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RUTA 27 · MEDIUM

Impepac ordena retirar propaganda de 2027: arranca el desmontaje

El instituto electoral de Morelos mueve primero la propaganda y después el calendario: la señal de que el proceso 2026-2027 ya entró en fase operativa, con presupuesto bajo presión.

EN 30 SEGUNDOS

El Impepac ordenó retirar y reciclar propaganda electoral rumbo a 2027 en Morelos. Es un acto administrativo, pero confirma que el proceso local ya está en marcha: el instituto prepara 48 consejos electorales y advirtió que las restricciones presupuestales ponen en riesgo la organización de los comicios. La limpieza de propaganda anticipa el terreno donde se medirá la contienda por gubernatura y C

El Instituto Morelense de Procesos Electorales y Participación Ciudadana (Impepac) ordenó el retiro y reciclaje de la propaganda electoral correspondiente a los comicios de 2027. El acuerdo parece menor —limpiar bardas y retirar pendones—, pero marca el momento en que el árbitro local pasa de la planeación a la operación del proceso 2026-2027 y empieza a ordenar el espacio público que, en los hechos, será el primer tablero de la contienda.

La instrucción llega mientras el Impepac prepara la instalación de 48 consejos electorales locales y advirtió que las restricciones presupuestales representan un riesgo para la realización del proceso. Es decir, el mismo instituto que pide limpiar la propaganda advierte que no tiene garantizado el dinero para organizar la elección. Esa tensión —entre la normalidad administrativa que se proyecta hacia afuera y la fragilidad financiera que se reconoce hacia adentro— es la clave para leer el movimiento.

El retiro de propaganda no es una operación cosmética. En el calendario electoral mexicano, la limpieza de material de precampaña y campaña suele acompañar la transición entre fases: se recoge lo viejo para dejar libre el espacio donde se colocará lo nuevo. Que el Impepac lo ordene con miras a 2027 sugiere que el instituto quiere llegar al arranque formal con el terreno despejado y con reglas claras sobre el uso de bardas y espacios públicos, un terreno donde históricamente se han dirimido disputas entre partidos y gobiernos municipales.

Morelos no es un estado cualquiera en el mapa electoral. Su gubernatura y su Congreso se renuevan en 2027, y la entidad ha sido escenario de competencias cerradas y de conflictos postelectorales. La limpieza de propaganda, por sí sola, no altera esa correlación, pero sí establece una condición material: quien no tenga recursos para producir y colocar propaganda nueva quedará en desventaja cuando arranque la fase formal.

La lectura política

En la práctica, el Impepac está haciendo dos cosas a la vez. Por un lado, cumple una función de ordenamiento del espacio público que forma parte de sus atribuciones. Por otro, envía una señal a partidos, aspirantes y gobiernos municipales: el proceso ya tiene árbitro activo y las reglas de uso del espacio comenzarán a aplicarse.

El incentivo del instituto es mostrar normalidad operativa pese a la advertencia presupuestal. Un árbitro que reconoce problemas de dinero pero no de capacidad organizativa protege su legitimidad frente a los partidos y frente al Congreso, que es quien aprueba su presupuesto. La orden de retiro de propaganda es, en ese sentido, un acto de presencia institucional.

Para los partidos, la instrucción tiene una consecuencia práctica: obliga a desmontar material que pudo haber sido colocado con anticipación y que, en algunos casos, funcionaba como posicionamiento anticipado de aspirantes. En Morelos, como en el resto del país, la propaganda colocada antes de los plazos legales suele operar como una forma de precampaña de facto: no es candidatura formal, pero cumple la función de mantener un nombre en circulación. Retirarla no elimina esa aspiración, pero la obliga a replegarse a otros formatos —redes, eventos, presencia territorial— mientras el calendario no abra la fase formal.

El equilibrio interno del Impepac también está a prueba. Con 736 aspirantes que completaron la fase de examen para integrar los consejos municipales y distritales, el instituto está en plena construcción de su estructura operativa. La orden de retiro de propaganda es una de las primeras decisiones visibles de un árbitro que todavía está integrando a quienes habrán de aplicarla en el territorio.

La señal rumbo a 2027 es doble: el proceso avanza en lo administrativo, pero la advertencia presupuestal sigue sin resolverse. Ninguna de las dos cosas define todavía candidaturas ni coaliciones. Lo que define es el terreno: un espacio público que se limpia para una contienda que aún no tiene candidatos formalmente registrados, pero que ya tiene aspirantes en movimiento.

Qué sigue

El Impepac deberá confirmar el calendario de retiro y reciclaje, así como el mecanismo de verificación del cumplimiento por parte de partidos y aspirantes. En paralelo, sigue pendiente la definición presupuestal: el instituto advirtió que las restricciones financieras ponen en riesgo la organización del proceso, y esa discusión se resolverá en el Congreso de Morelos. La instalación de los 48 consejos electorales locales será el siguiente indicador verificable de que el proceso avanza conforme al calendario.