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RUTA 27 · MEDIUM

PRI y PAN dan por hecha alianza en Sinaloa; faltan candidato y socios

César Emiliano Gerardo Lugo afirma que con Acción Nacional «prácticamente es un hecho» y que solo restan detalles. El Partido Sinaloense sigue en la mesa y Movimiento Ciudadano decidió competir sin coaliciones.

Ilustración editorial de Ruta 27 sobre coaliciones y negociaciones partidistas
Ilustración editorial de Ruta 27; no representa una fotografía del acontecimiento.
EN 30 SEGUNDOS

El dirigente del PRI en Sinaloa, César Emiliano Gerardo Lugo, afirmó que la alianza con el PAN para 2027 está «prácticamente» cerrada y que solo faltan detalles. El Partido Sinaloense sigue en negociación y Movimiento Ciudadano rechazó sumarse. Sin convenio registrado ni candidato definido, el acuerdo ya ordena el tablero interno: Paloma Sánchez y Mario Zamora suenan para la gubernatura.

El PRI y el PAN en Sinaloa ya se ven juntos en 2027. El dirigente estatal del tricolor, César Emiliano Gerardo Lugo, confirmó que la alianza con Acción Nacional está «prácticamente» acordada para el próximo proceso electoral y que solo faltan por concretarse «algunos aspectos». La frase importa menos por lo que anuncia que por lo que ordena: en un estado donde la gubernatura se define en 2027, el acuerdo coloca a dos partidos que compitieron por separado en 2021 a construir un mismo bloque, sin candidato y sin convenio firmado.

Gerardo Lugo ubicó el origen del entendimiento en las conversaciones con la dirigente estatal del PAN, Wendy Barajas Cortés, quien —dijo— ya habló públicamente de «alianza total». El reparto fino, sin embargo, sigue abierto. El Partido Sinaloense (PAS) continúa en negociación y su incorporación no está confirmada; Movimiento Ciudadano (MC), en cambio, resolvió competir sin coaliciones, lo que deja al dirigente priista insistiendo en un bloque de cuatro fuerzas que hoy no existe.

Ese es el primer límite verificable: lo que hay es una alianza declarada, no una coalición registrada. No hay convenio ante el Instituto Electoral del Estado de Sinaloa (IEES), no hay método de selección de candidaturas pactado públicamente y no hay nombre. En rigor, nada obliga todavía a ninguno de los dos partidos.

El tablero de nombres

El propio dirigente estatal puso sobre la mesa los perfiles que su partido baraja para la gubernatura: la senadora Paloma Sánchez y el diputado federal Mario Zamora. Sobre la diputada local Paola Gárate Valenzuela fue explícito: por ahora no está contemplada para el Ejecutivo estatal, aunque se le han planteado una diputación federal, la alcaldía de Culiacán o una diputación local.

La precisión no es menor. En una alianza, el orden en que se enuncian los nombres y el lugar donde se coloca a cada aspirante son parte de la negociación, no un reporte administrativo. Gerardo Lugo también atribuyó la apertura a la dirigencia nacional de Alejandro Moreno, quien —según su versión— mantiene abierta la puerta a cualquier aspirante.

La lectura política

La función práctica del movimiento es de contención. Sinaloa, que en 2021 llevó a Morena a la gubernatura, entra a 2027 con un PRI que no puede aspirar a retener por sí solo el espacio opositor y un PAN que necesita escala territorial para ser competitivo. La alianza es el vehículo: el PRI aporta estructura y militancia, el PAN aporta techo electoral, y ambos se ahorran la dispersión que ya conocen. El 8 de octubre, el mismo dirigente había llamado a construir una «gran alianza opositora» e invitado a MC y al PAS; lo de ahora es la confirmación del tramo PAN de esa ruta.

Para Gerardo Lugo, anunciar el acuerdo antes de firmarlo cumple tres funciones. Presiona al PAS y a MC a definirse, exhibiendo que el núcleo duro ya está armado. Envía una señal a la dirigencia nacional de que el tricolor estatal resuelve su propio frente. Y, sobre todo, ordena el tablero interno: al nombrar a Sánchez y Zamora como perfiles viables y al despejar a Gárate de la gubernatura, el dirigente opera como quien administra aspiraciones, no como quien informa. Ninguno de los tres es precandidato: no hay candidatura formal, no hay proceso interno convocado. Lo que existe es posicionamiento.

El costo está del otro lado. MC gana margen al ir solo y quedarse con el discurso de la diferencia; el PAS conserva poder de negociación mientras no firma. Y el reparto de la gubernatura, las alcaldías y las diputaciones —donde se mide realmente la paridad de la alianza— sigue sin reglas públicas.

Qué sigue

La definición del PAS: si se suma, la alianza pasa de dos a tres fuerzas y cambia el cálculo de espacios. La respuesta final de MC, que hasta ahora sostiene competir sin coalición. El registro del convenio de coalición ante el IEES conforme al calendario que ese órgano apruebe, paso sin el cual no hay alianza jurídicamente existente. Y la definición de candidaturas, que la dirigencia nacional del PRI reclama para sí y que en Sinaloa se juega entre los nombres ya enunciados y los que aparezcan en las próximas semanas.