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RUTA 27 · LOW

Zamora admite ofertas de otros partidos y presiona al PRI en Sinaloa

El aspirante priista a la gubernatura confirma que recibe invitaciones de otras fuerzas mientras impulsa un frente opositor amplio rumbo a 2027.

EN 30 SEGUNDOS

Mario Zamora Gastélum, aspirante del PRI a la gubernatura de Sinaloa, confirmó que otros partidos le han ofrecido espacios rumbo a 2027. El diputado federal dice que su prioridad es sacar a Morena del gobierno estatal mediante una alianza opositora. La declaración lo posiciona como pieza codiciada del frente y presiona al PRI a definir pronto su método de selección.

Mario Zamora Gastélum, aspirante del Partido Revolucionario Institucional (PRI) a la gubernatura de Sinaloa, confirmó que ha recibido propuestas de otras fuerzas políticas para las elecciones de 2027. La declaración, hecha en entrevista el 30 de octubre de 2026, no anuncia una candidatura ni una ruptura: convierte al diputado federal en un activo disputado por el naciente frente opositor y, al mismo tiempo, en una presión directa sobre su propio partido para definir cómo y cuándo elegirá abanderado en el estado.

Zamora explicó que las invitaciones provienen de amistades en otros partidos que, según él, reconocen dónde se concentra la simpatía ciudadana de acuerdo con encuestas públicas. "Por supuesto que tengo amigos y platico con gente de todos los partidos. Sí, ha habido invitaciones", dijo. Añadió que los partidos buscan votos y que en Sinaloa "queda muy claro" dónde está la mayoría de esa empatía. Sin embargo, se definió como priista y afirmó que "así quisiera morir".

El matiz importa: Zamora no está negociando una salida del PRI, sino acumulando opciones y visibilidad dentro de una eventual coalición opositora. En la misma entrevista sostuvo que se requiere una alianza entre partidos de oposición para sacar a Morena del gobierno estatal y reiteró que su interés no es ser candidato, sino gobernador. Esa fórmula —lealtad partidista declarada más apertura a la alianza— es el guion habitual de quien busca que su nombre sea el primero en la lista del frente.

El antecedente inmediato refuerza la lectura. El 5 de octubre, Zamora propuso públicamente una elección interna abierta para que la sociedad seleccione al candidato del frente opositor en Sinaloa, y confirmó su intención de participar en esa definición respaldado por Aarón Irízar López. Días antes se había declarado listo para buscar de nuevo la gubernatura y ofreció su trayectoria a un eventual frente opositor. También ha afirmado que cuenta con apoyo de morenistas, incluidos alcaldes en activo, funcionarios del gabinete estatal y diputados, aunque legisladores de Morena han negado ese respaldo.

La lectura política

La declaración funciona como un posicionamiento de precandidatura de facto, no como una candidatura registrada. Zamora no ha sido designado por el PRI ni por ningún frente; lo que hace es exhibir demanda sobre su nombre. Al confirmar invitaciones externas, envía una señal a dos audiencias: a los partidos opositores, que su incorporación traería votos; al PRI, que si no lo arropan pronto, otros podrían hacerlo.

El incentivo del PRI es complejo. Un partido que perdió la gubernatura en 2021 y que enfrenta el dominio de Morena en Sinaloa necesita conservar a su cuadro más visible, pero también definir reglas internas que no lo dejen como comparsa de una alianza ajena. La propuesta de elección abierta de Zamora puede leerse como una jugada para saltar las estructuras internas del partido y apelar directamente a la ciudadanía, donde las encuestas que él invoca lo favorecen.

Para el frente opositor, el cálculo es distinto: cada partido quiere colocar a su propio abanderado y las invitaciones cruzadas son moneda de cambio en la negociación. Que Zamora las haga públicas aumenta su valor, pero también puede generar recelo entre dirigentes que no quieren un candidato con techo propio.

El límite legal es claro: no existe candidatura, precandidatura formal ni coalición registrada ante el Instituto Nacional Electoral (INE) o el organismo estatal. Lo que hay es una aspiración en fase de posicionamiento, con un actor que mide lealtades y se coloca en el centro de la conversación sucesoria.

Qué sigue

El calendario electoral de Sinaloa para 2027 aún no está formalmente desplegado en la evidencia disponible. Los próximos pasos verificables son la definición del método de selección del PRI estatal, la eventual instalación de mesas de negociación del frente opositor y la respuesta de los partidos que, según Zamora, ya lo han invitado. También queda pendiente saber si el diputado mantiene su escaño federal y cómo usa esa plataforma en los meses previos al proceso.