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RUTA 27 · MEDIUM

Morena exige revisar el INE de Córdova y esquiva su papel en la crisis

El partido gobernante pide que las investigaciones por irregularidades alcancen la gestión 2014-2023, mientras el PAN le reclama asumir la responsabilidad política por Taddei y la reforma de 2024.

EN 30 SEGUNDOS

Morena emitió un comunicado el 1 de noviembre de 2026 en el que exigió que las investigaciones por presuntas irregularidades en el INE se extiendan a la gestión de Lorenzo Córdova (2014-2023). El partido rechaza que el nombramiento de Guadalupe Taddei haya sido suyo y responde al PAN, que le reclama asumir la responsabilidad política por la crisis del árbitro electoral rumbo a 2027.

Morena convirtió la salida de Guadalupe Taddei del Instituto Nacional Electoral (INE) en una ofensiva política de doble filo. En un comunicado emitido el 1 de noviembre de 2026, el partido gobernante exigió que las investigaciones por presuntas irregularidades administrativas y de contratación en el organismo electoral se extiendan a la gestión de Lorenzo Córdova, quien presidió el INE entre 2014 y 2023, y rechazó que el nombramiento de la exconsejera presidenta pueda atribuirse a una decisión de Morena.

El pronunciamiento se produce cinco días después de que Taddei renunciara al cargo, el 26 de octubre, en medio de señalamientos por presuntas irregularidades administrativas y contrataciones durante su gestión. La presidenta Claudia Sheinbaum mostró un audio y un video de Córdova en la conferencia matutina del viernes previo, y el partido se alineó con esa posición. "No fue una designación de Morena", sostuvo el comunicado, que recordó que Taddei llegó a la presidencia del INE en 2023 mediante insaculación, luego de que la Cámara de Diputados no alcanzó la mayoría calificada para elegir al titular.

Morena sostiene que la trayectoria de Taddei en las autoridades electorales comenzó antes de la Cuarta Transformación: en 2014 fue nombrada presidenta del organismo electoral de Sonora por el Consejo General del INE, entonces encabezado por Córdova. Con ese antecedente, el partido argumentó que "lo que hoy se denuncia no comenzó con la exconsejera presidenta, ni es un hecho aislado", y exigió esclarecer quiénes autorizaron los contratos cuestionados, qué proveedores participaron, desde cuándo y quiénes se beneficiaron.

Para respaldar su exigencia, el partido citó el caso de la empresa Jet Van, contratada en 2015, durante la presidencia de Córdova, para el arrendamiento de vehículos por un monto cercano a mil millones de pesos, cuyo costo —según Morena— fue cuestionado por la propia Contraloría. También afirmó que desde los tiempos del Instituto Federal Electoral (IFE) los órganos de control documentaron irregularidades y aplicaron sanciones. "La salida de una funcionaria no puede cerrar las investigaciones ni dejar en el olvido las responsabilidades de exservidores públicos", sentenció.

La respuesta opositora no se hizo esperar. El dirigente nacional del PAN, Jorge Romero, exigió a Morena asumir su responsabilidad política por la situación del instituto y anunció que su partido buscará revertir la reforma de octubre de 2024 con la que el oficialismo amplió las facultades administrativas de la presidencia del INE. Esa modificación permitió a quien encabezara el organismo realizar nombramientos en su estructura ejecutiva sin aprobación del Consejo General, atribución que antes correspondía al órgano colegiado. Romero cuestionó que Morena pretenda desvincularse de Taddei después de que el expresidente Andrés Manuel López Obrador celebró públicamente su nombramiento en 2023.

La lectura política

El movimiento de Morena cumple una función práctica de desplazamiento de responsabilidad antes de que la crisis del INE se instale como tema de campaña rumbo a 2027. Al exigir que la investigación alcance a Córdova, el partido busca trasladar el costo político de la gestión de Taddei hacia la administración anterior y, de paso, desgastar a una figura que la oposición utiliza como referente de autonomía electoral. No es una candidatura ni una precandidatura: es un posicionamiento defensivo que intenta fijar la agenda de rendición de cuentas antes de que la oposición la fije en su contra.

El incentivo es claro. Taddei llegó por insaculación, un mecanismo que permite al oficialismo argumentar que no la eligió, aunque la reforma de 2024 —aprobada por Morena y sus aliados— concentró atribuciones en la presidencia del instituto durante su gestión. Esa contradicción es el punto donde el PAN construye su ofensiva: si el partido gobernante amplió las facultades del cargo, difícilmente puede desentenderse de cómo se ejercieron. Morena gana margen de maniobra al instalar la idea de que las irregularidades son un problema estructural y no de una sola administración; pierde credibilidad si la investigación no avanza más allá del comunicado.

El equilibrio interno también importa. La alineación con Sheinbaum sugiere que la estrategia la conduce el Ejecutivo y no la dirigencia partidista, lo que ordena el discurso oficial pero deja al partido sin autonomía para negociar con la oposición una salida institucional al INE. La señal para aliados y adversarios es que el gobierno no piensa ceder el control narrativo del árbitro electoral en el ciclo que desemboca en 2027.

Qué sigue

El primer paso verificable es la respuesta de la autoridad investigadora sobre si las pesquisas por las contrataciones de Taddei se amplían formalmente a administraciones anteriores. El PAN anunció que buscará revertir la reforma de octubre de 2024, lo que obligaría a abrir un nuevo debate legislativo sobre las facultades de la presidencia del INE. Mientras tanto, el INE deberá resolver la vacante en su presidencia y definir el calendario de trabajo rumbo al proceso electoral de 2027, en un contexto donde la credibilidad del organismo quedó cuestionada por ambas fuerzas políticas.