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García Bello va por la coordinación de Morena en Zihuatanejo rumbo a 2027
El expresidente municipal 2015-2018 formaliza su aspiración al cargo partidista que en la práctica ordena la estructura territorial de Morena en el municipio costero.
Gustavo García Bello, expresidente municipal de Zihuatanejo de Azueta (2015-2018), confirmó su participación en el proceso interno de Morena por la Coordinación Municipal de los Comités de Defensa de la Transformación. No es una candidatura a la alcaldía: es el puesto partidista que controla la organización territorial y la defensa del voto rumbo a 2027, y su definición anticipa la disputa por la
Gustavo García Bello, expresidente municipal de Zihuatanejo de Azueta entre 2015 y 2018, confirmó su participación en el proceso interno de Morena por la Coordinación Municipal de los Comités de Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional. No se trata de una candidatura a la alcaldía: es el cargo partidista que, en la arquitectura de Morena, administra la estructura territorial del municipio y la operación de defensa del voto. Su confirmación convierte una aspiración anunciada en un posicionamiento formal dentro del proceso que ordenará la plaza costera rumbo a 2027.
El exalcalde había anunciado su registro el 19 de octubre en conferencia de prensa, acompañado por militantes y simpatizantes, y presentó entonces una propuesta centrada en organización territorial, diálogo con la ciudadanía y construcción de acuerdos entre liderazgos locales. La confirmación de esta semana no agrega un cargo nuevo, pero sí fija públicamente que García Bello será uno de los nombres en la disputa por la coordinación municipal.
Su perfil combina gestión municipal —encabezó el Ayuntamiento en el trienio 2015-2018— con cargos administrativos previos: secretario general del Ayuntamiento de Petatlán, delegado regional de Transportes, director del Fideicomiso Bahía de Zihuatanejo y administrador fiscal municipal. Es licenciado en Derecho por la Universidad Autónoma de Guerrero y maestro en Administración y Políticas Públicas. Su semblanza lo ubica en la izquierda universitaria y acompañando el proyecto de Andrés Manuel López Obrador desde 1997.
En su mensaje, García Bello reconoció el trabajo de Ariadna Montiel y Citlalli Hernández, así como el liderazgo de Beatriz Mojica Morga en Guerrero. Ese gesto no es menor: en un proceso interno donde los equilibrios estatales pesan, nombrar a los referentes de la entidad funciona como señal de alineamiento y como solicitud implícita de respaldo.
La lectura política
La Coordinación Municipal de los Comités de Defensa de la Transformación no es un puesto administrativo menor. En la práctica funciona como la estructura que articula comités vecinales, sectoriales y la operación territorial del partido. Quien la encabeza gana capacidad de interlocución con el gobierno municipal, controla el pulso organizativo y queda en posición de influir en la definición de la candidatura a la alcaldía. Es una precandidatura de facto a la coordinación, no a la presidencia municipal; la diferencia importa porque el cargo partidista se define antes y condiciona lo que viene después.
El incentivo de García Bello es claro: un expresidente municipal que busca regresar al juego electoral necesita una base organizativa propia. La coordinación se la ofrece sin tener que competir todavía por la alcaldía, y le permite medir lealtades, construir estructura y negociar desde una posición de fuerza con otros aspirantes. Su discurso de unidad y de "privilegiar el proyecto por encima de las aspiraciones individuales" cumple una función práctica: presentarse como factor de cohesión mientras se posiciona, un eufemismo habitual en los procesos internos de Morena que no equivale a una candidatura registrada.
El equilibrio interno del partido en Zihuatanejo se juega entre liderazgos locales y las bancadas estatales que responden a Mojica Morga, Montiel y Hernández. La coordinación municipal será el termómetro de qué grupo controla la operación en la costa grande. Para los adversarios de Morena, la señal es que el partido llega a 2027 con una disputa interna anticipada por la estructura, no por la boleta.
El límite es preciso: no hay aún candidatura a la alcaldía, ni definición de la coordinación, ni reglas publicadas del proceso interno municipal. Las mediciones de opinión que se han difundido sobre perfiles de Morena no sustituyen la definición partidista y no permiten concluir quién encabeza las preferencias.
Qué sigue
El proceso interno de Morena deberá definir la coordinación municipal en Zihuatanejo en los próximos meses, con un calendario que el partido no ha hecho público con precisión. García Bello deberá sostener su propuesta de integración de comités vecinales y trabajo sectorial, y medir su capacidad de convocatoria frente a otros aspirantes. La definición de la coordinación será la primera señal verificable de cómo se ordena la sucesión municipal rumbo a 2027 y de qué peso conservan los liderazgos estatales en la costa grande de Guerrero.
