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INE evalúa denunciar a Taddei: mide límites de su propia facultad
La presidenta provisional, Blanca Cruz, busca definir en días si el Consejo General puede dar vista a otras autoridades por presuntas irregularidades de la administración saliente. Quince personas cercanas a Taddei ya renunciaron.

El INE analiza con urgencia si tiene facultades legales para denunciar o dar vista por presuntas irregularidades de la administración de Guadalupe Taddei. La presidenta provisional, Blanca Cruz, dijo que el Consejo General tiene un borrador y lo definirá en breve. Ya suman 15 renuncias de cercanos a Taddei, incluido el exjefe de la Oficina. El desenlace fija el tono de la limpieza institucional ru
El Instituto Nacional Electoral (INE) abrió una revisión jurídica urgente para determinar si el Consejo General tiene facultades para presentar denuncias o dar vista a otras autoridades por presuntas irregularidades cometidas durante la administración de Guadalupe Taddei. La presidenta provisional, Blanca Cruz García, informó que el órgano ya cuenta con un primer borrador del documento que delimitará qué puede hacer el Instituto y que la definición “debe quedar en breve”.
El anuncio no es un trámite menor. El INE no es autoridad fiscalizadora de sus propios funcionarios, y reconocerlo públicamente marca el límite de lo que puede prometer. Cruz lo dijo con precisión: “Nosotros no somos autoridad fiscalizadora. Lo que sí podemos realizar es, de manera preventiva, ‘yo te pongo de conocimiento que tenemos tal o cual situación’ y que se deslinden responsabilidades”. Esa distinción importa porque define si el Instituto actúa como denunciante, como testigo institucional o simplemente como conducto hacia el Órgano Interno de Control y la Fiscalía.
La revisión ocurre en medio de una salida en cascada. Con las renuncias presentadas la noche del martes, suman 15 las personas cercanas a Taddei que dejaron sus cargos, entre ellas Carlos Daniel Luna Rosas, exjefe de la Oficina de la Presidencia, quien antes formó parte del Gobierno federal. Cruz advirtió que las renuncias no se aceptarán en automático: primero deberán pasar por un escrutinio que incluya al Órgano Interno de Control. “Se tendrá que dar vista al Órgano Interno de Control para saber si existe algún procedimiento iniciado por alguna situación irregular”, explicó. El secretario ejecutivo, Carlos Roberto Félix López, también señalado como designación de Taddei, permanece en funciones mientras se revisa a todas las titularidades.
La lectura política
El movimiento cumple una función práctica: trasladar el costo de la limpieza institucional del terreno político al terreno jurídico. Si el Consejo General concluye que puede denunciar, el INE entra a una confrontación directa con su expresidenta; si concluye que no, la pelota pasa al Órgano Interno de Control y a la Fiscalía, y el Instituto queda como denunciante preventivo. En ambos escenarios, Cruz gana margen: puede exhibir rigor sin comprometer a la institución a una batalla que no controla.
El cálculo tiene incentivos claros. Los partidos y consejeros que exigieron limpieza tras la renuncia de Taddei presionan por gestos verificables antes de que arranque con fuerza el proceso electoral 2026-2027. La señal que se envía a aliados y adversarios es que la nueva conducción no protegerá a la administración saliente, pero tampoco improvisará una cacería. Para Cruz, designada presidenta provisional en la primera sesión tras la renuncia, el riesgo es doble: si actúa con lentitud, la acusarán de encubrimiento; si actúa con exceso, la acusarán de invadir facultades. De ahí la insistencia en el avance jurídico y en los plazos breves.
No hay aquí una candidatura ni una precandidatura de facto: el INE no disputa cargos de elección. Lo que se juega es la credibilidad del árbitro que organizará la elección de 2027. La diferencia entre una renuncia aceptada sin escrutinio y una renuncia revisada por el Órgano Interno de Control es la diferencia entre una salida administrativa y un deslinde con consecuencias. Esa distinción pesará cuando los partidos evalúen si el Instituto puede conducir la contienda sin sospechas.
Qué sigue
El Consejo General debe cerrar la revisión jurídica en los próximos días, según la propia presidenta provisional. El primer paso verificable es la definición del documento que delimita sus atribuciones; después, la eventual vista al Órgano Interno de Control y la resolución sobre las 15 renuncias. También queda pendiente la situación del secretario ejecutivo, Carlos Roberto Félix López, quien permanece en funciones mientras se revisa a las titularidades de área. El calendario electoral 2026-2027 avanza y el INE no puede sostener indefinidamente una revisión interna sin afectar su operación.
