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Guadalajara 2027: desgaste de MC y dispersión opositora definen la sucesión
Un análisis de Francisco Junco advierte que la capital jalisciense no se ganará solo con el desgaste del gobierno naranja. La disputa por candidaturas en Morena y PAN será tan decisiva como el agua.
Francisco Junco analiza en su columna el escenario electoral de Guadalajara rumbo a 2027: MC enfrenta el desgaste por la crisis del agua, Morena acumula más de una decena de aspirantes y el PAN perfila a César Madrigal como su carta más fuerte. La tesis central: la capital no se gana solo con el desgaste del rival, sino con candidaturas capaces de convencer.
La disputa por Guadalajara en 2027 ya tiene un diagnóstico: ninguna marca partidista llega intacta y la capital jalisciense se perfila como el laboratorio donde se probará si el desgaste de gobierno basta para ganar una elección. En su columna publicada este 1 de noviembre, Francisco Junco sostiene que la joya de la corona tapatía concentra la conversación electoral de Jalisco y que su resultado podría marcar el rumbo político del país durante años. La advertencia no es menor: quien gana la capital, recuerda, se perfila a la gubernatura.
El punto de partida es Movimiento Ciudadano (MC), que gobierna la ciudad y conserva estructura metropolitana, pero carga con un problema visible: la calidad del agua que llega a los hogares tapatíos. Cuando el servicio más básico falla, la discusión deja de ser técnica y se vuelve política, apunta Junco, quien retoma la frase de Laura Haro sobre que el agua podría ser "el principio del fin" de MC para señalar que tiene filo político y posible certeza. El antecedente de 1992 y la derrota priista de 1995 en Jalisco sirven al columnista como advertencia de que una crisis pública puede alterar la percepción de un gobierno y abrir espacio a la alternancia.
Morena tampoco llega limpia. Junco enumera los escándalos que en el último año han golpeado la narrativa del partido: el caso de Rubén Rocha Moya, la salida de Guadalupe Taddei Zavala de la presidencia del Instituto Nacional Electoral (INE) tras el episodio del "proveedor favorito", los señalamientos contra Marina del Pilar Ávila y Adán Augusto López, la casona de Gerardo Fernández Noroña y las controversias alrededor de Andy López Beltrán. El desgaste no es exclusivo de los naranjas y la acumulación de casos puede erosionar la narrativa de un partido que se presenta como alternativa moral y de gobierno.
En el terreno de las candidaturas, el panorama es de dispersión. Morena tiene más de una decena de aspirantes inscritos para las coordinaciones de defensa de la soberanía, entre ellos Mery Pozos, Chema Martínez, Carlos Lomelí, Mariana Fernández y Jesús Salazar. La lista alimenta expectativas, pero también exhibe una dificultad: muchos nombres no equivalen a una candidatura competitiva. El reto, subraya el columnista, será procesar la encuesta, aceptar el resultado y salir con una sola voz; si el proceso deja heridas o grupos enfrentados, la ventaja que hoy creen ver podría evaporarse antes de que empiece la campaña.
En el PAN, ya levantaron la mano César Madrigal, Miguel Monraz y Diana González. Junco revisa los números de 2024: Madrigal obtuvo 68 mil 250 votos como candidato a diputado local, mientras que Diana González alcanzó 48 mil 725 sufragios en la contienda por la presidencia municipal, una diferencia de 19 mil 525 votos. El resultado coloca a Madrigal como un perfil con capacidad de movilización electoral, aunque sería apresurado asegurar que esa fuerza distrital puede trasladarse automáticamente a toda Guadalajara. El columnista lo ve como el más fortalecido de los azules por sus vínculos con grupos de la sociedad civil y con los sectores provida y profamilia.
La lectura política
El texto de Junco no es un pronóstico, sino un mapa de incentivos. En MC, la decisión sobre Verónica Delgadillo —quien en 2024 obtuvo 308 mil 21 votos— funciona como un test de balance de gestión: postularla de nuevo implica defender el tema del agua; sustituirla abre preguntas inevitables sobre el desempeño de su administración. No sería, por sí misma, una confesión automática de fracaso, pero sí una señal política que deberá explicarse.
En Morena, la decena de aspirantes revela un problema de procesamiento interno más que de oferta. La encuesta como método de selección solo funciona si el resultado se acepta; de lo contrario, la dispersión se convierte en fractura. En el PAN, la ventaja de Madrigal es real pero territorialmente acotada: una cosa es ganar un distrito y otra construir una candidatura de ciudad. El PRI, apunta Junco, no muestra aspirantes definidos, lo que no descarta una alianza con el PAN ni el papel de Somos como actor que podría modificar conversaciones y acuerdos.
La tesis central del columnista es una advertencia para la oposición: la capital no se gana únicamente con el desgaste de MC, ni Morena la conquistará por tener una decena de aspirantes, ni el PAN por conservar una marca histórica. La corona tapatía se disputará con votos, organización y una candidatura capaz de convencer más allá de los propios.
Qué sigue
El calendario electoral de Jalisco aún no define fechas de precampaña ni plazos de registro para 2027, pero los procesos internos ya están en marcha. En Morena, la definición de las coordinaciones de defensa de la soberanía mediante encuesta será el primer filtro verificable. En el PAN, la revisión del método de selección y la medición real de cada aspirante definirán si la ventaja de Madrigal se traduce en candidatura. En MC, la evaluación sobre Delgadillo y el balance de su gestión, especialmente en agua, marcará la señal política que envíe a aliados y adversarios. La definición, concluye Junco, todavía está pendiente.
