RUTA 27 · MEDIUM
PRI de San Luis Potosí confirma plática con PAN para 2027
La dirigencia estatal priista busca una coalición opositora para recuperar el Congreso de la Unión, pero la negociación sigue sin fecha ni mecanismo formal.

Sara Rocha Medina, presidenta del PRI en San Luis Potosí, confirmó que el partido conversa con el PAN para una alianza electoral rumbo a 2027, con el objetivo de recuperar el Congreso de la Unión. La dirigente llamó a otras oposiciones a sumarse y acusó al Movimiento Ciudadano de facilitar el voto a Morena. No hay acuerdo firmado ni calendario; la negociación es, por ahora, un posicionamiento.
La presidenta del PRI en San Luis Potosí, Sara Rocha Medina, confirmó que el partido mantiene conversaciones con el Partido Acción Nacional (PAN) para construir una alianza electoral con la mira puesta en 2027 y en la recuperación del Congreso de la Unión. La declaración no anuncia un acuerdo, pero sí instala públicamente una negociación que hasta ahora se cocinaba en lo nacional y que ahora tiene voz estatal.
Rocha confirmó el intercambio de ideas con el PAN a nivel nacional y llamó a otras fuerzas de oposición a sumarse a una coalición amplia. La dirigente sostuvo que el objetivo central es arrebatar a Morena la mayoría legislativa, y argumentó que una victoria opositora permitiría atender temas como el acceso a medicamentos y la infraestructura. En la misma intervención criticó al Movimiento Ciudadano (MC), al que acusó de ser "una bisagra de Morena" que desvía el voto opositor. "El que no quiere es MC porque es el que le hace el trabajo sucio a Morena", declaró.
El señalamiento contra MC no es un detalle retórico. La acusación de Rocha busca presionar al partido naranja para que se sume a la coalición o cargue con el costo de dividir el voto opositor. Es una operación de encuadre: si MC queda fuera, la narrativa priista lo colocará como aliado funcional del oficialismo, aunque no exista ningún acuerdo formal entre MC y Morena que sostenga esa etiqueta. La dirigente no presentó evidencia de coordinación entre ambos partidos; su afirmación es una acusación política, no una resolución.
La propia Rocha reconoció que las negociaciones siguen en marcha y que espera consolidarlas en los próximos meses. No hay fecha, mecanismo de selección de candidaturas ni reparto de distritos definido. Hasta ahora, lo que existe es un posicionamiento público, no una coalición registrada ni una precandidatura. La diferencia importa: una alianza electoral requiere acuerdos formales ante el Instituto Nacional Electoral (INE), reparto de candidaturas y reglas de campaña que todavía no se anuncian.
La lectura política
El movimiento tiene una función práctica clara: Rocha está midiendo lealtades y ordenando el terreno opositor en San Luis Potosí antes de que la negociación nacional baje a los estados. Al confirmar las pláticas con el PAN, la dirigente envía una señal a los aliados locales de que el PRI apuesta por la coalición, y a los adversarios internos de que la línea ya está trazada. También coloca al PRI potosino en posición de negociar espacios: quien habla primero en público suele llegar con ventaja a la mesa de reparto.
El antecedente verificable ayuda a leer el movimiento. En octubre de 2026, Rocha reconoció que Enrique Galindo era el aspirante priista mejor posicionado, pero evitó comprometer su respaldo y definir los alcances de una coalición con el PAN. Esa prudencia de hace meses contrasta con la confirmación actual y sugiere que la dirigencia estatal está pasando de la especulación a la operación política. No es una candidatura formal ni una precandidatura de facto: es la construcción de una plataforma de negociación.
El incentivo del PRI es doble. Por un lado, la alianza con el PAN le permitiría compensar su debilidad electoral reciente y presentarse como eje de una alternativa opositora. Por otro, la negociación le exige ceder candidaturas, lo que puede fracturar a sus cuadros locales. Rocha necesita que la coalición se perciba como inevitable para que sus propios militantes acepten el costo de compartir boletas.
El equilibrio interno del partido también está en juego. La dirigente no mencionó nombres para 2027 ni definió si la alianza incluiría gubernaturas o solo el Congreso. Esa ambigüedad es deliberada: le permite mantener abierta la negociación sin comprometer espacios que todavía no controla. La señal que envía a los aliados es que el PRI está dispuesto a coaligarse; la que envía a sus adversarios es que MC queda fuera del relato opositor.
Qué sigue
La negociación no tiene calendario público. Los próximos pasos verificables son la eventual instalación de una mesa formal entre las dirigencias nacionales del PRI y el PAN, la definición de si la alianza se limita al Congreso o incluye gubernaturas, y la respuesta del Movimiento Ciudadano a la acusación de Rocha. También falta conocer si el PRI potosino llevará la propuesta a su consejo estatal y si otros partidos de oposición, como el PRD, serán convocados. Sin esos elementos, la coalición sigue siendo una intención declarada, no un hecho electoral.
