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Durango legislará en 2027 sin frenar campañas, promete Mojica
El presidente de la Jugocopo sostiene que las comisiones seguirán dictaminando mientras avanza el proceso electoral local, que arranca el 1 de noviembre. La duda es si la productividad resiste la contienda.

El Congreso de Durango dice que no detendrá su trabajo legislativo durante el proceso electoral de 2027. Su presidente, Alejandro Mojica Narváez, afirma que las comisiones seguirán dictaminando y pide campañas transparentes y fiscalizadas. El proceso local inicia el 1 de noviembre. La promesa importa porque en legislaturas pasadas la actividad cayó en campañas y porque varios diputados podrían bus
El Congreso de Durango no planea detener su trabajo legislativo durante el proceso electoral de 2027. Alejandro Mojica Narváez, diputado presidente de la Junta de Gobierno y Coordinación Política (Jugocopo), afirmó que la actividad legislativa continuará y que las comisiones seguirán dictaminando iniciativas mientras transcurren las precampañas y campañas locales. La declaración no es un trámite: fija una expectativa pública sobre el desempeño del Poder Legislativo en el año en que Durango renovará cargos y en el que varios de sus integrantes podrían competir por otro puesto o por la reelección.
Mojica ofreció un dato como muestra de que la dinámica no se ha interrumpido: la semana previa se dictaminaron 18 iniciativas en comisiones. La agenda inmediata, dijo, incluye reuniones de las comisiones de Salud y Justicia, además de asuntos públicos, cuentas municipales y el paquete económico. El mensaje implícito es que el Congreso puede legislar y hacer política electoral al mismo tiempo, sin que una actividad cancele a la otra.
Sobre el calendario comicial, el diputado recordó que el proceso local está previsto para iniciar el 1 de noviembre. Ahí pidió confiar en las instituciones y llamó a que las precampañas y campañas se desarrollen con transparencia, rendición de cuentas y fiscalización de los recursos. Es una exhortación razonable, pero también una forma de trasladar la carga de la vigilancia a las autoridades electorales y a los propios contendientes, sin comprometer mecanismos internos del Congreso.
El punto más delicado apareció cuando se le preguntó por los legisladores que buscan otro cargo o la reelección. Mojica respondió que es un derecho político y que no existe obligación de separarse del puesto para competir. Explicó que la función legislativa no implica manejar recursos públicos, por lo que cada representante decidirá si solicita licencia, como ocurrió en el proceso anterior. En la práctica, eso significa que el Congreso podría operar con una bancada parcialmente distraída o ausente durante la contienda, sin que ello constituya una irregularidad formal.
La lectura política
La declaración de Mojica cumple una función de ordenamiento interno más que de anuncio legislativo. Al fijar la expectativa de que las comisiones seguirán trabajando, el presidente de la Jugocopo envía una señal a dos audiencias: a los diputados que quieren competir electoralmente, para que no abandonen el trabajo legislativo antes de tiempo, y a la opinión pública, para que no lea la contienda como una paralización automática del Congreso.
El incentivo es claro: si el Congreso se paraliza durante las campañas, el costo político recae en la mayoría que controla la Jugocopo. Por eso Mojica descarta que la contienda politice o frene al Legislativo, aunque reconoce que en legislaturas anteriores la actividad disminuyó. Esa concesión es importante: admite un patrón previo y, al mismo tiempo, promete romperlo.
La negativa a exigir licencias tiene también una lectura práctica. Permitir que los diputados compitan sin separarse del cargo preserva la mayoría en el pleno y evita el desgaste de negociar sustituciones. Pero abre un flanco: la frontera entre el uso legítimo de la tribuna y el posicionamiento electoral anticipado se vuelve difusa. No es una precandidatura formal ni una violación legal; es una zona gris que la fiscalización electoral tendrá que vigilar.
El llamado a la transparencia y a la fiscalización de recursos suena a compromiso, pero también a delimitación de responsabilidades. El Congreso no es autoridad electoral; su papel en la contienda es indirecto. La señal que envía a los aliados y adversarios rumbo a 2027 es que el Legislativo quiere aparecer como un actor que no se detiene, aunque su productividad real dependa de la disciplina de sus integrantes y de la intensidad de la contienda.
Qué sigue
El proceso electoral local arranca formalmente el 1 de noviembre, según el calendario que citó Mojica. Antes de esa fecha, la Jugocopo deberá sostener la agenda de comisiones de Salud y Justicia, el paquete económico y las cuentas municipales. El punto verificable será la continuidad de las dictaminaciones durante el periodo de precampañas y campañas, y si algún diputado solicita licencia para competir. También queda por verse si el Congreso mantiene su ritmo cuando la contienda se intensifique o si la promesa de Mojica se queda en declaración.
