RUTA 27 · LOW
Abdala descarta candidatura 2027 y deja libre la ruta de Morena en Puebla
El delegado de Bienestar confirma que no buscará cargo alguno y evita pronunciarse por los aspirantes a la alcaldía capitalina, en plena definición interna del partido.
Rodrigo Abdala Dartigues, delegado federal de Bienestar en Puebla, descartó contender por un cargo público en 2027 y dijo que se concentrará en su función federal y en el trabajo territorial de Morena. Evitó respaldar a algún aspirante a la alcaldía de Puebla capital y dejó la decisión al proceso interno del partido. Su salida despeja el camino para otros perfiles en la disputa morenista.
El delegado federal de los Programas para el Bienestar en Puebla, Rodrigo Abdala Dartigues, descartó tener interés en contender por un cargo público en las elecciones de 2027 y confirmó que no busca una candidatura. La declaración, hecha pública este viernes 30 de octubre de 2026, no es un trámite menor: ocurre en plena definición interna de Morena en Puebla, donde la disputa por la alcaldía capitalina y otras posiciones ya moviliza a aspirantes, liderazgos y estructuras territoriales.
Abdala fue explícito sobre su prioridad actual. Dijo que está concentrado en su responsabilidad al frente de la delegación federal y en el trabajo territorial de Morena, y que no contempla distraerse de sus funciones en el Gobierno federal. Esa formulación importa porque separa dos planos que en la política mexicana suelen confundirse: el cargo administrativo y la aspiración electoral. Por ahora, el delegado se ubica en el primero.
El funcionario también reafirmó su permanencia en Morena y recordó que forma parte de los fundadores del movimiento en Puebla. Aseguró que continuará respaldando al partido y sus decisiones, independientemente de quiénes sean los perfiles que participen en la contienda electoral. Con ello, Abdala no rompe con la estructura morenista ni se declara neutral frente al partido: se coloca como respaldo institucional del proceso, no como competidor.
El punto más delicado de su comparecencia fue el respaldo que distintos liderazgos de Morena han expresado a Olivia Salomón, directora de la Lotería Nacional, para que participe en la definición de candidaturas rumbo a 2027, pese a que no se registró en la convocatoria interna. Cuestionado al respecto, Abdala consideró que es momento de las mujeres y de abrir espacios para que todos los perfiles tengan oportunidad de participar, aunque puntualizó que cualquier aspiración deberá sujetarse a los mecanismos y determinaciones del partido y a la voluntad de la militancia.
La respuesta combina apertura y disciplina. No respalda explícitamente a Salomón ni descalifica su aspiración, pero tampoco avala que se salte la convocatoria interna. Es una postura que reconoce el peso político de los liderazgos que impulsan a la funcionaria, sin comprometerse con una candidatura que aún no existe formalmente.
Sobre la alcaldía de Puebla capital, el delegado evitó inclinarse por algún nombre. Sostuvo que apoyará a quien resulte elegido mediante el proceso interno de Morena. Es la respuesta esperable de un operador territorial que no quiere quedar atado a un bando antes de que el partido resuelva.
La lectura política
El movimiento de Abdala tiene una función práctica: despeja el terreno para otros aspirantes de Morena en Puebla y reduce el ruido en torno a una posible candidatura que nunca se formalizó. No se trata de una renuncia a la política ni de una salida del partido, sino de un posicionamiento desde la estructura federal y territorial.
En términos formales, Abdala no es candidato ni precandidato: no hay registro, no hay convocatoria que lo incluya y no hay cargo electoral en disputa. En términos políticos, su declaración ordena el tablero interno. Al no competir, libera espacio para que otros perfiles —como los que buscan la alcaldía capitalina o los que respaldan a Salomón— avancen sin tener que medirse contra un delegado federal con estructura propia.
El incentivo de Abdala parece claro: preservar su posición en la estructura federal y mantener influencia en el partido sin exponerse a una contienda interna que podría desgastarlo. En Morena, los cargos administrativos y el trabajo territorial son activos políticos que se pueden capitalizar más adelante. No buscar una candidatura en 2027 no equivale a retirarse; equivale a no quemar ese capital en una disputa prematura.
La señal que envía a aliados y adversarios es de disciplina. Al dejar la decisión de la alcaldía al proceso interno y al respaldar al partido por encima de nombres, Abdala se coloca como un actor que no obstruye la definición. Para los aspirantes, eso significa un competidor menos en el radar inmediato. Para el partido, significa una pieza que no genera conflicto en un territorio donde la disputa por la capital es especialmente sensible.
El límite de esta lectura es que la evidencia no permite afirmar que Abdala haya negociado una posición futura o que su declaración responda a una instrucción central. Lo que sí se puede sostener es que su decisión reduce la fragmentación potencial del morenismo poblano y deja abierta su participación política desde la estructura del movimiento, sin preferencias públicas por ningún perfil.
Qué sigue
El proceso interno de Morena en Puebla continuará con la definición de candidaturas rumbo a 2027. La convocatoria, los registros y los mecanismos de selección marcarán si perfiles como el de Olivia Salomón —quien no se registró en la convocatoria interna— encuentran una vía formal para competir o si el partido mantiene la disciplina de sus procedimientos.
Abdala, por ahora, se mantiene al margen de la contienda. Su siguiente paso verificable será su permanencia en la delegación federal de Bienestar y su participación en el trabajo territorial de Morena. Cualquier cambio en esa posición —una eventual incorporación a una campaña, un respaldo explícito o un nuevo cargo— será la señal para revisar esta lectura.
