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RUTA 27 · MEDIUM

Marván pide investigar al INE tras salida de Taddei: renuncia no basta

La exconsejera del IFE sostiene que la salida de Guadalupe Taddei abre, no cierra, la revisión del árbitro electoral y exige auditorías, indagatorias penales y revisión de nombramientos en San Lázaro.

Ilustración editorial de Ruta 27 sobre Congreso y reglas electorales
Ilustración editorial de Ruta 27.
EN 30 SEGUNDOS

María Marván Laborde, exconsejera presidenta del IFE y hoy al frente del Consejo Rector de Transparencia Mexicana, advirtió que la renuncia de Guadalupe Taddei a la presidencia del INE es el inicio del problema, no su solución. Pidió investigaciones de la FGR y la ASF, revisar contrataciones y nombramientos en la Cámara de Diputados. El punto importa rumbo a 2027: la confianza en el árbitro electo

La renuncia de Guadalupe Taddei Zavala a la presidencia del Instituto Nacional Electoral (INE) no cierra el expediente: lo abre. Así lo planteó María Marván Laborde, exconsejera presidenta del IFE y actual presidenta del Consejo Rector de Transparencia Mexicana, quien sostuvo que la salida de la funcionaria es el punto de partida de una revisión más amplia y no la solución definitiva al desgaste del árbitro electoral.

En entrevista, Marván trazó una ruta de siete acciones para restaurar la confianza ciudadana. La salida de Taddei, dijo, representa el inicio del proceso y no la solución definitiva, una advertencia que desplaza el foco del relevo personal hacia la integridad institucional del INE. Su propuesta incluye abrir investigaciones por parte de la Fiscalía General de la República (FGR) y de la Auditoría Superior de la Federación (ASF), además de revisar contrataciones y nombramientos en la Cámara de Diputados.

El señalamiento no es menor: coloca a la FGR y a la ASF como piezas centrales de cualquier desenlace y apunta a que el problema no se agota en la presidencia del instituto. La revisión de contrataciones y nombramientos en San Lázaro toca al Legislativo, no solo al INE, lo que amplía el perímetro de la discusión hacia los acuerdos políticos que sostuvieron la integración del árbitro.

Marván habla desde una doble credencial: fue consejera presidenta del IFE, la institución que precedió al INE, y hoy encabeza el consejo rector de una organización de transparencia. Esa posición le permite formular una crítica técnica sin estar sujeta a la disciplina interna del instituto, pero también la obliga a un estándar de evidencia que su propia propuesta reconoce: sin investigaciones concluyentes, la renuncia queda como gesto, no como reparación.

La lectura política

En la práctica, la salida de Taddei funciona como un desahogo político inmediato: permite al INE y a sus interlocutores en el gobierno y en el Legislativo cambiar de cara sin tocar el fondo del conflicto. La propuesta de Marván invierte esa lógica al exigir que el relevo venga acompañado de rendición de cuentas. Quien gana margen con la renuncia es el sistema político en su conjunto; quien lo pierde es la posibilidad de cerrar el tema sin consecuencias verificables.

El incentivo de los partidos es mixto. A todos conviene un árbitro con menor desgaste público de cara a 2027, pero ninguno quiere que una auditoría o una indagatoria penal llegue a los acuerdos que configuraron la actual integración del INE. La revisión de nombramientos en la Cámara de Diputados es, por eso, la parte más incómoda de la propuesta: toca la negociación legislativa que hizo posible la presidencia de Taddei y que ningún grupo tiene interés en reabrir en público.

La señal rumbo a 2027 es clara: la contienda por la confianza electoral se libra antes de la primera boleta. Un INE cuestionado arrastra el costo hacia todos los actores, y una oposición que exija auditorías podrá capitalizarlo, mientras el oficialismo preferirá presentar la renuncia como muestra de autocorrección. Ninguna de esas lecturas constituye aún una candidatura ni una precandidatura: es posicionamiento sobre la integridad del árbitro, no sobre una plaza electoral concreta.

El límite de la evidencia es preciso: no hay resolución de la FGR ni de la ASF, y la propuesta de Marván es una recomendación, no un mandato. Sin esas investigaciones, la renuncia queda como relevo administrativo y la confianza ciudadana, como promesa pendiente.

Qué sigue

La ruta verificable pasa por tres frentes. Primero, si la FGR abre o no una indagatoria formal y en qué plazo. Segundo, si la ASF incorpora la revisión de contrataciones del INE en su programa anual de auditorías. Tercero, si la Cámara de Diputados acepta revisar los nombramientos que configuraron la integración del instituto. Mientras esos pasos no ocurran, el relevo en la presidencia del INE será un cambio de nombre, no de reglas.