RUTA 27 · LOW
PT y PVEM exhiben en el Congreso dos rutas hacia la alianza de 2027
El respaldo sin condiciones del PT y la colaboración con reservas del PVEM en la comparecencia de César Cravioto anticipan el tono de una negociación que se reanuda el 28 de octubre con Morena, sin cuotas de candidaturas sobre la mesa.

En la glosa del Segundo Informe de Clara Brugada, el PT respaldó sin condiciones al secretario César Cravioto y el PVEM ofreció colaboración con críticas. La tribuna funcionó como termómetro de la negociación para repetir la coalición de Morena en las 16 alcaldías en 2027, que se discutirá el 28 de octubre entre Paulo García y Jesús Sesma.
El respaldo sin condiciones del Partido del Trabajo (PT) y la colaboración con reservas del Partido Verde Ecologista de México (PVEM) durante la comparecencia de César Cravioto no fueron dos opiniones sobre el gobierno de Clara Brugada. Fueron dos formas de sentarse a la mesa donde se decidirá si la coalición oficialista se repite en 2027 en las 16 alcaldías de la Ciudad de México.
El secretario de Gobierno acudió el martes 20 de octubre al Congreso local a la glosa del Segundo Informe de la jefa de Gobierno. Un día antes, la dirigencia capitalina de Morena había reiterado su intención de conservar la alianza, sin comprometer un reparto de candidaturas y con las encuestas como método de selección. La tribuna devolvió, en tiempo real, cómo reciben ese planteamiento sus dos socios.
Un elogio y una advertencia
La diputada Diana Barragán abrió agradeciendo a Cravioto sus palabras sobre el PT en un seminario internacional reciente y remató: "A nombre de nuestro grupo parlamentario, quisiera reiterar ante usted nuestra plena disposición para caminar hombro con hombro hacia la misma dirección". El resto de su intervención fue una enumeración de programas: audiencias públicas de los martes en el Zócalo, Utopías, política social, protección animal.
El diputado Javier Ramos Franco hizo lo contrario. Reconoció esfuerzos en movilidad, servicios públicos y sustentabilidad, y luego enumeró pendientes: seguridad, prevención del delito, abasto de agua, transporte, salud, desigualdad territorial, costo de vida, violencia contra las mujeres. Su frase ordena todo el posicionamiento: "Los avances de un gobierno deben medirse no solamente por lo que se informa, sino por lo que la ciudadanía experimenta todos los días". Y añadió el límite: "Esa disposición al diálogo no significa renunciar a nuestra responsabilidad".
El contraste no es nuevo, pero sí ubicuo. El dirigente del PVEM capitalino, Jesús Sesma, describió en su momento como "congelada" su relación con el gobierno de Brugada y advirtió que veía difícil repetir la coalición; el 29 de septiembre anunció que su bancada pondría en pausa las iniciativas de la mandataria hasta que se atendieran 36 propuestas prioritarias del partido. Al mismo tiempo abrió la posibilidad de respaldar a los morenistas Citlalli Hernández, en Cuauhtémoc, y Janecarlo Lozano, en Gustavo A. Madero, aclarando que esos apoyos no equivalían a aceptar una coalición en las 16 demarcaciones.
La lectura política
La tribuna, en una glosa, es un lugar barato para señalizar. No se vota nada, no se compromete nada y ambos partidos hablan simultáneamente a dos audiencias: la mesa de negociación de Morena y su propia militancia.
El PT eligió el costo mínimo con retorno máximo. Es la fuerza con menor estructura territorial para disputar alcaldías y su mejor rendimiento electoral ha sido montarse en la marca de Morena; elogiar al secretario de Gobierno no le cuesta una sola candidatura y le compra buena voluntad en la mesa. Su "hombro con hombro" es con el gobierno, no necesariamente con las reglas que Morena quiere imponer para 2027, y ahí está el matiz que la evidencia no permite cerrar: no se sabe si ese respaldo incluye una exigencia concreta de espacios.
El PVEM juega distinto porque su activo es la salida creíble. Su amenaza no está en ganar alcaldías por su cuenta, sino en fragmentar el voto oficialista donde no tiene estructura y en vender su apoyo por partes, como insinuó con Cuauhtémoc y Gustavo A. Madero. Los "claroscuros" de Ramos Franco le permiten reclamar crédito en cualquiera de los dos desenlaces: si hay coalición, dirá que la construyó con condiciones; si no la hay, que advirtió a tiempo. La pausa legislativa del 29 de septiembre es su ficha real de cambio, no el discurso.
Morena, entretanto, insiste en conservar la alianza sin garantizar cuotas y en que las encuestas definan los perfiles. Ese diseño no es neutral: quien fija el método y las reglas de medición conserva el arbitraje sobre el resultado. El costo de la incertidumbre se transfiere a los aliados.
Conviene precisar qué no ha ocurrido. No hay coalición registrada, ni candidaturas, ni precandidaturas: hay posicionamiento de partidos en funciones legislativas. La comparación relevante es entre apoyo selectivo y coalición formal, figuras distintas que el PVEM ha mantenido deliberadamente separadas.
Qué sigue
El 28 de octubre está prevista la reunión entre Paulo García, dirigente capitalino de Morena, y Jesús Sesma, su homólogo del PVEM, para abordar la negociación de las 16 alcaldías. De ese encuentro saldrán señales verificables: si se levanta o se mantiene la pausa a las iniciativas de Brugada y si las 36 propuestas verdes entran en una mesa formal.
Queda pendiente el calendario del Instituto Electoral de la Ciudad de México (IECM) para el registro de coaliciones del proceso local iniciado el 14 de abril. La evidencia disponible no precisa esa fecha, y sin ella no puede medirse la verdadera urgencia de la negociación.