RUTA 27 · MEDIUM
Morena ataca a Ninfa Salinas por criticar corrupción en el INE
Los legisladores del partido mayoritario respondieron a las señalamientos de la consejera con críticas, mientras las acusaciones contra Guadalupe Taddei siguen sin resolución.
Legisladores de Morena atacaron a Ninfa Salinas después de que criticara la corrupción en el INE. El episodio ocurre mientras las acusaciones contra Guadalupe Taddei, expresidenta del organismo, siguen sin sanciones. La disputa revela la tensión entre el partido en el poder y los contrapesos electorales rumbo a 2027, cuando el árbitro deberá organizar comicios clave.
Los legisladores de Morena arremetieron contra Ninfa Salinas, consejera del Instituto Nacional Electoral (INE), luego de que criticara la corrupción dentro del organismo. El episodio no es un intercambio aislado: ocurre mientras las acusaciones por presuntas irregularidades contra Guadalupe Taddei, expresidenta del INE, permanecen sin sanciones visibles, y a menos de un año de que el árbitro electoral enfrente su prueba más exigente rumbo a 2027.
La crítica de Salinas tocó un punto sensible para el partido en el poder: la credibilidad del organismo que organizará las elecciones de 2027. En lugar de responder al fondo del señalamiento, los legisladores de Morena optaron por descalificar a la consejera, lo que en la práctica desplaza el debate sobre la corrupción hacia la persona que la denuncia. Ese movimiento retórico tiene un costo: refuerza la percepción de que el partido mayoritario protege a la institución de las acusaciones que la erosionan.
El contexto inmediato es relevante. Días antes, Morena había exigido una investigación profunda sobre presuntas irregularidades en contrataciones del INE y los Organismos Públicos Locales Electorales (OPLE), y pidió esclarecer responsabilidades de funcionarios y proveedores. También emitió un comunicado en el que reclamó que las pesquisas se extendieran a administraciones anteriores. Esa doble posición —exigir transparencia hacia el pasado y atacar a quien señala la corrupción en el presente— es la que ahora queda expuesta.
El ataque a Salinas no ocurre en el vacío: se inscribe en una disputa más amplia por el control del relato sobre el INE. La renuncia de Guadalupe Taddei a la presidencia del organismo abrió una crisis de credibilidad que senadores de Morena reconocieron públicamente. En lugar de cerrar la polémica, la salida de Taddei dejó abiertas las preguntas sobre las presuntas irregularidades y sobre quién debe responder por ellas. La crítica de Salinas apunta justamente a ese hueco: la corrupción no se resuelve con renuncias ni con ataques a quienes la señalan.
La lectura política
En la práctica, el ataque de los legisladores de Morena funciona como una operación de contención política, no como una defensa institucional. El partido mayoritario tiene un incentivo claro: mantener la iniciativa sobre el debate de la reforma electoral y evitar que la discusión sobre corrupción en el INE se convierta en un pasivo rumbo a 2027. Al descalificar a Salinas, los legisladores buscan desviar la atención del fondo del señalamiento y colocarla en la persona que lo formula.
El equilibrio interno también cuenta. Morena ha reconocido que el INE enfrenta una crisis de credibilidad y ha planteado evaluar una reforma para modificar las facultades de la presidencia del órgano electoral. Esa agenda legislativa requiere que el partido aparezca como el actor que corrige al árbitro, no como el que lo protege. El ataque a Salinas complica esa narrativa: si el partido castiga a quien denuncia la corrupción, la reforma que promete pierde legitimidad ante la opinión pública.
La señal que envía a aliados y adversarios es ambivalente. Para sus aliados, el mensaje es que el partido no tolera críticas externas al INE que puedan debilitar su posición. Para sus adversarios, es la confirmación de que el partido en el poder prefiere gestionar al árbitro antes que rendir cuentas sobre él. En ambos casos, el episodio ordena el tablero rumbo a 2027: el INE será el escenario donde se disputen las reglas del juego, y quien controle el relato sobre su integridad tendrá ventaja.
No hay aún una candidatura formal en juego ni una precandidatura de facto en este episodio. Lo que hay es un posicionamiento: Morena coloca al INE en el centro de su agenda política y, al atacar a Salinas, define quién puede hablar de corrupción y quién no. Esa delimitación del debate es, en sí misma, una jugada electoral.
Qué sigue
El episodio deja varias preguntas abiertas. La primera es si las acusaciones contra Guadalupe Taddei y las presuntas irregularidades en contrataciones del INE serán investigadas por las instancias correspondientes o si quedarán en el limbo administrativo. La segunda es si Morena concretará su propuesta de reforma para modificar las facultades de la presidencia del INE y en qué términos. La tercera es si Ninfa Salinas mantendrá su crítica pública o si el ataque de los legisladores la llevará a moderar su posición.
El calendario electoral de 2027 presiona: el INE deberá organizar comicios en un contexto de credibilidad deteriorada y con un partido mayoritario que controla la agenda legislativa. Lo que ocurra con las acusaciones de corrupción y con la reforma al organismo en los próximos meses definirá si el árbitro llega a 2027 con capacidad de arbitraje o con la sombra de la sospecha. Por ahora, el ataque a Salinas no resuelve ninguna de esas preguntas: solo muestra quién tiene el poder de formularlas y quién no.
