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PRI y PAN en NL: De la Garza niega ruptura y ordena la interna hacia 2027

La diputada local sostiene que la competencia por espacios no se convirtió en conflicto entre aliados y respalda a Adrián de la Garza para la gubernatura. La declaración llega mientras el reparto de candidaturas empieza a tensar la coalición.

EN 30 SEGUNDOS

La diputada local del PRI Lorena de la Garza afirmó que no hay enemistades ni divisiones con el PAN en la competencia interna por las candidaturas de 2027 en Nuevo León, y respaldó al alcalde de Monterrey, Adrián de la Garza, para la gubernatura. Su mensaje busca contener fisuras en la coalición opositora mientras se define el reparto de espacios.

La diputada local del PRI Lorena de la Garza afirmó que no existen divisiones ni enemistades entre su partido y el PAN en la competencia interna para definir los perfiles que buscarán candidaturas rumbo a 2027 en Nuevo León. En entrevista radiofónica, la legisladora reconoció que hay interés de distintos actores por obtener espacios, pero descartó que esa disputa se haya convertido en un conflicto personal o que afecte la alianza opositora.

"No hay enemistades, no hay animadversión, al contrario, hemos trabajado muchos proyectos juntos, hay mucha cooperación y mucha coordinación", sostuvo la diputada, quien también respaldó al alcalde de Monterrey, Adrián de la Garza, como perfil para recuperar la gubernatura.

La declaración no es un dato menor en un estado donde la coalición PRI-PAN enfrenta al gobierno de Samuel García y a Movimiento Ciudadano, y donde el calendario electoral de 2027 ya ordena las conversaciones entre aliados. De la Garza admitió que "todo el mundo quiere un espacio" y que eso es "normal", pero situó esa competencia en el terreno de la coordinación y no del rompimiento.

El respaldo explícito a Adrián de la Garza añade una señal de ordenamiento. El alcalde regiomontano aparece en la conversación como el activo más visible de la coalición para la gubernatura, aunque ninguna candidatura está formalmente definida. La legisladora habló de un proyecto común que dejó atrás "diferencias históricas" entre PRI y PAN, un reconocimiento de que la alianza no nació de afinidad ideológica sino de conveniencia electoral.

La lectura política

La función práctica de la declaración es contener la fuga: en una coalición, el momento más frágil no es la derrota sino el reparto de candidaturas, cuando cada partido mide cuánto vale su marca y cuánto puede exigir. De la Garza no anunció una candidatura ni un método de selección; envió un mensaje de estabilidad a aliados y adversarios.

El incentivo del PRI local es preservar su peso relativo dentro de una alianza donde el PAN y el propio Adrián de la Garza concentran buena parte del capital político visible. El incentivo del PAN es no ceder espacios sin contrapartida. La declaración de la diputada funciona como un amortiguador verbal: reconoce la competencia, pero la despoja de tono conflictivo.

En términos formales no hay precandidatura alguna; en la práctica, el respaldo a Adrián de la Garza opera como un posicionamiento anticipado que busca ordenar la conversación antes de que las dirigencias estatales fijen reglas. La evidencia disponible no permite afirmar que exista un acuerdo cerrado ni que el alcalde sea el candidato designado.

El contexto reciente de la propia legisladora ayuda a leer la señal. De la Garza ha sido una voz activa en la disputa con el gobierno estatal: advirtió sobre un posible riesgo de injerencia del Ejecutivo local en el proceso electoral de 2027 y presentó denuncias ante autoridades electorales contra Mariana Rodríguez y Samuel García por presunta violencia política en razón de género y calumnia. Esa posición la coloca como operadora de la línea dura de la coalición, no como una mediadora neutral.

La declaración también envía un mensaje a Movimiento Ciudadano: la coalición opositora quiere proyectar unidad mientras el oficialismo local enfrenta sus propios desgastes. Si la alianza se percibe fracturada, el costo recae en su capacidad de disputar la gubernatura, la plaza más grande en juego.

Qué sigue

La definición de perfiles para Monterrey y la gubernatura tiene fechas en el horizonte inmediato: la propia De la Garza anticipó que a finales de noviembre se dará a conocer quién será la candidata o candidato del PAN para contender por Monterrey en 2027. A partir de esa definición se podrá medir si la "cooperación" que describe se sostiene en el reparto concreto de espacios.

También queda pendiente el método: si las dirigencias estatales del PRI y el PAN acuerdan encuestas, mesas de negociación o designaciones directas. Ninguno de esos mecanismos está confirmado en la evidencia disponible. El respaldo a Adrián de la Garza es, por ahora, una aspiración expresada públicamente, no una candidatura registrada.

El otro frente es la disputa con el gobierno estatal por las reglas y el presupuesto del proceso electoral local, donde la legisladora ya fijó posición. Esa pulseada puede pesar más en la definición de 2027 que cualquier declaración de unidad entre aliados.