RUTA 27 · LOW
Monreal cierra filas con Ariadna Montiel y marca límite a Maru Campos
El coordinador de Morena en San Lázaro calificó de "imprudente e insensato" exponer charlas privadas de la presidenta. El episodio ordena lealtades en el arranque del proceso rumbo a 2027.

Ricardo Monreal criticó a la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, por revelar conversaciones privadas con Claudia Sheinbaum y calificó la difusión de "imprudente e insensato". Con ello, el coordinador de Morena en San Lázaro cierra filas en torno a Ariadna Montiel, señalada en las acusaciones, y envía una señal de disciplina interna en el arranque del proceso rumbo a 2027.
Ricardo Monreal, coordinador de Morena en la Cámara de Diputados, calificó como "imprudente e insensato" que la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, haya expuesto conversaciones privadas con la presidenta Claudia Sheinbaum. La declaración no se limita a un juicio sobre formas: funciona como un cierre de filas en torno a Ariadna Montiel, señalada en las acusaciones que detonaron el episodio, y como un mensaje de disciplina interna en el arranque del proceso electoral rumbo a 2027.
El hecho público es acotado. Monreal no presentó pruebas sobre el contenido de las charlas ni abrió una investigación; emitió una valoración política sobre el uso de conversaciones privadas como material de confrontación. La gobernadora de Chihuahua, por su parte, aparece en el centro de una disputa que traslada al terreno nacional un conflicto de origen estatal. En ese marco, el respaldo a Montiel no equivale a una candidatura registrada: es un posicionamiento político que coloca a la señalada en posición de ser protegida por el bloque morenista, sin que exista aún acto formal de precampaña ni registro ante autoridad electoral.
La intervención de Monreal se produce en una semana en la que el propio coordinador ha fijado postura sobre el árbitro electoral. El 23 de octubre afirmó que se analizará revisar las facultades otorgadas a la presidenta del Instituto Nacional Electoral (INE), Guadalupe Taddei, para evitar poderes exorbitados en órganos colegiados, y sostuvo que Morena no protegerá a nadie que haya cometido irregularidades. Ese mismo estándar de "no cubrir a nadie" convive con un respaldo político explícito a Montiel, lo que revela la diferencia entre la defensa de una persona y la defensa de una causa interna.
El episodio también se cruza con la contienda de Chihuahua. Monreal ha afirmado contar con mediciones propias en las que Morena aparece siete puntos abajo y en las que, de celebrarse hoy los comicios, ganaría el PAN; además, ha sostenido que Maru Campos "se ve muy presionada" y que fue un error hacer pública la conversación con Sheinbaum. La crítica a la gobernadora no es solo un juicio sobre prudencia: es una pieza en la disputa por el relato de un estado donde el morenismo busca competitividad y donde el adversario gobierna.
La lectura política
El movimiento de Monreal cumple tres funciones prácticas. Primero, ordena lealtades: al condenar la difusión de charlas privadas, el coordinador define un límite de comportamiento aceptable para los adversarios y, por contraste, un espacio de protección para los aliados. Segundo, contiene una posible ruptura: si las acusaciones contra Montiel escalaran, el respaldo temprano permite presentarlas como parte de una ofensiva externa y no como un problema interno de Morena. Tercero, envía una señal a 2027: en un proceso donde las candidaturas aún no están formalmente definidas, los posicionamientos públicos pesan en la construcción de precandidaturas de facto.
El incentivo de Monreal es doble. Como coordinador de la bancada, necesita mantener cohesión y evitar que un caso estatal se convierta en fractura nacional. Como actor con ambiciones propias, requiere aparecer como interlocutor confiable de la presidenta y de los aspirantes. Su crítica a Maru Campos le permite hacer ambas cosas: defender a Sheinbaum sin confrontarla y respaldar a Montiel sin comprometerse con una candidatura formal.
El límite de la lectura es claro: no hay evidencia de que Monreal haya negociado una candidatura para Montiel ni de que exista un acuerdo de sucesión. Lo verificable es el respaldo público y el contexto de disputa por Chihuahua. La diferencia entre una precandidatura de facto y una candidatura registrada sigue siendo jurídicamente relevante, aunque políticamente la primera ya ordene expectativas.
Qué sigue
El siguiente paso verificable es si el respaldo a Montiel se traduce en actos formales: definición de responsabilidades partidistas, inclusión en procesos internos de Morena o pronunciamientos de la dirigencia nacional. También queda por verse si la revisión de facultades en el INE avanza en la Junta de Coordinación Política y si la disputa con Chihuahua escala a instancias electorales o administrativas. Sin fechas confirmadas en la evidencia disponible, el parámetro será el calendario interno de Morena y la respuesta de la gobernadora.
