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RUTA 27 · MEDIUM

PRI Chihuahua fija el 20 de noviembre como límite para la alianza con el PAN

Alejandro Domínguez anticipa que la definición debe cerrarse antes de esa fecha, mientras el panista Alan Falomir da por hechas las condiciones para la coalición. El calendario electoral empieza a apretar las negociaciones.

EN 30 SEGUNDOS

El dirigente estatal del PRI en Chihuahua, Alejandro Domínguez, anticipó que la definición de la alianza PAN-PRI debe concretarse antes del 20 de noviembre, y advirtió que entre 13 y 16 municipios podrían quedar fuera del acuerdo. La fecha importa porque el registro de coaliciones ante el Instituto Estatal Electoral se acerca y porque de ese pacto depende quién postula qué distritos y alcaldías ru

El dirigente estatal del PRI en Chihuahua, Alejandro Domínguez, anticipó que la definición de la alianza con el PAN debe concretarse antes del 20 de noviembre, y adelantó que entre 13 y 16 municipios podrían quedar fuera del acuerdo. La fecha no es un detalle administrativo: es el punto en el que la negociación deja de ser conversación entre dirigencias y se convierte en reparto de candidaturas verificable ante el Instituto Estatal Electoral (IEE).

El anuncio llega acompañado de otro mensaje, emitido por separado. Alan Falomir, director de la Junta Municipal de Agua y Saneamiento en la ciudad de Chihuahua, afirmó que existen condiciones para una coalición PAN-PRI, total o parcial, y sostuvo que lo prioritario es "una defensa en contra de esa política que tanto daño le sigue haciendo al país". Falomir aclaró que no es la persona encargada de informar avances, pero adelantó que el sábado próximo habrá una reunión donde espera que la alianza quede definida para pasar a la siguiente fase: el reparto de los demás cargos.

La coincidencia de dos voces de distinto partido apuntando a la misma semana sugiere que la negociación ya salió de la fase exploratoria y entró en la de cierre. No es la primera señal. El 22 de octubre Domínguez había pedido fijar una fecha límite para decidir si habría o no coalición; el 25 de octubre se planteó asegurar seis distritos y la Sindicatura en Juárez mediante el acuerdo con el PAN, con el registro fijado para el 2 de diciembre. La diferencia es que ahora hay una fecha concreta y un número: 13 a 16 municipios que quedarían fuera del paraguas común.

Ese dato es el más revelador. Una alianza total es sencilla de anunciar y difícil de ejecutar; una alianza parcial obliga a decidir, municipio por municipio, quién cede y quién conserva. El rango de 13 a 16 municipios sin acuerdo admite dos lecturas: que la coalición será selectiva y se concentrará donde el PAN o el PRI son competitivos por separado, o que el PRI está dispuesto a competir solo en territorios donde considera que puede ganar sin el socio. Domínguez ya había advertido el 8 de octubre que, si la coalición no se concreta, él mismo podría contender por la gubernatura, y el 19 de septiembre había señalado que el arranque de precampañas podía modificar los tiempos del acuerdo.

La lectura política

En la práctica, la fecha del 20 de noviembre funciona como un mecanismo de presión hacia dentro de ambos partidos más que como un requisito legal. El PRI necesita saber con qué municipios cuenta para ordenar su estructura territorial y contener fugas internas; el PAN necesita medir cuánto cede sin quedarse con la parte visible del acuerdo y la parte incómoda del reparto. Ninguno de los dos puede llegar al registro de coaliciones con la negociación abierta sin pagar un costo de credibilidad.

El movimiento también ordena la sucesión interna del PRI en Chihuahua. Domínguez no solo negocia: se coloca en el centro de la decisión sobre quién será candidato y en qué municipios. Esa posición es distinta de una candidatura formal —no hay registro ni precandidatura declarada—, pero funciona como plataforma de posicionamiento: quien define la alianza define también el piso desde el cual se puede reclamar la candidatura a la gubernatura si el acuerdo fracasa.

El discurso compartido contra la Cuarta Transformación cumple una función de cohesión. Falomir lo dijo sin rodeos y Domínguez lo ha sostenido en sus intervenciones recientes. Ese eje opositor es el pegamento que permite a dos partidos con incentivos distintos presentarse ante el electorado como un solo bloque, aunque en lo local sigan compitiendo por los mismos votos. La pregunta abierta es si ese pegamento alcanza para los municipios donde ninguno quiere ceder.

El antecedente de la paridad de género añade una variable. Domínguez anunció en octubre que, si el IEE aprobaba los lineamientos de paridad, el PRI los impugnaría y promovería un juicio político contra los consejeros. Es decir, el mismo partido que negocia la alianza disputa simultáneamente las reglas del árbitro electoral. Esa doble agenda —coalición por un lado, litigio contra el IEE por el otro— indica que el PRI de Chihuahua está usando todos los frentes disponibles para conservar margen de maniobra rumbo a 2027.

Qué sigue

La reunión del sábado próximo es el primer punto verificable: de ahí debería salir el estatus de la alianza y, si se concreta, el criterio de reparto. Después viene el calendario formal: el registro de coaliciones ante el IEE y la fecha del 2 de diciembre ya mencionada para Juárez. En paralelo, queda pendiente la resolución del IEE sobre los lineamientos de paridad y la respuesta del PRI, que puede incluir impugnación, solicitud de remoción de consejeros y controversia constitucional. Si el 20 de noviembre llega sin acuerdo, la pregunta será si Domínguez sostiene su amenaza de competir por la gubernatura sin el PAN.