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Somos se fija 10% para 2027 y admite desventaja ante partidos en campaña
El dirigente municipal en Mexicali anunció cuotas de candidaturas por tercios y un llamado a la observación ciudadana. La meta del 10% es una declaración política: no incluye método, territorio ni medición.

Gerardo Rodríguez Ruiz, presidente del comité municipal del partido Somos en Mexicali, dijo que su partido espera 10% de la votación en 2027. Anunció que un tercio de las candidaturas será para menores de 35 años, otro para perfiles con causa y el resto para ciudadanos. También acusó obstáculos del INE para registrar al partido. Rumbo a 2027, la cifra es una apuesta de posicionamiento, no un pronó
El partido Somos se fijó una meta que, dicha en voz alta, funciona más como declaración de intenciones que como pronóstico: 10 por ciento de la votación en 2027. La cifra la planteó Gerardo Rodríguez Ruiz, presidente del comité directivo municipal en Mexicali, el 20 de octubre de 2026, en una comparecencia donde también repartió tercios de candidaturas y admitió que su fuerza política llega en desventaja frente a los partidos que, según él, llevan meses en campaña.
El dato relevante no es el número, sino quién lo dice y desde dónde. Un dirigente municipal anunció un objetivo de votación nacional para una elección que aún no tiene candidatos definidos, ni método de medición, ni territorio explícito: no queda claro si el 10% se refiere a Mexicali, a Baja California o al país. Esa ambigüedad no es un detalle menor; permite que la meta se lea como ambición nacional sin comprometer a nadie con un resultado concreto.
Tercios, causas y una lista de exclusiones
Rodríguez Ruiz detalló el criterio con el que pretende integrar candidaturas: una tercera parte para jóvenes menores de 35 años, otro tercio para perfiles con causa —mencionó a las madres buscadoras— y el resto para ciudadanos sobresalientes. Añadió que no tendrán cabida personas corruptas, narcotraficantes ni funcionarios públicos que, a su juicio, resultan nocivos para el país. Previamente había señalado que la definición de aspirantes pasará por una comisión nacional y por un filtro interno.
El dirigente también se quejó de condiciones de competencia. Afirmó que el partido enfrentó una "odisea" de obstáculos ante las autoridades electorales para obtener su registro y sostuvo que el Instituto Nacional Electoral (INE) lo obligó de manera "autoritaria" a cambiar nombre, emblema y color cuando la organización se denominaba Somos México, decisión que, dijo, vulneró la voluntad de miles de simpatizantes que la respaldaban desde hacía 18 meses.
En el acto estuvieron la secretaria de organización, Gloria Topete, y otras figuras del comité municipal. Rodríguez Ruiz aclaró que Ernesto Ruffo forma parte del consejo ciudadano nacional pero no es militante ni está afiliado, y comentó que Verónica Ruffo ya se inscribió en la encuesta del PAN. Sobre esa competencia interna del blanquiazul, el dirigente deslizó una reserva: "sabemos que las encuestas esas están medio raras".
La lectura política
Somos no está anunciando una candidatura: está construyendo el marco donde esas candidaturas se repartirán. La diferencia importa. Una cuota por tercios no es un programa, es una regla de asignación que ordena la competencia interna antes de que exista, y que envía señales a tres públicos distintos —jóvenes, colectivos con causa y notables locales— sin comprometer todavía un solo nombre. La lista de exclusiones cumple una función parecida: define el tono moral del partido y, de paso, desplaza el costo de decir que no a los aspirantes que queden fuera.
La meta del 10% debe leerse en ese contexto. El umbral legal para conservar el registro nacional es notablemente menor —del orden del 3% de la votación válida—, de modo que el 10% no describe una obligación legal sino una aspiración de posicionamiento: una cifra lo bastante alta para sonar competitiva y lo bastante vaga para no poder verificarse el día después. Presentarla como meta no es lo mismo que presentarla como pronóstico, y el dirigente no ofreció encuesta, muestra ni escenario que la sostenga.
También hay cálculo en el reclamo de desventaja. Al atribuir su punto de partida al trato del árbitro electoral y no a su propia estructura territorial, el partido anticipa una explicación disponible si el resultado de 2027 queda corto. Es el mismo movimiento que hace la mención a Ruffo: asociarse al capital político de un personaje con marca propia en Baja California, aclarando de inmediato que no es militante, protege al partido de cargar con su costo y le permite exhibir cercanía sin compromiso.
La competencia por el espacio opositor es el trasfondo real. Que Verónica Ruffo esté inscrita en la encuesta del PAN y que el propio Somos hable de encuestas "medio raras" confirma que ambos disputan el mismo electorado y, sobre todo, los mismos cuadros. Ahí el partido nuevo tiene una desventaja verificable: no la del "piso parejo", que es una acusación, sino la de una estructura que aún no ha medido su capacidad de movilizar votos en una sola casilla.
Qué sigue
El primer paso verificable no es el 10%, es la integración de la lista. La definición de candidaturas pasará por la comisión nacional del partido y por un filtro interno, según el propio dirigente, sin que hasta ahora exista fecha pública, convocatoria ni criterios escritos de evaluación. Tampoco se ha precisado a qué elección y a qué territorio se refiere la meta porcentual, ni quién la medirá.
En paralelo queda pendiente su convocatoria a la observación ciudadana el día de la jornada, un planteamiento que solo adquiere sentido cuando exista calendario y boleta. Para 2027, la prueba real de Somos será doble: sostener el registro y demostrar que sus cuotas producen candidaturas competitivas, no solo un reparto ordenado entre grupos.