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RUTA 27 · LOW

Noroña reclama a Higinio Martínez por omisión ante amenaza de Alito

El senador de Morena acusó al presidente de la Mesa Directiva de no pronunciarse 144 horas después de que el líder del PRI advirtió que lo "pondría en su lugar". El episodio expone la fragilidad del acuerdo de gobernabilidad en el Senado.

EN 30 SEGUNDOS

Gerardo Fernández Noroña reprochó en el pleno al presidente del Senado, Higinio Martínez, no haber emitido pronunciamiento ante la advertencia de Alejandro Moreno de "ponerlo en su lugar". Noroña acusó dos errores de conducción en el debate con Carolina Viggiano. El episodio revela que la presidencia del Senado no opera como garante de integridad entre legisladores y anticipa tensión rumbo a 2027.

El senador Gerardo Fernández Noroña llevó al pleno del Senado un reclamo directo contra el presidente de la Mesa Directiva, Higinio Martínez Miranda, por no emitir pronunciamiento alguno ante la advertencia pública de Alejandro Moreno Cárdenas, líder del PRI, de que lo "pondría en su lugar". El reproche convierte un altercado de tribuna en una prueba pública de si la presidencia del Senado ejerce su función de garante de la integridad de los legisladores o se limita a administrar el reglamento.

Noroña sostuvo que Martínez cometió "dos errores garrafales" en la sesión de octubre en la que intercambió palabras con Carolina Viggiano Austria. Según su versión, el debate ya estaba cerrado cuando la presidencia dio la palabra a Manuel Añorve, coordinador del PRI, quien cedió su turno a Viggiano para que volviera a responderle, pese a que sólo la presidencia puede conceder el uso de la palabra. "La senadora Viggiano me injurió y usted no dijo absolutamente nada", planteó.

El punto central de su reclamo fue el silencio institucional. Noroña contabilizó 144 horas sin que la presidencia del Senado se pronunciara sobre la advertencia de Moreno Cárdenas, a quien atribuyó una "grave amenaza" y señaló como responsable de garantizar el respeto entre senadores. Frente a ello, Martínez leyó el reglamento para precisar qué constituye una alusión personal y respondió que no es responsable de lo que diga cada legislador: "Trato de entender desde hace muchos años su forma de ser, y me cuesta".

El intercambio ocurrió en una sesión marcada por la discusión de la llamada ley antimemes, donde Viggiano exhibió un meme que llama "la llorona" a Noroña y lo acusó de defender "lo indefendible". El morenista replicó que ya no puede dirigirse a senadoras de oposición sin ser acusado de violencia política de género y afirmó que la oposición cuenta con "el respaldo de los medios y de quien ha decidido renunciar a ejercer la presidencia de la Cámara de Senadores".

La lectura política

El episodio no es un simple roce de tribuna. Funciona como un mensaje de Noroña hacia el interior de Morena y hacia la oposición sobre el costo de no protegerlo desde la presidencia del Senado. Al hacer público el reclamo, traslada la carga política a Higinio Martínez: si la Mesa Directiva no responde, queda expuesta como incapaz de contener una escalada entre coordinaciones.

El incentivo de Noroña es claro: busca que la presidencia del Senado fije un precedente de protección institucional antes de que el tono del debate escale en el año previo al proceso de 2027. No hay aquí una candidatura formal ni una precandidatura de facto; se trata de posicionamiento y defensa de un espacio de enunciación. Su historial reciente refuerza esa lectura: en octubre un tribunal michoacano resolvió que sus expresiones contra la alcaldesa de Uruapan estaban protegidas por la inviolabilidad parlamentaria, lo que refuerza su narrativa de que el debate político no debe ser sancionado.

Para el PRI, el movimiento de Añorve y Viggiano apunta a desgastar a un adversario visible sin asumir el costo de un enfrentamiento frontal. Moreno Cárdenas gana perfil al colocar a Noroña como el actor que necesita protección del Estado para debatir. Para la presidencia del Senado, el costo es de autoridad: cada omisión se lee como cálculo de coalición más que como aplicación neutral del reglamento.

El equilibrio interno de Morena también queda a la vista. Que un senador del partido gobernante reclame públicamente al presidente de su propia cámara sugiere que la coordinación no opera como escudo automático. La señal rumbo a 2027 es que el Senado será escenario de confrontación anticipada y que la Mesa Directiva no está dispuesta a convertirse en tribunal de honor entre legisladores.

Qué sigue

La presidencia del Senado tiene pendiente definir si emitirá algún pronunciamiento formal sobre la advertencia de Moreno Cárdenas o si mantendrá la lectura reglamentaria que ofreció en el pleno. En la próxima sesión se verificará si la Mesa Directiva modifica su criterio sobre cesiones de turno entre coordinaciones, un punto que Noroña ya dejó documentado. También queda abierta la ruta que el propio Noroña anticipó: llevar cualquier debate a la tribuna, sin responder fuera del marco parlamentario.