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Oficialismo evalúa remover a Taddei del INE y reordena 2027
La presidenta del INE rechazó dimitir; en Morena crecen las voces que piden su salida inmediata y exploran rutas jurídicas en la Cámara de Diputados.

El oficialismo analiza escenarios para remover a Guadalupe Taddei de la presidencia del INE, incluida la vía de la Cámara de Diputados, mientras ella insiste en no renunciar. Legisladores de Morena piden su salida inmediata y hasta juicio político. La disputa ocurre a meses de que arranque formalmente el proceso electoral de 2027, cuando el árbitro debe operar con credibilidad.
La presidenta del Instituto Nacional Electoral (INE), Guadalupe Taddei, enfrenta una presión que ya no proviene solo de la oposición: el oficialismo analiza escenarios para su remoción, según fuentes consultadas, y esos escenarios podrían tocar la Cámara de Diputados. El dato importa porque no se trata de una renuncia voluntaria, sino de una operación política que, de concretarse, reordenaría la conducción del árbitro electoral a meses de que arranque formalmente el proceso de 2027.
Taddei dejó claro que no piensa dimitir. En una reunión virtual con las demás consejerías aseguró que se queda, y removió a funcionarios a su cargo en medio de los escándalos por presuntos conflictos de interés y contrataciones. La Auditoría Superior de la Federación (ASF) detectó irregularidades que legisladores califican de graves. El diputado Alfonso Ramírez Cuéllar, vicecoordinador de Morena en San Lázaro, fue más lejos: dijo que la renuncia sería insuficiente si se acreditan responsabilidades y planteó incluso un juicio político que podría derivar en destitución e inhabilitación.
La ruta formal existe, pero está bloqueada por la propia Taddei: la Constitución faculta a la Cámara de Diputados a elegir a la presidencia del INE, pero el procedimiento requiere la vacante, y ella no la ha dejado. El artículo 41 constitucional da a San Lázaro la facultad exclusiva de designar a los consejeros electorales; sin renuncia, la salida tendría que pasar por un juicio político o por una figura equivalente que aún no se ha formalizado. El exconsejero Luis Carlos Ugalde recordó que, si Taddei renunciara, el Consejo General nombraría una presidencia provisional entre los consejeros actuales y luego la Cámara elegiría al titular. Esa secuencia es la que el oficialismo parece estar calculando.
La lectura política
El movimiento tiene una función práctica: medir lealtades y colocar la salida de Taddei como parte de una negociación más amplia sobre el árbitro electoral de 2027. No es una candidatura ni una precandidatura de facto; es una operación de reordenamiento institucional. Quien gane margen es el Palacio Nacional y la coordinación de Morena en San Lázaro, que recuperarían influencia sobre la presidencia del INE; quien lo pierde es la propia Taddei, que llegó al cargo en el sexenio anterior mediante un procedimiento que el PAN califica de “tómbola”.
El incentivo del oficialismo es doble. Por un lado, la crisis de credibilidad del INE puede contaminar el arranque de 2027; por otro, la remoción permitiría colocar un perfil más afín a la 4T en la conducción del proceso. El diputado del PAN Federico Döring sostiene que Taddei no se va porque su posición responde al expresidente Andrés Manuel López Obrador y no a la presidenta Claudia Sheinbaum, lo que sugiere una tensión interna dentro de la propia coalición gobernante. Ricardo Monreal, en redes, pidió “un INE sin mancha, sin dudas”, una frase que funciona como señal de que el costo político de mantenerla ya se evalúa.
La señal para aliados y adversarios es que el oficialismo está dispuesto a usar la mayoría legislativa para reconfigurar al árbitro, pero aún no tiene la vía jurídica despejada. El juicio político es una amenaza latente, no un hecho consumado. La renuncia sigue siendo la salida más limpia, y Taddei lo sabe: por eso su resistencia es también una apuesta a que el costo de removerla sea mayor que el de tolerarla.
Qué sigue
La Cámara de Diputados tendrá que definir si existe una ruta jurídica distinta a la renuncia o si el juicio político avanza. La ASF ya entregó hallazgos; falta conocer si se turnan a la instancia de responsabilidades. Taddei, mientras tanto, mantiene el control de la Junta General Ejecutiva y ha removido a funcionarios, lo que puede leerse como un intento de blindaje interno. El calendario electoral de 2027 no espera: el INE debe operar con presidencia estable antes de que arranquen los plazos formales. Si la crisis se prolonga, el costo recaerá en la credibilidad del proceso, no solo en la trayectoria de una funcionaria.
Actualización
El TEPJF anula una variable de monitoreo del INE, resolviendo una disputa institucional que precede a la presión política para remover a la presidenta Taddei. Leer el nuevo desarrollo.
