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PAN y PRI Chihuahua negocian coalición 2027 con Bonilla en el centro
La dirigente estatal del PAN, Daniela Álvarez, reporta avances en un acuerdo con el PRI basado en respetar los municipios que cada partido gobierna. La operación coloca al alcalde de Juárez, Marco Bonilla, como pieza central de una candidatura conjunta.
Daniela Álvarez, dirigente del PAN en Chihuahua, anunció avances en negociaciones con el PRI para una coalición rumbo a 2027, con respeto a los municipios que cada partido gobierna y la posible inclusión de Marco Bonilla, alcalde de Juárez. El movimiento busca ordenar la sucesión local y evitar una ruptura interna, aunque no constituye aún una candidatura registrada.
La dirigente estatal del PAN en Chihuahua, Daniela Álvarez, informó que las conversaciones con el PRI para integrar una coalición electoral rumbo a 2027 registran avances, con un principio explícito: respetar los municipios que cada partido gobierna hoy. El anuncio no formaliza una alianza ni define candidaturas, pero sí ordena el terreno donde se librará la disputa por la sucesión local.
Álvarez planteó que la base del acuerdo será la representación territorial existente y que la construcción de una candidatura conjunta debe considerar a Marco Bonilla, actual alcalde de Ciudad Juárez. En su mensaje a líderes y simpatizantes, pidió priorizar la unidad institucional por encima de las aspiraciones individuales, argumento que en la práctica funciona como llamado a contener disputas internas antes de que escalen.
El acuerdo se apoya en un criterio de reparto territorial: cada partido conserva influencia en los municipios que ya gobierna, lo que reduce el costo de la negociación pero también congela el mapa de poder local.
La eventual coalición responde a un cálculo de competencia: el PAN y el PRI buscan consolidar fuerzas ante un escenario electoral más disputado en la entidad. La mención de Bonilla no es menor. El alcalde de Juárez es el activo electoral más visible del panismo local y su incorporación a una candidatura conjunta lo colocaría en posición de salida hacia 2027, sin que ello equivalga todavía a una precandidatura formal.
El contexto interno del PAN añade complejidad. Álvarez negó en octubre pasado estar interesada en contender en 2027 y afirmó que no estaba registrada en la plataforma del partido. Días después, sin embargo, reconoció públicamente su interés por buscar la alcaldía de Ciudad Juárez, lo que activó su participación en el proceso interno. Esa secuencia muestra que la dirigencia estatal opera en dos planos: negocia la coalición hacia afuera y administra aspiraciones hacia adentro.
La lectura política
La negociación con el PRI cumple una función práctica de ordenamiento: fija reglas de reparto antes de que las candidaturas se desborden y ofrece a Bonilla una plataforma de salida que no depende de una sola elección municipal.
El incentivo del PAN es claro: una coalición con el PRI puede ampliar su base territorial en municipios donde el panismo no es competitivo por sí solo, mientras el PRI obtiene protección en los ayuntamientos que aún controla. Para Álvarez, el movimiento también tiene un efecto interno: al colocar la unidad institucional por encima de las aspiraciones individuales, la dirigencia gana margen para conducir el proceso de selección y contener una posible ruptura.
El límite es igual de relevante. No existe aún coalición registrada, candidatura formal ni precandidatura de facto reconocida. Lo que hay es un posicionamiento anticipado: la dirigencia estatal construye el marco de la negociación y, con ello, envía una señal a aliados y adversarios sobre quién conduce el proceso en Chihuahua. La inclusión de Bonilla funciona como gesto de ordenamiento, no como designación.
La señal hacia 2027 es que el PAN estatal busca llegar a la contienda con un frente unido y con su principal activo municipal en posición de salida, aunque el acuerdo con el PRI todavía no tenga forma legal.
Qué sigue
La siguiente etapa verificable es la formalización de los acuerdos territoriales entre ambos partidos y la definición de la candidatura conjunta. También queda pendiente el proceso interno del PAN para resolver las aspiraciones locales, incluida la de Álvarez, y la eventual incorporación de Bonilla a la estrategia electoral. Sin esos pasos, la coalición sigue siendo un anuncio de avances, no un hecho consumado.
