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PT ofrece respaldo propio a Morón en Michoacán y presiona a Morena
Alberto Anaya condicionó el apoyo a que el senador decida buscar la gubernatura y advirtió que las negociaciones con Morena siguen pausadas por sus conflictos internos.

El PT anunció que respaldaría por su cuenta al senador Raúl Morón en Michoacán si decide buscar la gubernatura, mientras las negociaciones con Morena siguen pausadas. Anaya también denunció uso político de la UIF contra su aspirante en San Luis Potosí. El movimiento presiona a Morena a reconocer los resultados de sus encuestas y deja abierta la posibilidad de competir por separado rumbo a 2027.
El Partido del Trabajo (PT) está dispuesto a respaldar por cuenta propia al senador Raúl Morón como candidato a la gubernatura de Michoacán si este decide buscarla, anunció el dirigente nacional Alberto Anaya Gutiérrez el 22 de octubre de 2026. La declaración no formaliza una candidatura, pero coloca al legislador en posición de salida y convierte el caso michoacano en moneda de cambio de una negociación más amplia con Morena que, según el propio Anaya, permanece pausada.
En entrevista, el también coordinador del PT en el Senado sostuvo que Morón ganó la encuesta interna de Morena en Michoacán y que su partido lo apoya "de manera clara y decidida". Al preguntarle si el PT lo impulsaría por su cuenta, respondió: "Claro, si él está dispuesto. Queremos ir en coalición". La fórmula es doble: respaldo incondicional en el discurso y condicionado en la práctica a que el senador mueva primero.
El PT no anuncia una candidatura formal, sino que instala una amenaza creíble de competir por separado en un estado donde reclama que su aliado ganó la encuesta. La distinción importa: no hay registro, no hay precampaña y no hay ruptura consumada. Lo que existe es un posicionamiento público que obliga a Morena a decidir si reconoce el resultado que el PT le atribuye a Morón o asume el costo de un aliado desprendido.
Anaya confirmó que las negociaciones con Morena para definir candidaturas en distintos estados siguen detenidas por desacuerdos y conflictos internos del partido guinda. Puso como ejemplo Nuevo León, donde dijo que hay "una rebelión" que debe resolverse antes de avanzar. Y aclaró el orden de la negociación: primero las gubernaturas, después las candidaturas federales para la Cámara de Diputados. "Todavía no salimos con gobernadores; las siguientes van a ser las federales", dijo.
El dirigente petista también denunció que el gobierno utiliza la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) con fines políticos. Afirmó que las cuentas de familiares de Gerardo Sánchez, a quien identificó como la propuesta del PT para la gubernatura de San Luis Potosí, fueron congeladas para presionarlo a renunciar. "Sin haber una carpeta de investigación, violando derechos humanos... sin haber mandato judicial, simplemente con fines políticos le congelaron las cuentas", sostuvo. Se trata de una acusación sin resolución judicial o administrativa conocida en la evidencia disponible, y así debe leerse.
La lectura política
El movimiento de Anaya cumple una función práctica: eleva el costo de que Morena ignore los resultados de sus propias encuestas en los estados donde el PT tiene aspirantes con arraigo. Michoacán no es un caso aislado. En Sonora, el PT y el PVEM ya manifestaron respaldo a Lorenia Valles Sampedro, y Anaya ha dejado abierta la posibilidad de competir por separado en varias entidades. El patrón sugiere una estrategia de negociación: mostrar capacidad de daño local para conservar posiciones en la coalición nacional.
El incentivo de Morena es distinto. Su prioridad es ordenar su propia sucesión estatal y evitar que las disputas internas se conviertan en derrotas en 2027. Si cede a Morón en Michoacán, envía la señal de que las encuestas internas son vinculantes para los aliados; si no cede, el PT puede cumplir su amenaza y fragmentar el voto oficialista en un estado donde la gubernatura es disputada.
La declaración también funciona como medición de lealtades dentro del PT: Anaya respalda públicamente a Morón sin haber cerrado la coalición, lo que compromete al partido con un nombre antes de la negociación formal. Eso reduce su margen para aceptar un intercambio por otra plaza, pero aumenta su credibilidad ante las bases y ante el propio Morón.
El límite legal es claro: no existe candidatura registrada, precandidatura formal ni coalición aprobada por los órganos del PT y de Morena. Lo que hay es una aspiración respaldada públicamente y una advertencia de que el respaldo puede volverse unilateral. La diferencia entre el nombre formal de "respaldo" y la función política de "candidatura de facto" es la que Anaya administra con cuidado.
Qué sigue
El PT espera que Morena resuelva sus conflictos internos antes de reanudar la negociación de gubernaturas y, después, de candidaturas federales. No hay fecha pública para esa reanudación. El caso de Michoacán depende de si Morón decide buscar la candidatura y de si Morena reconoce el resultado de su encuesta. En San Luis Potosí, la denuncia sobre la UIF queda como acusación sin resolución conocida. La siguiente señal verificable será la posición formal de Morena sobre los resultados estatales y el eventual registro de coaliciones ante el Instituto Nacional Electoral (INE).