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IECM detecta 24 encuestas en 19 días y ninguna en papel
El primer informe de monitoreo rumbo a 2027 muestra un arranque dominado por medios digitales y por una sola casa encuestadora: Massive Caller concentra 16 de las 24 publicaciones.

El IECM publicó su primer informe de monitoreo de encuestas rumbo a 2027: 24 publicaciones digitales y cero impresas entre el 7 y el 25 de septiembre de 2026. Massive Caller firmó 16; Factométrica y Algoritmo, el resto. El dato importa porque el monitoreo arranca antes que en 2021 y 2024, y porque registrar no equivale a validar: el IECM no certifica calidad ni representatividad.
El Instituto Electoral de la Ciudad de México (IECM) divulgó su primer informe de monitoreo de encuestas electorales del Proceso Electoral Local Ordinario 2026-2027. En el periodo del 7 al 25 de septiembre de 2026 identificó 24 publicaciones digitales y ninguna en medios impresos, un arranque que confirma la migración total de la conversación de preferencias electorales hacia plataformas digitales y que, a la vez, concentra el riesgo: 16 de esas 24 publicaciones provienen de una sola empresa, Massive Caller; las restantes se reparten entre Factométrica y Algoritmo.
El dato no es menor si se compara con la serie previa. En el proceso de 2021 el IECM monitoreó 133 encuestas: 98 digitales y 35 impresas. Para 2024 la cifra saltó a 544, con 502 digitales y 42 impresas. En tres años el volumen se cuadruplicó y la proporción digital pasó de 74% a 92%. El primer corte de 2027 apunta a un fenómeno más radical: el papel desapareció del registro. Aunque el periodo es todavía demasiado corto para compararlo con procesos completos, el monitoreo arrancó antes y con un sesgo de canal ya visible.
La concentración también merece atención. En 2021 el IECM identificó 26 responsables de estudios; en 2024, 27. Massive Caller pasó de 10 registros a 50 en ese lapso y ahora firma dos tercios del primer corte de 2027. Más encuestas publicadas no equivalen a más diversidad de fuentes: una sola empresa puede producir múltiples mediciones sobre distintas candidaturas, cargos o momentos de la contienda, y el conteo bruto las suma igual.
El IECM revisa que quienes publican encuestas entreguen los estudios completos que exige el Reglamento de Elecciones del Instituto Nacional Electoral (INE), presenta informes periódicos a su Consejo General y pone los estudios a disposición de la ciudadanía. Ese cumplimiento es obligatorio, pero entregar el estudio a la autoridad electoral no significa que el IECM certifique la precisión de los resultados ni respalde sus conclusiones. La distinción importa en un año en que cada porcentaje publicado circulará como insumo de campaña.
La lectura política
El monitoreo del IECM no es un trámite administrativo neutro: es el mecanismo con el que el árbitro local fija el perímetro de un mercado que ya opera como precampaña informal. En la Ciudad de México, donde las candidaturas a alcaldías y diputaciones locales se definen en buena medida por la percepción de viabilidad que construyen las encuestas, quien controla el flujo de mediciones controla parte de la narrativa de quién puede ganar. Ese incentivo explica por qué las casas encuestadoras se multiplican y por qué algunas concentran volumen: publicar seguido no solo mide preferencias, también las sugiere.
El informe llega en un momento delicado para el IECM. Sus oficinas centrales permanecen bloqueadas desde el 14 de octubre, situación que el propio instituto advirtió que afecta los preparativos del proceso 2026-2027. Un árbitro con sede ocupada y con un monitoreo que arranca en septiembre envía una señal ambigua: cumple su función regulatoria mientras su capacidad operativa está bajo presión. Para los partidos, eso abre margen para litigar encuestas y para disputar la interpretación de los números; para las casas encuestadoras, para anticipar que el escrutinio será más temprano y más público que en 2024.
También hay un límite que conviene decir con claridad: el IECM registra, no audita metodologías. El informe no distingue entre entrevistas presenciales, llamadas telefónicas, sistemas automatizados o sondeos por internet, ni evalúa tamaños de muestra o tasas de rechazo. Mientras el monitoreo no cruce cumplimiento legal con calidad metodológica, el ciudadano seguirá viendo gráficos sin saber si miden algo. Ese vacío es terreno fértil para que cualquier actor publique porcentajes con apariencia de rigor.
Qué sigue
El IECM continuará presentando informes periódicos a su Consejo General conforme avance el proceso 2026-2027; el siguiente corte permitirá ver si la concentración en Massive Caller se sostiene o se corrige, y si alguna encuesta vuelve al papel. En paralelo, sigue pendiente la liberación de sus oficinas centrales, condición material para que el monitoreo y la organización del proceso avancen sin fricción. La pregunta verificable de las próximas semanas es si el instituto amplía el nivel de detalle metodológico de sus informes o mantiene el registro de cumplimiento como único filtro.
Actualización
El fallecimiento de Ulises Beltrán, pionero en encuestas, es un hecho relevante que actualiza el contexto de la historia sobre el monitoreo y la producción de encuestas electorales por parte del IECM. Leer el nuevo desarrollo.