RUTA 27 · MEDIUM
PAN Sinaloa condiciona la alianza a quién encabece la gubernatura
La dirigente estatal Wendy Barajas Cortez dijo que la candidatura opositora se definirá por posicionamiento electoral y no por siglas, en medio de la pretensión del PRI de encabezarla.

La dirigente del PAN en Sinaloa, Wendy Barajas Cortez, afirmó que la candidatura opositora a la gubernatura en 2027 se definirá por el posicionamiento electoral de los aspirantes y no por el partido que la postule. Respondió así a la pretensión del PRI de encabezar la alianza. Las pláticas están avanzadas, pero no hay definición sobre qué fuerza siglará cada candidatura.
La dirigente estatal del Partido Acción Nacional (PAN) en Sinaloa, Wendy Barajas Cortez, fijó este martes una condición pública para la alianza opositora rumbo a la gubernatura en 2027: la candidatura se definirá por el posicionamiento electoral de los aspirantes y no por el partido al que pertenezcan. La declaración responde a la pretensión del Partido Revolucionario Institucional (PRI) de encabezar esa candidatura y coloca en el centro del debate un criterio que, en la práctica, desplaza la negociación entre cúpulas hacia la medición de perfiles.
Barajas Cortez precisó que las pláticas entre ambos partidos están avanzadas y existe disposición para concretar la alianza, pero todavía no se ha definido qué fuerza política encabezará cada una de las candidaturas. La dirigente sostuvo que la postura del PAN es respaldar para la gubernatura al perfil que, llegado el momento de las definiciones, tenga mayores posibilidades de ganar la elección, independientemente de qué partido lo postule.
El detonante es explícito: el dirigente estatal del PRI, César Emiliano Gerardo Lugo, señaló que el tricolor buscará siglar la candidatura a la gubernatura y que esa propuesta ya fue puesta sobre la mesa en las conversaciones con Acción Nacional. La respuesta panista no rechaza la alianza; le cambia el eje de discusión. En lugar de repartir posiciones por cuota de partido, propone un ordenamiento por competitividad.
Ese criterio tiene consecuencias inmediatas sobre el equilibrio interno de la coalición. Si el posicionamiento electoral se convierte en el árbitro de la candidatura, el PRI pierde la ventaja que le daría su pretensión de siglar el primer lugar de la boleta y queda obligado a demostrar que su aspirante mide mejor que el panista. Para el PAN, en cambio, el criterio le permite conservar la puerta abierta a la alianza sin ceder de antemano la candidatura, y trasladar la presión hacia quien tenga el perfil mejor medido.
La dirigente también enmarcó el objetivo: presentar ante los sinaloenses una candidatura competitiva que pueda disputar la gubernatura a Morena en las elecciones de 2027. Esa formulación es relevante porque la alianza no está cerrada y la definición de siglas sigue pendiente, de modo que lo anunciado es un principio de selección, no un candidato ni una coalición registrada.
La lectura política
El movimiento de Barajas Cortez funciona, en la práctica, como una regla de entrada a la negociación más que como una definición de candidatura. No hay aún precandidatura formal, ni coalición registrada, ni aspirante designado; lo que existe es un criterio público que ordena la conversación entre PAN y PRI y que, si se aplica, obliga a ambos a medirse con instrumentos verificables.
El incentivo panista es claro: la dirigente condiciona el respaldo a un perfil competitivo y no a la fuerza política que lo postule, lo que le permite mantener la alianza sin subordinarse a la pretensión priista de encabezar la boleta. El incentivo priista es igualmente visible: siglar la candidatura le daría al tricolor el control del primer lugar de la alianza y un activo organizativo de cara a 2027, por lo que difícilmente abandonará esa pretensión sin una medición que lo desplace.
La señal que se envía a aliados y adversarios es doble. Hacia dentro de la oposición, se establece que la competitividad será el argumento decisivo y que las encuestas o mediciones de posicionamiento se vuelven el terreno de disputa. Hacia Morena, se proyecta la intención de construir una candidatura unitaria con criterio de competitividad, aunque la alianza todavía no esté formalizada.
El límite de la lectura es preciso: no hay evidencia de que exista una medición acordada, una fecha de definición ni un mecanismo arbitral aceptado por ambos partidos. Sin esos elementos, el criterio de posicionamiento es una declaración política que ordena el discurso, pero aún no una regla vinculante. La diferencia entre candidatura formal, aspiración y precandidatura de facto sigue vigente: aquí estamos ante aspiraciones y posicionamientos, no ante una candidatura registrada.
Qué sigue
La definición dependerá de que PAN y PRI acuerden el mecanismo para medir el posicionamiento de sus aspirantes y el calendario para hacerlo. También está pendiente qué fuerza política encabezará cada una de las candidaturas de la alianza, punto que Barajas Cortez dejó explícitamente abierto. El proceso interno de Morena y la eventual formalización de la coalición opositora marcarán el ritmo de las siguientes definiciones rumbo a 2027.