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Imelda Castro se perfila en Sinaloa con fuego amigo en alcaldías clave
La virtual candidata de Morena, PVEM y PT a la gubernatura enfrenta un mapa municipal fracturado en Mazatlán, Culiacán y Ahome, donde las disputas internas pueden costarle la mayoría el 6 de junio de 2027.

Imelda Castro está próxima a ser registrada como candidata de Morena, PVEM y PT a la gubernatura de Sinaloa para 2027. Su reto inmediato no es la oposición, sino ordenar las candidaturas municipales de Mazatlán, Culiacán y Ahome, donde multiplican aspirantes y disputas internas. De esa negociación depende que la alianza llegue unida al 6 de junio y que Castro construya la mayoría electoral que nec
Imelda Castro está próxima a ser registrada como candidata a la gubernatura de Sinaloa por la alianza de Morena, PVEM y PT, pero su desafío más inmediato no está en la boleta estatal sino en el mapa municipal. La designación de candidaturas a alcaldes en Mazatlán, Culiacán y Ahome se perfila como el primer examen real de su capacidad política, antes de que el Instituto Electoral del Estado de Sinaloa formalice su registro y arranque el calendario rumbo al 6 de junio de 2027.
El diagnóstico que circula en la conversación política sinaloense es que Castro enfrentará no solo el escrutinio de la oposición, sino el de grupos morenistas inconformes cuyas expectativas de poder se irán definiendo conforme avancen las designaciones. Un episodio reciente ilustra el riesgo: el desplazamiento de niños y familias de la concha acústica del Parque Constitución en Culiacán, atribuido a una aspirante a la alcaldía, fue operado por adversarios internos para endosarle el costo político a Castro, según la lectura del columnista Alejandro Sicairos. El señalamiento es una interpretación periodística, no una resolución de autoridad.
En Culiacán, la disputa por la coordinación municipal de la defensa de la transformación involucra a figuras como María Teresa Guerra, Jesús Ibarra, Alonso Ramírez y Rubén Miranda. En Mazatlán, la alcaldesa Estrella Palacios compite por la candidatura junto con Carlos Escobar, Édgar González, Olegaria Carrazco, Juan Carlos Patrón, María José Salazar, Octavio Loaiza, Manuel Guerrero, Fabiola Torres y Martín Ochoa; el PVEM impulsa por su cuenta a Fernando Pucheta. En Ahome, José Domínguez Vázquez aparece como carta del Verde, condicionada a la disciplina del alcalde Antonio Menéndez de Llano y de la diputada federal Ana Ayala. En Guasave, Feliciano Valle Sandoval suena fuerte, pero también se registraron la alcaldesa Cecilia Ramírez Montoya, el exalcalde Martín Ahumada Quintero y las diputadas Martha Dagnino y Felicita Pompa Robles, entre otros.
La magnitud de la lista de aspirantes es, en sí misma, un indicador de conflicto: a más pretendientes, mayor probabilidad de procesos internos con desenlaces disputados. Y cada disputa municipal no resuelta resta tiempo y energía a la construcción de la mayoría estatal de Castro.
La lectura política
En términos formales, Castro aún no es candidata registrada: es una aspirante con precandidatura de facto, respaldada por una alianza de tres partidos que todavía debe traducirse en acuerdos municipales. Esa distinción importa porque su margen de maniobra real depende menos de su nombre en la boleta que de su capacidad para repartir posiciones locales sin romper la coalición.
El incentivo de los aspirantes municipales es claro: quien no obtiene la candidatura puede convertirse en factor de resta, ya sea operando en contra, restando estructura o negociando su salida con la oposición. El PVEM, socio de la alianza, juega en dos tableros: respalda a Castro en la gubernatura mientras promueve cartas propias en Mazatlán y Ahome, lo que funciona como una póliza de cobro político. Si la alianza se desbarata en lo local, la oposición tendría una coyuntura para continuar la alternancia mazatleca, advierte el análisis.
El precedente verificable más relevante es la resolución del Tribunal Electoral del Estado de Sinaloa, que en septiembre de 2026 confirmó promoción personalizada atribuida a Castro y respaldó el acuerdo del Instituto Electoral local. Ese antecedente envía una señal: la autoridad electoral ya acreditó incidencia de actos de difusión de Castro en el proceso 2026-2027, lo que eleva el costo de cualquier desliz de campaña anticipada y obliga a su equipo a cuidar la frontera entre posicionamiento y acto proscrito.
La señal hacia aliados y adversarios es doble. Hacia adentro, Castro necesita demostrar que puede imponer orden sin fracturar. Hacia afuera, la oposición leerá cada conflicto interno como prueba de que la alianza no está consolidada. La gobernadora Graciela Domínguez, por su parte, ha apostado por el diálogo con sectores económicos, un activo que Castro podría capitalizar si logra deslindarse del desgaste local.
Qué sigue
El primer paso verificable es el registro formal de Castro ante el Instituto Electoral del Estado de Sinaloa, que aún no ocurre. En paralelo, Morena y sus aliados deben resolver las candidaturas de Culiacán, Mazatlán y Ahome; el calendario electoral local marcará los plazos para las definiciones. La pregunta abierta es si el PVEM mantendrá sus aspirantes propios o los subordinará al acuerdo de coalición. Sin esos amarres, la cuenta regresiva hacia el 6 de junio de 2027 llega con más fantasmas de discordia que consensos.
Actualización
La encuesta del 26 de octubre de 2026 que muestra al PAN con ventaja en Mérida actualiza la situación de las encuestas y la competencia electoral en Yucatán, complementando el contexto de definiciones de candidaturas y disputas internas en Morena mencionado en la historia anterior. Leer el nuevo desarrollo.
