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PVEM coloca a Zúñiga en Xalapa para pesar en la coalición de 2027
El secretario general del Verde en Veracruz, José Herrera Lendechy, defendió el nombramiento del expriista como delegado de Elecciones del CEN y lo presentó como activo para la estructura distrital y la negociación de coalición.

El PVEM nombró a Américo Zúñiga Martínez, exalcalde de Xalapa y expriista, delegado de Elecciones de su CEN en Veracruz. Su dirigente estatal, José Herrera Lendechy, afirma que el cargo servirá para armar la estructura del distrito de Xalapa y para las negociaciones de coalición rumbo a 2026-2027. Es posicionamiento territorial, no una candidatura formal: no hay precampaña ni registro.
La llegada de Américo Zúñiga Martínez al Partido Verde Ecologista de México (PVEM) dejó de ser una adhesión simbólica: el partido lo nombró delegado de Elecciones de su Comité Ejecutivo Nacional (CEN) en Veracruz y la dirigencia estatal ya lo presenta como pieza de la estructura territorial del distrito de Xalapa y de las negociaciones de coalición rumbo al proceso electoral 2026-2027. El secretario general del Verde en el estado, José Herrera Lendechy, salió a defender el nombramiento y, con ello, a responder a las reacciones que el anuncio provocó en la capital.
Un expriista para la capital
Zúñiga Martínez fue presidente municipal de Xalapa, diputado local y secretario del Trabajo. Militó más de tres décadas en el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y renunció a ese instituto en junio pasado, mediante un comunicado en el que argumentó una reflexión personal y política y sostuvo que el tricolor ya no representaba el rumbo con el que se identificaba. Cuatro meses después, el 19 de octubre, recibió el cargo partidista en el Verde.
El dirigente estatal sostuvo que la incorporación responde a los esquemas de crecimiento del partido: “Nos va a ayudar mucho con la estructura que tiene dentro del municipio de Xalapa y, sobre todo, con la experiencia política que trae en su currículum”. Sobre el nombramiento, agregó que servirá para la “conformación estructural dentro del distrito de Xalapa” y para “sumar ese conocimiento dentro del partido para las próximas negociaciones de la coalición”.
Herrera Lendechy también reconoció el costo político inmediato del anuncio: dijo que el nombramiento “se volvió, de cierta forma, viral y movió muchas pasiones políticas dentro de la capital del estado”, y que la intención del partido es “mover conciencias de la ciudadanía”.
La lectura política
El cargo es, en términos formales, una responsabilidad organizativa: delegado de Elecciones del CEN. No equivale a una candidatura, no es una precandidatura registrada y no activa por sí mismo los plazos de precampaña ni de registro para 2027, que todavía no corren. En la práctica, funciona como otra cosa: coloca a un político con nombre propio y red territorial en el centro de la operación del partido en la capital del estado.
El movimiento cumple al menos tres funciones. La primera es territorial: Xalapa es un distrito donde el Verde no tiene estructura propia comparable a la de los partidos mayoritarios, y Zúñiga aporta red, conocimiento de la administración municipal y relación con actores locales. La segunda es de negociación: quien llega a la mesa de coalición con un activo electoral en un distrito urbano tiene un argumento más para pedir espacios. Herrera Lendechy lo dijo sin rodeos al vincular el nombramiento con “las próximas negociaciones de la coalición”. La tercera es interna: la llegada de un cuadro externo, avalado desde el CEN, reordena las expectativas de los aspirantes locales del propio Verde que venían construyendo en Xalapa.
El hecho de que el secretario general haya tenido que defender públicamente la decisión y admitir que “movió pasiones” es, en sí mismo, un dato: sugiere que el nombramiento no fue recibido de forma unánime ni dentro del partido ni en el ecosistema político de la capital. Un dirigente no sale a explicar lo que no necesita justificar.
La señal hacia fuera también cuenta. El Verde ha concurrido en coalición con Morena en los últimos comicios federales; cada figura que suma antes del arranque formal del proceso eleva su precio en la repartición de candidaturas. La señal hacia dentro es igual de clara: el CEN decide y el comité estatal administra.
El límite de la lectura es preciso. No hay en la evidencia una candidatura de Zúñiga, ni una precandidatura de facto: hay posicionamiento y control de estructura. Para sostener algo más fuerte faltaría saber si el propio Zúñiga manifestó interés en un cargo de elección, si existe resistencia documentada de cuadros locales y si el PVEM definirá coalición total o parcial para 2027.
Qué sigue
Los próximos pasos verificables son acotados: cómo se integran las delegaciones distritales del Verde en Xalapa y quién queda a cargo de las mismas; si Zúñiga aparece en actos públicos junto a la dirigencia estatal en las siguientes semanas; si otras figuras del PRI veracruzano siguen la misma ruta; y en qué momento el CEN del partido fija su posición formal sobre la coalición para el proceso 2026-2027.