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INE Guanajuato promete blindar el voto 2027 tras salida de Taddei
La vocal ejecutiva Ana Lilia Pérez Mendoza descartó contratos locales con empresas señaladas y llamó a la ciudadanía a integrarse a la organización electoral. El reto, dijo, es sostener la confianza en las urnas.
Ana Lilia Pérez Mendoza, vocal ejecutiva del INE en Guanajuato, afirmó que la Junta Local no contrató a empresas señaladas por presunta corrupción y que el organismo debe consolidar su operación rumbo a 2027. La declaración llega tras la renuncia de Guadalupe Taddei a la presidencia nacional. Guanajuato será pieza clave en la elección federal de 2027.
La vocal ejecutiva del Instituto Nacional Electoral (INE) en Guanajuato, Ana Lilia Pérez Mendoza, sostuvo el 30 de octubre de 2026 que la Junta Local no firmó contratos con las empresas vinculadas a presuntos actos de corrupción durante la gestión de Guadalupe Taddei Zavala al frente del organismo. En la misma comparecencia, planteó el reto que ahora enfrenta la estructura desconcentrada: consolidar las acciones operativas para que la ciudadanía vote con confianza el 6 de junio de 2027.
La declaración no es un dato administrativo menor. Llega cuatro días después de que Taddei Zavala renunciara a la presidencia nacional del INE en medio de señalamientos e investigaciones por presuntas irregularidades, y de que Blanca Cruz García fuera designada presidenta interina. En ese contexto, la primera tarea de cualquier vocal ejecutiva es separar a su demarcación del escándalo central. Pérez Mendoza sostuvo que todas las contrataciones de material electoral se realizan desde oficinas centrales, por lo que la Junta Local no tiene facultades para firmar esos convenios.
La explicación tiene sustento normativo: la documentación y los materiales electorales se licitan y contratan desde la estructura central del INE, no desde las juntas locales. Eso no exime a las oficinas desconcentradas de responsabilidad operativa, pero sí acota el universo de posibles irregularidades en Guanajuato. La vocal no presentó documentos ni cifras de contratación; su afirmación es una declaración de la autoridad local, no una auditoría publicada.
El otro eje de su mensaje fue la defensa del servicio profesional electoral. Pérez Mendoza subrayó que las juntas y consejos distritales están integrados por funcionarios con trayectoria y experiencia para conducir el proceso. Es una respuesta indirecta a la pregunta que flota sobre el INE tras la salida de su presidenta: si el golpe alcanza la operación territorial o se queda en la cúpula.
La vocal también hizo un llamado a la ciudadanía para sumarse como funcionarios de casilla y consejeros electorales. En Guanajuato, como en el resto del país, la organización de la jornada depende de miles de personas sorteadas y capacitadas. El exhorto a participar funciona, en la práctica, como una operación de contención de confianza: si la ciudadanía desconfía del árbitro, la primera consecuencia es la caída en la disponibilidad para integrar casillas.
La lectura política
El movimiento de Pérez Mendoza se entiende mejor como una operación de blindaje territorial que como una simple declaración institucional. La renuncia de Taddei abre una discusión nacional sobre contrataciones, y las juntas locales son el primer punto donde esa discusión se convierte en pregunta concreta: ¿tocó a mi estado? La vocal respondió con un no categórico y con un argumento de competencia: aquí no se contrata material electoral.
El incentivo es claro. Guanajuato es una de las entidades con mayor peso electoral del país y un territorio donde el INE será escrutado con lupa por partidos, gobiernos y medios. Para la estructura desconcentrada, el costo de quedar asociada al escándalo nacional es alto: erosiona la autoridad moral con la que se organiza la elección y alimenta impugnaciones.
También hay una señal hacia adentro del organismo. La presidenta interina, Blanca Cruz García, necesita que las juntas locales sostengan la operación sin fisuras mientras se desahogan las investigaciones. La defensa pública del profesionalismo del servicio electoral por parte de una vocal ejecutiva estatal opera como respaldo a la conducción interina, aunque no constituya un pronunciamiento sobre el fondo de las acusaciones.
El límite de la lectura es importante: no hay evidencia pública de que Guanajuato esté implicado en las irregularidades señaladas, y la vocal no fue cuestionada sobre su propia gestión. Lo que sí queda claro es que el INE entra a 2027 con una presidenta interina, una investigación abierta y la necesidad de demostrar que la estructura territorial no está contaminada. En términos electorales, el riesgo no es que el INE deje de organizar la elección, sino que la desconfianza se traduzca en menor participación ciudadana en la integración de casillas y en impugnaciones más agresivas.
Qué sigue
El INE nacional deberá informar el estado de las investigaciones sobre las contrataciones señaladas y el alcance de la revisión a las juntas locales. La presidencia interina de Blanca Cruz García tiene un horizonte acotado: el Consejo General deberá definir el proceso para designar o ratificar a la titularidad del organismo. En Guanajuato, la Junta Local continuará con la integración de consejos distritales y la preparación operativa para la jornada del 6 de junio de 2027. La fecha verificable más próxima es la publicación de los avances del proceso de contratación de material electoral y la respuesta institucional a las acusaciones que motivaron la renuncia de Taddei.
