RUTA 27 · LOW
Romero deja Morena Puebla: dirigencia acéfala y su ruta a Tehuacán 2027
La exdirigente estatal cambia el aparato partidista por una coordinación municipal que no la coloca en la boleta, pero sí en posición de disputarla. La dirigencia nacional define quién se queda con la silla más pesada del morenismo poblano.

Olga Lucía Romero Garci-Crespo renunció el 20 de octubre de 2026 a la dirigencia estatal de Morena en Puebla para buscar la Coordinación Municipal de Defensa de la Transformación en Tehuacán, plataforma hacia la candidatura a la alcaldía en 2027. Morena Puebla queda sin titular y la dirigencia nacional deberá decidir el relevo, con Rodrigo Abdala entre los nombres que circulan y sin designación of
Olga Lucía Romero Garci-Crespo renunció a la presidencia del Comité Ejecutivo Estatal de Morena en Puebla. La salida se oficializó el martes 20 de octubre de 2026 y no equivale a un retiro: la exdirigente busca la Coordinación Municipal de Defensa de la Transformación en Tehuacán, posición que en la práctica funciona como plataforma para disputar la candidatura a la alcaldía en 2027. El movimiento deja sin titular a la estructura partidista más pesada del estado justo cuando arranca el año previo a la contienda.
Romero Garci-Crespo encabezaba el comité estatal desde 2022. En su mensaje de despedida sostuvo que su salida responde a una nueva etapa política y agradeció a la militancia por acompañarla. El desenlace se precipitó: el 6 de octubre había declarado que esperaría los tiempos correspondientes para definir si continuaba o se separaba del cargo. Catorce días después, la decisión estaba tomada y formalizada.
El puesto que persigue es un órgano del partido, no una candidatura. Obtener la coordinación municipal en Tehuacán no coloca a nadie en la boleta: quien la ejerza deberá someterse al proceso interno de selección de candidaturas, como cualquier otro aspirante. La diferencia es de posición política, no de derecho electoral.
Una silla vacía y varias manos
El relevo no está resuelto. Rodrigo Abdala aparece entre los nombres que circulan para encabezar el partido en el estado, aunque no existe designación oficial que lo coloque al frente: la decisión corresponde a la dirigencia nacional, que debe definir además bajo qué mecanismo se cubre la vacante. El diputado local Julio Huerta planteó que, si Romero Garci-Crespo deja la dirigencia, una mujer debería ocupar el puesto, y que el Comité Ejecutivo Nacional podría recurrir a una delegada con funciones de presidenta.
Ese último supuesto no es un detalle administrativo. Una delegación nombrada desde el centro evita la elección o negociación interna en Puebla y traslada la conducción territorial a una persona sin base propia en el estado.
La lectura política
La renuncia tiene una explicación formal y otra política. La formal: dejar el cargo es la condición para competir por otro, y la dirigencia partidista no puede operar el proceso en el que ella misma aspira. La política: Romero Garci-Crespo cambia el control del aparato estatal por una base municipal identificable, Tehuacán, donde nació su trayectoria política aunque ella nació en la Ciudad de México y sus raíces familiares están en ese municipio.
El intercambio tiene costo. Quien controla el comité estatal controla la operación territorial, la red de asambleas y la interlocución con aliados, incluida la eventual alianza con el PT, tema que la propia Romero había remitido a las dirigencias nacionales. Al soltar esa palanca entrega influencia sobre el proceso que habrá de definir su propia candidatura. De ahí que su aspiración, hoy, sea eso: una aspiración con plataforma, no una precandidatura reconocida ni mucho menos un registro.
La vacante opera además como prueba de mando. La decisión del Comité Ejecutivo Nacional señalará si Puebla se conduce desde el centro o se negocia con los grupos locales, y el argumento de paridad que planteó Huerta puede funcionar tanto como convicción como fórmula para justificar una designación sin elección interna. Para los aspirantes a las alcaldías y diputaciones de 2027, el mensaje es doble: la estructura estatal entra en transición y la exdirigente será competencia en Tehuacán.
Queda un elemento que la evidencia disponible no permite resolver: los requisitos de residencia y arraigo que eventualmente exija la convocatoria municipal, y el peso que la militancia local conceda a una aspiración que llega desde la cúpula estatal. Esa respuesta se verá en el proceso interno, no en las declaraciones.
Qué sigue
La dirigencia nacional de Morena debe definir el mecanismo de relevo en Puebla y, en su caso, el nombre; no hay fecha ni convocatoria anunciada. Si opta por una delegada con funciones de presidenta, se evita la elección estatal y se concentra la decisión en el centro. En paralelo, falta la convocatoria del proceso interno que definirá la coordinación municipal de Tehuacán y, más adelante, la candidatura a la alcaldía. El primer dato verificable será el registro de la propia Romero Garci-Crespo como aspirante y la respuesta de la militancia tehuacanera.