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RUTA 27 · MEDIUM

Riestra niega pacto PAN-PRI en Puebla y apuesta su cargo a probarlo

El dirigente estatal panista calificó de falsas las declaraciones del senador Néstor Camarillo sobre una alianza rumbo a 2027 y ofreció renunciar si se comprueban las conversaciones.

Ilustración editorial de Ruta 27 sobre coaliciones y negociaciones partidistas
Ilustración editorial de Ruta 27; no representa una fotografía del acontecimiento.
EN 30 SEGUNDOS

Mario Riestra, dirigente del PAN en Puebla, negó que existan acuerdos o reuniones con el PRI para una alianza rumbo a 2027, luego de que el senador Néstor Camarillo asegurara que ambos partidos irían juntos. Riestra retó a Camarillo a probarlo y ofreció renunciar si lo demuestra. El episodio expone la disputa por el control de la coalición opositora en un estado clave.

El dirigente estatal del PAN en Puebla, Mario Riestra Piña, negó que existan acuerdos con el Partido Revolucionario Institucional (PRI) para concretar una alianza electoral rumbo a 2027 y afirmó que no se ha realizado ninguna reunión ni conversación con otra fuerza política para explorar una coalición, candidatura común o asociación electoral en la entidad. La declaración responde directamente al senador Néstor Camarillo Medina, quien esa misma mañana aseguró que ambos partidos competirían juntos y que llevaban cerca de un mes de conversaciones, con perfiles ya definidos para algunas posiciones.

Riestra calificó como falsas las afirmaciones de Camarillo y sostuvo que, hasta el momento, no existe ningún diálogo formal con el PRI para construir una alianza en Puebla. El dirigente panista fue más allá: planteó que renunciaría a la dirigencia estatal si el senador comprueba que existieron esos acercamientos, y pidió a Camarillo dejar su cargo si no logra demostrar sus dichos, al recordar que llegó al Senado con votos de Acción Nacional.

El intercambio no es un simple cruce de declaraciones. Ocurre en un momento en que el PAN poblano ya puso en marcha su maquinaria interna para 2027: el 18 de octubre anunció la convocatoria para la elección de concejalías mediante el voto de militantes, y días antes había definido que la selección de candidaturas en la capital poblana se haría con una encuesta y en San Pedro Cholula con dos estudios de opinión. Es decir, el partido avanza en la definición de sus posiciones locales mientras su dirigente niega cualquier negociación externa.

La contradicción entre ambos relatos deja un vacío que ninguno de los dos ha llenado con documentos. Camarillo habló de un mes de conversaciones y de perfiles definidos —incluido el nombre de un aspirante en San Pedro Cholula—; Riestra respondió con una negativa categórica y un reto público. Ninguno presentó pruebas. El episodio, sin embargo, ya colocó el tema de la alianza opositora en el centro de la conversación política poblana.

La lectura política

El movimiento de Riestra funciona, en la práctica, como una operación de contención interna antes que como una simple aclaración periodística. Al negar cualquier acuerdo y ofrecer su renuncia como garantía, el dirigente busca fijar la posición oficial del PAN poblano: no hay coalición en marcha, y quien diga lo contrario debe probarlo. Eso le permite conservar margen de maniobra frente a su propio partido y frente al PRI, sin quedar atado a un compromiso que no controla.

El incentivo de Camarillo es distinto. Al anunciar una alianza con perfiles ya definidos, el senador —que llegó al Senado por el PAN— se posiciona como interlocutor inevitable en la negociación y presiona para que la coalición se concrete en sus términos. La disputa no es solo sobre si habrá alianza, sino sobre quién la anuncia, quién la negocia y quién se beneficia de sus tiempos. En un estado donde el PRI y el PAN han compartido gobiernos y candidaturas, el tema tiene peso propio.

El equilibrio interno del PAN poblano queda expuesto. Riestra condicionó su permanencia a la comprobación de los dichos de Camarillo, lo que convierte su liderazgo en parte del pulso. Si el senador presenta evidencia, el dirigente queda en una posición insostenible; si no lo hace, Camarillo queda debilitado y el PAN refuerza su narrativa de autonomía. En términos electorales, el episodio envía una señal a aliados y adversarios: el PAN poblano no quiere aparecer subordinado a una negociación con el PRI ni dispuesto a ceder posiciones sin un proceso interno de por medio.

Cabe precisar el límite: no existe una candidatura formal ni una coalición registrada. Lo que hay son declaraciones contrapuestas y un proceso interno panista en marcha. La alianza, si ocurre, tendrá que pasar por la Comisión Permanente del PAN, que el viernes estableció requisitos para abrir el diálogo sobre coaliciones, y por los plazos legales que el Instituto Nacional Electoral (INE) fije para 2027.

Qué sigue

El primer paso verificable es si Camarillo presenta pruebas de las conversaciones que afirmó. Riestra ya fijó su condición: si las hay, renuncia; si no, pide la salida del senador. La Comisión Permanente del PAN, que el viernes definió requisitos para explorar coaliciones, es la instancia que tendría que autorizar cualquier negociación formal. Y el calendario interno panista —convocatorias, encuestas y plebiscitos en más de 30 municipios— seguirá su curso, lo que en la práctica definirá las posiciones antes de que cualquier alianza se concrete o se descarte.

Actualización

Camarillo avanza en la disputa con el PAN al pasar de la acusación a la acción concreta de buscar la candidatura de Movimiento Ciudadano, desafiando la negación de Riestra. Leer el nuevo desarrollo.