RUTA 27 · HIGH
Exconsejeros exigen a Taddei separarse del INE rumbo a 2027
Marco Baños y organizaciones de académicos sostienen que la credibilidad del árbitro electoral no resiste una presidenta investigada por la ASF. Taddei ya respondió que no se va.

Exconsejeros electorales, entre ellos Marco Baños, y organizaciones de académicos pidieron a Guadalupe Taddei separarse de la presidencia del INE mientras la ASF investiga contratos y proveedores del instituto. Argumentan que la confianza ciudadana en la elección del 6 de junio de 2027 no se sostiene con una titular bajo escrutinio. Taddei rechazó renunciar y ofreció colaborar con la auditoría.
Exconsejeros electorales, organizaciones de académicos y actores políticos coincidieron en una exigencia que ya circula con fuerza en el debate público: que Guadalupe Taddei Zavala se separe de la presidencia del Instituto Nacional Electoral (INE) mientras la Auditoría Superior de la Federación (ASF) investiga su gestión. El argumento central no es jurídico sino de credibilidad: quien arbitra la elección del 6 de junio de 2027 no puede llegar a esa fecha con contratos, proveedores y familiares bajo escrutinio.
Marco Baños, exconsejero electoral y hoy representante de Somos ante el INE, fue explícito: Taddei debe separarse del cargo para preservar la credibilidad y legitimidad de la autoridad electoral. Baños consideró insostenible que la consejera presidenta permanezca en funciones mientras entrega información a la ASF, que anunció una investigación en curso por presuntos indicios de corrupción durante su gestión. No es una postura aislada: el pronunciamiento se suma a los de organizaciones de académicos y a voces dentro del propio oficialismo, como la del coordinador de Morena en la Cámara de Diputados, Ricardo Monreal, quien ya planteó revisar los "superpoderes" otorgados a la presidenta del INE.
La presión escaló en varios frentes simultáneos. La ASF investiga siete empresas proveedoras de insumos electorales, señaladas por posibles irregularidades y también bajo la lupa de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF). Taddei removió a funcionarios a su cargo en medio de los escándalos por contratos que, según reportes, involucrarían a hijos de la propia funcionaria. La presidenta Claudia Sheinbaum advirtió que "no debe haber sombra de corrupción" en el INE, aunque evitó responder si Taddei debería separarse del cargo. Taddei, por su parte, respondió con un comunicado: acepta "con respeto" las investigaciones de la ASF, las considera coherentes con lo que ella misma solicitó y aseguró que el instituto colaborará en todo lo que se requiera. A las demás consejerías les dijo, según los reportes, "no me voy".
La lectura política
La exigencia de separación funciona, en la práctica, como un mecanismo de presión política antes que como una ruta jurídica. Ninguno de los firmantes tiene facultad para destituir a la consejera presidenta: el INE se rige por su propio régimen de responsabilidades y la eventual remoción pasaría por un juicio político en la Cámara de Diputados, un camino largo y de alto costo. Lo que buscan los promotores es fijar la agenda: instalar la idea de que la elección de 2027 arranca con un árbitro cuestionado y obligar a Taddei a elegir entre resistir o negociar una salida ordenada.
El movimiento envía señales distintas a cada actor. Para la oposición y para los exconsejeros, separar a Taddei es condición para que el proceso no nazca deslegitimado. Para Morena, el cálculo es más incómodo: defender a la presidenta del INE mientras la ASF y la UIF revisan contratos expone al partido a la acusación de complicidad; deslindarse, en cambio, le permite presentarse como garante de la honestidad que pregona. La ambigüedad de Sheinbaum —crítica retórica sin pedir la salida— sugiere que el oficialismo prefiere que la presión haga el trabajo antes que cargar con el costo político de una remoción.
Baños no habla solo como exconsejero: habla como representante de un partido ante el INE. Su exigencia de imparcialidad se inscribe en una estrategia más amplia que ya lo llevó a acusar campañas adelantadas de Morena y a pedir sesiones presenciales del Consejo General. Eso no invalida el argumento sobre la credibilidad del árbitro, pero sí explica por qué la demanda se formula ahora y no antes: el calendario electoral convierte cada semana de octubre en un activo político.
El límite que conviene precisar: Taddei no está formalmente destituida, no ha sido imputada por autoridad judicial alguna y la investigación de la ASF es administrativa. La exigencia de separación es una demanda política, no una resolución. Pero en un sistema donde la confianza en el árbitro es el principal activo del INE, la diferencia entre investigada y señalada puede ser electoralmente irrelevante.
Qué sigue
La ASF deberá definir el alcance y los plazos de su auditoría a los procesos de licitación del INE; la UIF mantiene abierta su propia investigación sobre las siete empresas proveedoras. En la Cámara de Diputados, la discusión sobre revisar las facultades de la presidencia del INE podría traducirse en iniciativas concretas durante el próximo periodo. Taddei ha dicho que no renuncia; el punto de verificación será si el Consejo General sesiona con normalidad en las próximas semanas o si la presión escala hacia un juicio político. El proceso electoral de 2027 ya inició formalmente, y cada decisión del árbitro será leída a la luz de esta disputa.
