RUTA 27 · MEDIUM
Reglas de Morena Tamaulipas permiten recorridos que anticipan la campaña de 2027
El presidente del Consejo Estatal y aspirante a una coordinación municipal fija el perímetro de lo permitido: casa por casa, reuniones vecinales y asambleas, con la austeridad como bandera y la comisión de elecciones como árbitro.

Rómulo Pérez Sánchez, presidente del Consejo Estatal de Morena en Tamaulipas y participante en el proceso interno para una coordinación municipal, recordó que los registrados antes del 18 de octubre pueden hacer recorridos casa por casa, reuniones vecinales y asambleas informativas, con austeridad y sin denostar a rivales. La figura no equivale a candidatura, pero habilita proselitismo territorial
Rómulo Pérez Sánchez, presidente del Consejo Estatal de Morena en Tamaulipas y participante en el proceso interno para una coordinación municipal, puso sobre la mesa la pregunta que ordena la antesala de 2027: qué puede hacer un aspirante antes de ser candidato. Su respuesta, ceñida a la convocatoria del partido, es que quienes se registraron antes del 18 de octubre pueden realizar recorridos casa por casa, reuniones vecinales y asambleas informativas, siempre de forma austera y sin denostar a otros participantes.
El dirigente enumeró esas tres actividades como el “ABC del morenismo” que marca la convocatoria y advirtió que el cumplimiento no queda al criterio de cada quien: la comisión de elecciones del partido revisará que se respeten las reglas. Pidió además moderar el uso de recursos, incluso cuando sean propios, y evitar los “golpes bajos” contra la militancia. “Si somos disciplinados y llevamos el ABC del morenismo que nos marcan en la convocatoria, lo único que tenemos que hacer es apegarnos a derecho”, señaló.
Un dirigente que también compite
La precisión no es menor porque quien la formula no es un observador externo. Pérez Sánchez encabeza el Consejo Estatal de Morena en Tamaulipas y, al mismo tiempo, busca una coordinación municipal con la mira puesta en un cargo de elección popular en 2027. El 30 de septiembre había confirmado que participaría en el proceso interno rumbo a esos comicios, pero aclaró que no se registraría en la convocatoria de Coordinaciones Distritales Federales, cuyos registros se abrieron del 1 al 4 de octubre para los 300 distritos del país. Días antes, el 27 de septiembre, había sostenido que no habría pase automático ni reelección directa y que quienes quisieran repetir en el cargo tendrían que someterse al mismo procedimiento que el resto.
El traslado del ámbito distrital federal al municipal no constituye una contradicción formal: son convocatorias distintas, con calendarios y territorios distintos. Pero sí dibuja una ruta. El dirigente que fijó el criterio de que nadie tendría acceso directo a una candidatura es ahora uno de los que compiten bajo ese criterio, y es también quien explica públicamente cómo debe leerse la norma.
La lectura política
En el lenguaje de Morena, una “coordinación” municipal no es una candidatura: es una figura organizativa que la convocatoria dota de contenido. En la práctica, sin embargo, las tres actividades autorizadas —recorrer colonias, reunir vecinos, montar asambleas informativas— son el repertorio clásico del proselitismo territorial. Funcionan como una precandidatura de facto en tanto construyen nombre, red de contacto y presencia física, aunque no exista todavía precampaña en términos legales ni registro ante autoridad electoral alguna. El límite importa: no hay candidatura, no hay precandidatura formal y la legitimidad de lo que ocurra en esta etapa depende de que la comisión de elecciones lo valide después.
El incentivo del partido es claro: ordenar una sucesión interna que, sin reglas visibles, se desbordaría en disputas locales difíciles de arbitrar. Medir lealtades, contener rupturas y llegar a 2027 con estructura aceitada es más barato que resolver un conflicto abierto. El riesgo también es visible: cuando el presidente del consejo estatal compite en el mismo proceso que explica, la frontera entre dirigente y aspirante se vuelve borrosa para los demás participantes, que pueden leer la interpretación de la convocatoria como ventaja. La señal que se envía a aliados y adversarios es doble: hay reglas, sí, pero quien las traduce públicamente también tiene interés en el resultado. Falta un elemento para cerrar la lectura: no se conoce la lista definitiva de registrados ni los criterios con los que la comisión de elecciones evaluará las conductas permitidas.
Qué sigue
El primer punto verificable es el corte del 18 de octubre, que separa a quienes pueden realizar las tres actividades de quienes quedaron fuera. Después, la publicación y validación de las listas de participantes por la comisión de elecciones, así como el calendario de asambleas y reuniones que cada coordinación convoque. En paralelo, el INE definirá las fechas del proceso electoral 2026-2027, que marcan el límite legal entre posicionamiento partidista y acto anticipado de campaña. No hay fecha pública conocida para un pronunciamiento del consejo estatal sobre el doble papel de su presidente.