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RUTA 27 · LOW

Regidor de Tulum pide licencia para disputar coordinación de Morena

Jorge Portilla Mánica se separa hasta 90 días de la séptima regiduría y llama a su suplente. El cargo que busca no es una candidatura formal, pero ordena el territorio de la 4T en un municipio turístico clave.

EN 30 SEGUNDOS

Jorge Portilla Mánica, regidor de Tulum y tío materno de Samuel Mollinedo Portilla —hijo de Nicolás Mollinedo Bastar, excolaborador de Andrés Manuel López Obrador—, solicitó licencia de hasta 90 días para competir por la coordinación municipal de Morena. Pidió llamar a su suplente, Raúl Rosique González. El movimiento lo posiciona en la interna de la 4T en un municipio donde el turismo y la gobern

Jorge Portilla Mánica solicitó licencia de hasta 90 días como regidor de Tulum para concentrarse en la contienda interna de Morena por la coordinación municipal de la Cuarta Transformación. La petición, presentada ante el ayuntamiento, incluye el llamado a su suplente, Raúl Rosique González, para que asuma la séptima regiduría mientras dura la separación. El hecho no constituye una candidatura registrada ni una precandidatura formal: es un posicionamiento dentro de un proceso partidista que aún no define reglas ni fechas públicas verificables.

Portilla Mánica argumentó que deja temporalmente el cargo para competir sin ventajas derivadas del puesto público y sostuvo que la contienda debe respetarse conforme a la voluntad ciudadana. En su exposición de motivos vinculó su interés con el proyecto de gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y con las acciones federales para atender la situación económica de Tulum, municipio con dificultades asociadas a la actividad turística.

El aspirante no llega al proceso como un desconocido. Portilla Mánica es tío materno de Samuel Mollinedo Portilla, hijo de Nicolás Mollinedo Bastar —conocido como “Nico”— y de Lydia Esther Portilla Mánica, un vínculo familiar que lo coloca cerca de una red política con presencia en Quintana Roo. El dato no acredita por sí solo una alineación interna, pero sí explica por qué su movimiento se lee en clave de equilibrio de fuerzas más que de trámite administrativo.

El pasado 25 de junio, Portilla Mánica presentó su renuncia como militante de Movimiento Ciudadano. Ese antecedente importa porque su incorporación a la disputa de Morena ocurre sobre un capital político construido fuera del partido que ahora busca coordinar, y porque obliga a mirar la interna no sólo como competencia entre cuadros, sino como reacomodo de lealtades en un municipio donde el partido gobierna y donde la sucesión local se anticipa.

La lectura política

La coordinación municipal de la 4T no es un cargo de elección popular ni una candidatura formal. En la práctica, funciona como una posición de mando territorial: ordena la estructura partidista, administra el contacto con comités y bases, y coloca a quien la ejerce en posición de salida para la definición de candidaturas municipales rumbo a 2027. Por eso la licencia no debe leerse como un simple retiro temporal del Cabildo, sino como una jugada para separar la aspiración del cargo público y evitar que la oposición o los propios competidores internos la impugnen como uso de recursos o ventaja indebida.

El incentivo inmediato de Portilla Mánica es doble: blindar su aspiración frente a una posible objeción por conflicto de interés y ganar tiempo completo para recorrer el territorio. El costo es que deja el Cabildo en manos de un suplente y pierde presencia institucional en un ayuntamiento donde cada voto y cada comisión cuentan. La solicitud de licencia de hasta 90 días, además, deja abierta la puerta a un regreso si el proceso interno se retrasa o si su posición no prospera.

El movimiento también envía una señal a los aliados y adversarios internos: Portilla Mánica se asume como opción competitiva y no como comparsa. Su parentesco con la familia Mollinedo Portilla lo vincula a una red con peso en Quintana Roo, pero esa misma cercanía puede convertirse en argumento de sus competidores para presentarlo como parte de un grupo y no como una alternativa autónoma. La interna de Morena en Tulum, por tanto, no sólo definirá quién coordina el partido: también medirá la capacidad de esa red para conservar influencia tras los cambios en la dirigencia estatal.

Falta un elemento para sostener una lectura más fuerte: no hay evidencia pública sobre el calendario, la metodología ni el universo de participantes del proceso interno. Sin esas reglas, la licencia es una condición necesaria para competir, pero no una garantía de que la contienda sea abierta o equitativa.

Qué sigue

El ayuntamiento de Tulum deberá resolver la solicitud de licencia y, en su caso, tomar protesta a Raúl Rosique González como regidor suplente. La duración efectiva —hasta 90 días— dependerá del trámite y de la determinación del Cabildo. En paralelo, Morena deberá hacer públicos los términos del proceso interno por la coordinación municipal: convocatoria, requisitos, fechas y método de selección. Sin esos datos, la disputa seguirá siendo una aspiración en curso, no una candidatura formal.