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RUTA 27 · MEDIUM

IEEQ defiende licitaciones y blinda su presupuesto rumbo a 2027

El organismo electoral queretano sostiene que sus compras de material están apegadas a la ley y que ninguna auditoría observó el gasto, en medio de señalamientos nacionales por una red de proveeduría.

Ilustración editorial de Ruta 27 sobre financiamiento y fiscalización electoral
Ilustración editorial de Ruta 27.
EN 30 SEGUNDOS

El Instituto Electoral del Estado de Querétaro afirmó que sus licitaciones de material electoral cumplen la ley y que la Contraloría, la ESFE y la ASF no observaron ese gasto en 2018, 2021 y 2024. La postura llega tras difundirse que otorgó 6.1 millones de pesos a Cajas Graf, firma vinculada a una red de proveeduría bajo investigación por presunto conflicto de interés. El IEEQ organiza el proceso

El Instituto Electoral del Estado de Querétaro (IEEQ) fijó postura pública sobre la contratación de documentación y materiales electorales y ratificó que sus licitaciones se apegan al marco legal, constitucional y reglamentario vigente. La declaración no es un trámite aislado: llega después de que se difundieran en el ámbito nacional señalamientos sobre una red de proveeduría electoral y ocurre cuando el organismo ya prepara el Proceso Electoral Local 2026-2027, es decir, cuando su presupuesto y sus compras empiezan a quedar bajo escrutinio anticipado.

El IEEQ sostuvo que todas las licitaciones para procesos comiciales cumplen la normativa y que ninguna instancia fiscalizadora observó el gasto en materiales. Según la información difundida, el instituto otorgó en 2018 y 2024 dos contratos por 6.1 millones de pesos a Cajas Graf S.A. de C.V., firma vinculada al empresario José Alfredo Hernández Casillas. Esas adjudicaciones forman parte de una red de proveeduría investigada por un presunto conflicto de interés con la exconsejera presidenta del Instituto Nacional Electoral (INE), Guadalupe Taddei Zavala. El organismo queretano no negó la existencia de los contratos; defendió el procedimiento con el que se otorgaron.

La explicación institucional se apoya en dos piezas. Primero, la producción de documentación y materiales electorales es una atribución propia de las autoridades comiciales locales, regulada en Querétaro por la Ley de Adquisiciones, Enajenaciones, Arrendamientos y Contratación de Servicios y por el Reglamento de Elecciones. Segundo, la decisión sobre la modalidad de contratación —licitación pública, invitación restringida o adjudicación directa— corresponde al Comité de Adquisiciones del instituto, integrado por titulares de áreas técnicas y operativas nombrados por el Consejo General, y en el que no participan las consejerías ni la presidencia.

El diseño institucional que describe el IEEQ busca separar la decisión técnica de la política: el Consejo General nombra a los integrantes del comité, pero no interviene en cada adjudicación. Esa arquitectura es común en los organismos electorales y, a la vez, es el punto donde suelen concentrarse las dudas cuando una empresa aparece en varios procesos o en varias entidades. El instituto añadió que en los procesos 2017-2018, 2020-2021 y 2023-2024 organizó licitaciones públicas nacionales en las que se evaluaron propuestas técnicas y económicas y se adjudicó a quien ofreció mejores condiciones de precio y calidad.

Sobre la fiscalización, el IEEQ afirmó que la Contraloría General del instituto, la Entidad Superior de Fiscalización del Estado de Querétaro y la Auditoría Superior de la Federación revisaron las cuentas de 2018, 2021 y 2024, y que ninguna emitió observaciones ni recomendaciones sobre el presupuesto invertido en ese rubro. Es un argumento verificable y acotado: se refiere a la revisión de la Cuenta Pública de esos ejercicios, no a una investigación sobre la red de proveeduría en su conjunto ni a un pronunciamiento sobre el presunto conflicto de interés que se investiga en el ámbito nacional.

La lectura política

La función práctica de esta postura es anticipar el desgaste: el IEEQ busca que el debate sobre proveeduría no lo coloque en el centro de la disputa cuando arranque el proceso 2026-2027. Un organismo electoral que organiza elecciones locales necesita preservar la confianza en su arbitraje; si la discusión sobre contratos se instala antes del calendario, cada acuerdo posterior del Consejo General queda expuesto a la sospecha. La ratificación de legalidad funciona, en los hechos, como una defensa preventiva de la autoridad, no como una candidatura ni como un posicionamiento partidista.

El incentivo de los actores es claro. El IEEQ gana margen si logra separar su caso local de la investigación nacional sobre la red de proveeduría; pierde ese margen si la discusión se traslada de la legalidad del procedimiento a la conveniencia de mantener al mismo proveedor. Los partidos, por su parte, tienen un incentivo distinto: pueden usar el tema para exigir transparencia o para desacreditar al árbitro según les convenga, y esa presión suele crecer cuando se acercan las precampañas. La ciudadanía y los medios ganan capacidad de escrutinio si el instituto publica el detalle de las adjudicaciones, no sólo su defensa general.

El equilibrio interno del organismo también está a prueba: el comité técnico decide, pero el Consejo General responde políticamente por la institución. Esa separación protege a las consejerías de la decisión caso por caso, pero no las exime del escrutinio público cuando el proveedor aparece en una investigación nacional. La señal que envía a aliados y adversarios rumbo a 2027 es que el IEEQ quiere ser evaluado por sus procedimientos y sus auditorías, no por la reputación de sus proveedores.

Qué sigue

El siguiente paso verificable es la integración y publicación de la Cuenta Pública del ejercicio en curso y el arranque formal del Proceso Electoral Local 2026-2027, con su calendario y su presupuesto. También queda pendiente saber si las instancias fiscalizadoras amplían su revisión más allá de los ejercicios ya auditados y si el instituto detalla públicamente los criterios con los que evaluó a los proveedores en las licitaciones de 2018 y 2024. Sin esos elementos, la discusión seguirá dependiendo de la defensa institucional y de los señalamientos nacionales, no de una resolución que deslinde a la red de proveeduría.