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PRI y PAN perfilan alianza total en Durango; negociarán 15 distritos

La dirigencia priista estatal anticipa una coalición —no candidatura común— para las diputaciones locales de 2027, con el reparto de distritos como moneda de cambio y el 29 de diciembre como fecha límite.

EN 30 SEGUNDOS

El PRI y el PAN en Durango perfilan una coalición total para disputar las 15 diputaciones locales de mayoría relativa en 2027, según su dirigente estatal Dany Soto. Antes del 29 de diciembre deben firmar el convenio y repartir los distritos. La negociación local avanza más rápido que la federal y anticipa el pulso por la gubernatura de 2028.

La dirigente estatal del PRI en Durango, Dany Soto, informó que su partido y el PAN perfilan una alianza total para competir por las 15 diputaciones locales de mayoría relativa en el proceso 2026-2027, con un plazo hasta el 29 de diciembre para presentar el convenio de coalición y definir el siglado de los distritos. El anuncio no es un trámite: es la primera señal pública de cómo ambas fuerzas planean ordenar el terreno legislativo local antes de la sucesión de 2028.

Soto descartó la candidatura común y apostó por una coalición en la que cada partido conserve su logotipo en la boleta, una decisión con consecuencias prácticas: permite movilizar militancia diferenciada y, sobre todo, preservar el registro y la identidad partidista en un territorio donde el PRI ha perdido competitividad pero conserva estructura. La dirigente —también diputada local— precisó que en esta etapa no se definirán nombres, solo qué partido encabezará cada uno de los 15 distritos.

El reparto es el punto fino. "Los espacios son 15, pero de esos 15 habrá que repartir entre PAN y PRI", reconoció. La negociación definirá qué fuerza abandera cada distrito con base en competitividad y criterios de género, y después vendrán los perfiles. Es decir: primero se reparte el mapa, luego se reparten los nombres.

La lectura política

En la práctica, el movimiento funciona como un pacto de no agresión territorial anticipado. El PRI llega a la mesa con estructura y militancia, pero con un déficit de competitividad que lo obliga a compartir candidaturas; el PAN aporta un electorado en expansión y la posibilidad de disputar distritos que solo no alcanzaría. La coalición total, en lugar de la candidatura común, es una señal de que ambos partidos quieren conservar su marca y su capacidad de negociación individual de cara a 2028, cuando se renueve la gubernatura y las presidencias municipales.

El incentivo priista es claro: mantener presencia legislativa y no quedar reducido a comparsa. El panista, también: sumar votos sin ceder el control de sus bastiones. La distribución de distritos será el termómetro real de quién manda en la alianza. Si el PRI obtiene más distritos de los que su competitividad justifica, el PAN cobrará la factura en la negociación federal; si ocurre lo contrario, la militancia priista resentirá el acuerdo.

La dirigente estatal vinculó explícitamente el resultado de 2027 con la construcción del escenario de 2028, al afirmar que los comicios locales son "la base para construir el 28, refrendar la gubernatura y las presidencias municipales". Esa frase revela que la alianza local no es un fin en sí mismo, sino un ensayo de la coalición que ambos partidos buscarían replicar en la elección federal y en la sucesión estatal.

El contraste con el terreno federal es revelador: mientras en Durango la proyección es una alianza total, en los 300 distritos federales las dirigencias nacionales de Alejandro Moreno y Jorge Romero aún no definen en cuántos competirán juntos. La asimetría sugiere que la negociación local avanza más rápido que la nacional y que Durango podría convertirse en laboratorio del modelo de coalición que el PRI y el PAN intenten extender al resto del país.

Qué sigue

El plazo del 29 de diciembre es el primer filtro verificable: para esa fecha debe existir convenio de coalición y siglado de los 15 distritos. Después vendrá la definición de perfiles y género, que podría reabrir tensiones internas. En paralelo, las dirigencias nacionales del PRI y del PAN deberán resolver cuántos de los cuatro distritos federales de Durango entran en la alianza federal, decisión que condicionará el alcance real del pacto local.