplomáticos y esperar una determinación que puede ser negativa. “El Departamento de Estado toma la decisión que corresponda. Puede decir que sí o la puede negar”, señala. El proceso puede tardar de seis meses a un año.
El efecto es irreversible. Quien renuncia pierde los derechos asociados a esa ciudadanía, queda sujeto a las reglas migratorias aplicables a cualquier extranjero y podría necesitar visa para visitas familiares, turismo o trabajo. Hay también consecuencias patrimoniales: revisiones fiscales, declaraciones de años previos y el llamado exit tax o impuesto de salida cuando existe un patrimonio relevante.
Y queda el punto que la discusión política apenas toca: la propia iniciativa no precisa qué documento acreditaría que la renuncia fue aceptada por otro país. Sin esa definición, la regla exige algo cuyo cumplimiento no puede verificarse con claridad.
La lectura política
En la práctica, la nacionalidad única funciona como filtro de elegibilidad y como instrumento de ordenamiento interno. Al colocar la acreditación del lado del aspirante, Sheinbaum traslada el costo político a quien busca la candidatura: si el documento no aparece, el problema es del perfil y del partido, no del gobierno. En la misma jornada pidió a Morena y a Bugarín aclarar la situación y sostuvo que las coordinaciones se definen por encuestas y no por dedazo, una defensa del método que también evita cargar con la decisión individual.
Para Bugarín, ser coordinadora estatal es una precandidatura de facto, no una candidatura registrada. El límite legal conviene nombrarlo: no hay registro ante autoridad electoral ni resolución del Departamento de Estado. Pero la posición ya está tomada y el requisito la vuelve dependiente de un calendario que no controla.
Ahí está la asimetría de fondo: el cumplimiento depende de un gobierno extranjero, con plazos discrecionales y efectos patrimoniales. Sheinbaum gana margen porque conserva la iniciativa del calendario y evita avalar de manera expresa; Morena gana tiempo porque puede sustituir el perfil sin ruptura abierta; los adversarios ganan un argumento de incongruencia. El precedente no distingue siglas: cualquier aspirante con doble nacionalidad —en Morena o en la oposición— enfrenta el mismo trámite, el mismo costo y la misma incertidumbre.
Qué sigue
El primer punto es el texto final de la reforma y, sobre todo, su mecanismo de acreditación: qué constancia se exigirá, quién la validará y en qué momento del proceso. Falta ese elemento para sostener cualquier lectura sobre su alcance, incluido qué ocurriría con perfiles ya registrados.
Después viene la respuesta formal de Morena y de Bugarín: si inicia el procedimiento ante el Departamento de Estado, un trámite que puede extenderse de seis meses a un año y que se cruza con el arranque del proceso electoral de 2027.
Los plazos que importan son los del registro de candidaturas que fijen el Instituto Nacional Electoral (INE) y el organismo público local de Nayarit. Hasta entonces, la discusión seguirá siendo política: una advertencia sobre requisitos que todavía no tienen forma de comprobarse.
Actualización
El hecho resuelve la duda sobre la nacionalidad de Bugarín mencionada en la afirmación de Sheinbaum, al confirmar que Morena la designó pese a la advertencia de la presidenta. Leer el nuevo desarrollo.