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PRI Chihuahua busca coalición 2027 y minimiza fugas hacia Morena
Alejandro Domínguez confirmó negociaciones con otras fuerzas mientras resta peso a la salida de la síndica de Parral y un regidor. La alianza aún no tiene partido definido ni fecha de registro.

El dirigente estatal del PRI en Chihuahua, Alejandro Domínguez, dijo que el partido construye acuerdos con otras fuerzas para una coalición rumbo a 2027 y minimizó la renuncia de dos expriistas de Parral que aparecieron con el coordinador de Morena, Cruz Pérez Cuéllar. La alianza no está formalizada y el PRI ya fijó el 2 de diciembre como referencia para definirla.
El presidente del Comité Directivo Estatal del PRI en Chihuahua, Alejandro Domínguez, confirmó que el partido trabaja en acuerdos con otras fuerzas políticas para integrar una coalición rumbo a las elecciones de 2027, con un objetivo explícito: evitar que Morena llegue al Gobierno del Estado. La declaración, hecha en entrevista, no anunció socios ni plazos, pero sí reveló que la construcción de la alianza sigue abierta mientras el partido enfrenta bajas visibles en el sur del estado.
El detonante inmediato fue la renuncia de la síndica de Parral, Dalila Villalobos, y del regidor Vicencio Chávez. Domínguez restó importancia a las salidas y sostuvo que ambos habían dejado de participar en las reuniones y actividades del partido desde tiempo atrás. También señaló una contradicción: llegaron a sus cargos mediante acuerdos políticos, por lo que cuestionar ahora las decisiones internas del PRI le parece inconsistente. "No se pueden quejar de algo de lo que son parte, de lo que fueron parte", expresó.
Sobre las fotografías en las que los ahora expriistas aparecen reunidos con el coordinador estatal de Morena, Cruz Pérez Cuéllar, Domínguez dudó que se tratara de una coincidencia. "No son casualidad", comentó, aunque evitó atribuir responsabilidades y dijo que serán los propios involucrados quienes deban explicar lo ocurrido. La salida de cuadros priistas en Parral y su cercanía con el coordinador de Morena colocan la fuga de militantes como un flanco abierto para el PRI en plena negociación de coalición.
El dirigente subrayó que las aspiraciones individuales no deben estar por encima de los intereses del partido. "Antes que nada es necesario mantener las negociaciones para alcanzar una alianza electoral", agregó. El PRI ya fijó el 2 de diciembre como fecha de referencia para definir si habrá coalición con el PAN, y planteó asegurar seis distritos y la Sindicatura en Juárez como parte de la negociación. Esa referencia, sin embargo, no equivale a un acuerdo cerrado: no hay convenio firmado, ni reparto de candidaturas, ni plataforma común anunciada.
La lectura política
El movimiento tiene una función práctica antes que una función legal. La coalición que describe Domínguez funciona como una precandidatura de facto del propio dirigente y como mecanismo para ordenar la sucesión estatal, no como una alianza registrada. Si la negociación con el PAN prospera, el PRI conserva espacios y el dirigente se coloca en posición de salida; si no, la ruta de una candidatura propia por la gubernatura queda abierta, como él mismo admitió en octubre.
El incentivo es doble. Hacia afuera, la alianza busca agrupar el voto opositor contra Morena en un estado donde el partido gobernante ya controla la coordinación estatal y donde las deserciones priistas hacia ese bloque erosionan la estructura territorial. Hacia adentro, la negociación sirve para contener una ruptura: cada salida como la de Parral envía la señal de que el PRI no retiene a todos sus cuadros y de que las decisiones internas no satisfacen a todos los grupos.
El límite es claro. No existe aún candidatura formal, coalición registrada ni precampaña; lo que hay es un posicionamiento y una negociación en curso. La evidencia disponible no permite saber qué partidos participarían, cómo se repartirían las candidaturas ni si el PAN aceptará las condiciones priistas. Tampoco permite confirmar que las salidas de Parral respondan a una estrategia coordinada con Morena; Domínguez lo insinuó, pero no presentó prueba y él mismo remitió la explicación a los involucrados.
El precedente verificable es la negociación PRI-PAN documentada desde septiembre, cuando el dirigente advirtió que el calendario de precampañas podría modificar los tiempos de la alianza. La señal que envía a aliados y adversarios es que el PRI quiere negociar desde una posición de fuerza, pero llega a la mesa con bajas visibles y con un discurso que minimiza la fuga en lugar de explicarla.
Qué sigue
La definición de la coalición depende de la mesa de negociación con el PAN y del calendario electoral. El 2 de diciembre opera como fecha de referencia para el registro de la alianza y el reparto de distritos y la Sindicatura en Juárez. Antes de esa fecha se sabrá si el PRI y el PAN formalizan el convenio, si el PRI opta por candidatura propia y si las salidas de Parral se replican en otros municipios. También queda pendiente la explicación de los expriistas sobre su reunión con el coordinador de Morena.
