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RUTA 27 · MEDIUM

Paloma Sánchez suma empresarios a alianza PRI-PAN en Sinaloa

La senadora priista convocó en Mazatlán a comerciantes y empresarios a un proyecto opositor que busca gubernatura, alcaldías y Congreso local en 2027. Ofreció declinar si las condiciones no la favorecen.

Ilustración editorial de Ruta 27 sobre coaliciones y negociaciones partidistas
Ilustración editorial de Ruta 27.
EN 30 SEGUNDOS

La senadora del PRI Paloma Sánchez Ramos reunió en Mazatlán a empresarios para sumarlos al proyecto opositor rumbo a 2027, con la alianza PRI-PAN como eje. Ofreció declinar si no le favorecen las condiciones. El movimiento la posiciona como aspirante a la gubernatura de Sinaloa y mide lealtades dentro de una coalición aún sin reglas formales.

La senadora del PRI Paloma Sánchez Ramos convocó en Mazatlán a comerciantes y empresarios a sumarse a un proyecto opositor que busca arrebatar a Morena la gubernatura, las alcaldías y el Congreso local de Sinaloa en 2027. El encuentro, realizado el 6 de noviembre, no fue un acto partidista formal: fue una reunión con el sector productivo en la que la legisladora presentó la alianza PRI-PAN como un hecho en construcción y ofreció declinar si las condiciones no favorecen su aspiración.

Sánchez Ramos afirmó que la alianza entre PRI y PAN avanza y que su objetivo abarca gubernatura, alcaldías y Congreso local. Ante los empresarios sostuvo que "este 2027 Morena ya se va" y pidió no desanimarse por encuestas o números que puedan aparecer durante los meses previos. La legisladora reconoció que las dirigencias mantienen conversaciones para definir cómo competirán y que parte de la discusión consiste en revisar perfiles y competitividad territorial, no solo qué partido ha ocupado históricamente cada posición.

El gesto central fue su compromiso de declinar: "si las condiciones no se me acomodan, yo apoyaré a la persona, a la compañera o al compañero". La oferta de declinación funciona como señal de disciplina interna y como moneda de cambio en la negociación por la candidatura. No es una renuncia anticipada ni una candidatura registrada; es un posicionamiento público que busca reducir la percepción de riesgo de ruptura dentro del bloque opositor.

Sobre Movimiento Ciudadano, Sánchez Ramos dijo que hubo acercamientos para incorporarlo a la alianza, aunque consideró poco probable que se concrete su participación y acusó a ese partido de dividir el voto opositor al competir por separado. La acusación no tiene resolución formal; es una declaración de la legisladora que refleja la disputa por el espacio opositor en Sinaloa.

La senadora también llamó a ampliar la participación de ciudadanos y empresarios en la elaboración de propuestas y en la posibilidad de contender por cargos. "La alianza ya no debe quedarse solamente en los políticos", expresó. Planteó que la propuesta opositora debe concentrarse en seguridad y reactivación económica, con atención a empresas, campo y pesca.

La lectura política

El movimiento de Sánchez Ramos cumple una función práctica que va más allá de un encuentro con empresarios: coloca a la senadora en posición de precandidatura de facto a la gubernatura de Sinaloa, aunque no exista aún candidatura formal ni proceso interno definido. La evidencia de su aspiración es pública y reiterada: desde octubre se declaró lista para buscar la gubernatura y respaldó la alianza PRI-PAN. Lo que añade el encuentro en Mazatlán es la construcción de una base de apoyo fuera de la estructura partidista, en un sector que la oposición necesita para financiar y legitimar una campaña.

El incentivo es doble. Por un lado, Sánchez Ramos presiona dentro de la alianza para que su nombre sea considerado en la definición de la candidatura, mostrando capacidad de convocatoria y disposición a la unidad. Por otro, envía una señal a los empresarios de que la oposición es viable y de que su liderazgo puede articularla. La oferta de declinar reduce el costo de una eventual derrota interna: si no le favorecen las condiciones, puede presentarse como factor de unidad en lugar de ruptura.

El equilibrio interno del bloque opositor es frágil. La alianza PRI-PAN no tiene reglas formales definidas para la selección de candidaturas, y la discusión sobre perfiles y competitividad territorial que mencionó la senadora es precisamente el terreno donde se disputan las plazas. La declaración de que los acuerdos no deben depender de qué partido ha ocupado históricamente una posición es una señal de que la negociación PRI-PAN no está resuelta y que el PRI podría ceder espacios que antes consideraba propios.

La acusación contra Movimiento Ciudadano de dividir el voto opositor también tiene una función política: delimita el perímetro de la alianza y presiona a MC para que se sume o cargue con el costo de una eventual derrota opositora. No hay evidencia de que MC haya rechazado formalmente la alianza; la senadora solo consideró poco probable su participación.

Rumbo a 2027, el movimiento ordena el espacio opositor en Sinaloa alrededor de una figura con aspiración clara, pero sin candidatura formal. Lo que cambia es la percepción de viabilidad de la alianza y la posición de Sánchez Ramos como interlocutora del sector empresarial. Lo que no cambia aún es el estatus legal: no hay candidatura registrada, no hay coalición formalizada ante el Instituto Electoral del Estado de Sinaloa y no hay proceso interno resuelto.

Qué sigue

La definición de la alianza PRI-PAN en Sinaloa depende de las dirigencias nacionales y estatales, que según la senadora mantienen conversaciones. No hay fecha pública para la formalización de la coalición ni para la selección de candidaturas. El proceso electoral de 2027 en Sinaloa comenzará formalmente con la convocatoria del órgano electoral local, aún sin fecha anunciada en la evidencia disponible. La incorporación o no de Movimiento Ciudadano a la alianza sigue sin resolverse.