RUTA 27 · MEDIUM
PRI y PAN perfilan coalición en Monterrey; falta el convenio
Lorena de la Garza confirma el entendimiento entre ambos partidos para 2027, aunque el acuerdo formal sigue pendiente. La aspirante priista usa la alianza como argumento de competitividad frente a Morena y Movimiento Ciudadano.
La diputada priista Lorena de la Garza confirmó que PRI y PAN tienen el entendimiento de ir juntos en 2027 en Nuevo León, aunque el convenio de coalición no está firmado. La aspirante a Monterrey presenta la alianza como demanda ciudadana para frenar a Morena y critica al gobierno de Samuel García. Falta definir candidaturas y tiempos formales.
La diputada priista Lorena de la Garza confirmó que el PRI y el PAN mantienen el entendimiento de competir juntos en las elecciones de 2027 en Nuevo León, aunque el convenio de coalición todavía no se ha firmado. La aspirante a la alcaldía de Monterrey presentó la alianza no como una decisión de cúpulas, sino como una exigencia ciudadana para evitar que Morena gane la entidad y para contener el desgaste del gobierno de Movimiento Ciudadano.
"No se ha firmado el convenio de coalición, pero tenemos el entendimiento de que queremos ir juntos", dijo De la Garza, y recordó que ambos partidos ya compitieron aliados en 2024. La legisladora sostiene que la fórmula funcionó entonces y que la ciudadanía le ha pedido no dividir el voto rumbo al próximo proceso. Su afirmación llega en un momento en que la alianza PRI-PAN en Nuevo León se discute públicamente, pero carece aún de un documento formal que la haga exigible ante la autoridad electoral.
De la Garza también criticó con dureza al gobernador Samuel García. Afirmó que un mandatario que transmite en vivo desde su casa, en pijama o sin camisa en horario laboral no corresponde a la investidura, y que ese estilo de comunicación no ha resuelto problemas de movilidad, agua, drenaje ni transporte público. "Si fuera influencer no tendría problema, pero es el gobernador", resumió al recoger lo que dice escuchar en la calle. La diputada planteó que Movimiento Ciudadano hizo una buena campaña de comunicación, pero no un buen gobierno.
En materia de movilidad, la aspirante pidió decisiones técnicas y no políticas. Recordó la existencia del Programa Integral de Movilidad Urbana Sustentable (PIMUS) y acusó que el gobierno estatal lo ignoró al adquirir camiones chinos que, según ella, llegaron tarde y descompuestos, además de que fueron desplegados en zonas gobernadas por Movimiento Ciudadano y no donde existe mayor demanda. También señaló que en Nuevo León circulan más camiones privados de personal que unidades de transporte público.
La lectura política
El movimiento tiene una función práctica clara: la alianza PRI-PAN en Nuevo León funciona como un paraguas de competitividad antes de que exista candidatura formal. De la Garza no está registrada como candidata, pero su condición de aspirante y su discurso la colocan en posición de salida para Monterrey. Al confirmar el entendimiento con el PAN, envía una señal a dos audiencias: a los votantes que rechazan a Morena y a Movimiento Ciudadano, y a las dirigencias de ambos partidos, a quienes les recuerda que la coalición ya tiene demanda social y costo político si se rompe.
El incentivo del PRI es claro. La alianza le permite a un partido con desgaste local montarse en la estructura panista y presentarse como la única alternativa viable frente al morenismo y al emecismo. Para el PAN, el acuerdo implica ceder espacios en la capital a un aliado que no siempre ha sido amable con el partido: en octubre se viralizaron publicaciones antiguas de la propia De la Garza criticando al PAN. Ese antecedente no contradice la alianza, pero muestra que el entendimiento convive con desconfianzas internas y que la negociación de candidaturas será el verdadero punto de tensión.
La aspirante también usa la crítica a Samuel García como eje de posicionamiento. Al contrastar la "seriedad" del PRI con el estilo emecista, De la Garza busca diferenciarse tanto de Morena como de Movimiento Ciudadano sin romper el entendimiento con el PAN. Su denuncia previa contra Mariana Rodríguez y el gobernador por presunta violencia política de género y calumnia forma parte del mismo esfuerzo por desgastar al gobierno estatal y presentarse como una opción de orden.
El límite es preciso: no hay convenio firmado, no hay candidatura registrada y no hay definición de quién encabezará la alianza en Monterrey. Lo que existe es un entendimiento político que ordena expectativas y presiona a las dirigencias a concretarlo.
Qué sigue
La definición de la candidatura del PAN para Monterrey se conocería a finales de noviembre, según lo que la propia De la Garza anticipó en octubre. A partir de ahí se espera la negociación formal del convenio de coalición, la definición de los espacios que corresponderán a cada partido y el arranque de las precampañas. El calendario electoral de Nuevo León y los plazos del Instituto Estatal Electoral marcarán cuándo debe quedar registrado cualquier acuerdo. Hasta entonces, la alianza PRI-PAN opera como un entendimiento público, no como un hecho jurídico.
