ruta 27.Un proyecto de
← Volver a la cobertura

RUTA 27 · MEDIUM

Protesta en IEPAC Yucatán exige defensoría electoral en lengua maya

La designación de Citlali Leticia Chan Carrillo al frente de la Defensoría Pública de los Derechos Político-Electorales detonó una protesta que cuestiona la capacidad del órgano para atender a comunidades indígenas rumbo a 2027.

EN 30 SEGUNDOS

Un grupo encabezado por Juan Alberto Baas Tec protestó en las instalaciones del IEPAC de Yucatán contra el nombramiento de Citlali Leticia Chan Carrillo como titular de la Defensoría Pública de los Derechos Político-Electorales. Exigen personal que hable y escriba maya. El conflicto expone la distancia entre el discurso de inclusión del árbitro electoral y su operación real, a un año del proceso d

La designación de Citlali Leticia Chan Carrillo como titular de la Defensoría Pública de los Derechos Político-Electorales del Instituto Electoral y de Participación Ciudadana (IEPAC) de Yucatán no pasó inadvertida. Un grupo de manifestantes, encabezado por Juan Alberto Baas Tec, se plantó en las instalaciones del organismo para rechazar el nombramiento y exigir que la defensoría cuente con personal capacitado que hable y escriba en lengua maya.

La protesta no impugna la legalidad del nombramiento, sino la idoneidad práctica de quien ocupará una oficina diseñada para proteger derechos electorales de población indígena. Esa distinción importa: el conflicto se libra en el terreno de la capacidad institucional, no en el de la validez jurídica del acuerdo del consejo electoral.

Yucatán es una de las entidades con mayor proporción de hablantes de maya del país. La defensoría que ahora encabeza Chan Carrillo tiene entre sus funciones recibir quejas, orientar y acompañar a ciudadanos en la defensa de sus derechos político-electorales. Si el personal no puede comunicarse en la lengua de las comunidades a las que debe atender, la oficina opera con un filtro de facto que excluye a los mismos ciudadanos que dice proteger.

Los organizadores de la protesta advirtieron que seguirán vigilando el desempeño de la nueva defensora y la manera en que se manejan los derechos electorales en las comunidades indígenas. Esa vigilancia anunciada convierte la protesta en un mecanismo de seguimiento político, no en un episodio aislado.

El episodio ocurre en un momento de escrutinio sobre el IEPAC. El instituto diseña ya su presupuesto para las elecciones de 2027, con una solicitud de 631.5 millones de pesos, y aún no ha iniciado el proceso de licitación del material electoral para los comicios del 6 de junio de 2027. La protesta por la defensoría se suma a un clima de cuestionamientos sobre las decisiones administrativas del árbitro local.

La lectura política

La designación de Chan Carrillo funciona, en la práctica, como una señal sobre el tipo de defensoría que el IEPAC está dispuesto a operar: una oficina formalmente existente pero sin la infraestructura lingüística que la haría efectiva en el territorio maya. No hay evidencia de que el nombramiento sea ilegal; el punto es que la ley no exige explícitamente el dominio del maya para el cargo, y esa omisión es precisamente lo que los manifestantes convierten en demanda política.

El movimiento encabezado por Baas Tec tiene un incentivo claro: colocar el tema de la representación indígena en la agenda del proceso electoral 2027 antes de que arranquen las precampañas. Quien logra instalar un estándar de exigencia lingüística en la defensoría gana un punto de negociación para el resto del ciclo electoral, desde la integración de casillas hasta la capacitación de funcionarios.

Para el IEPAC, el costo es de legitimidad. Un árbitro que no puede comunicarse con una parte de su ciudadanía en su lengua enfrenta un riesgo de credibilidad que se acumula con cada elección. Para los partidos, la protesta es una oportunidad de bajo costo: pueden respaldar la demanda sin comprometerse con una reforma institucional concreta.

La señal rumbo a 2027 es que la defensa de los derechos político-electorales en Yucatán será medida no por la existencia formal de la defensoría, sino por su capacidad operativa real en comunidades mayas. Esa vara, si se sostiene, obliga al instituto a justificar no solo sus nombramientos sino su presupuesto y su diseño de capacitación.

Qué sigue

El IEPAC no ha emitido una postura pública sobre la protesta ni sobre la exigencia de personal bilingüe. Los organizadores anunciaron que mantendrán la vigilancia sobre el desempeño de Chan Carrillo. El siguiente punto verificable es la discusión presupuestal del instituto para 2027 y el arranque de las licitaciones de material electoral, donde la capacidad operativa del organismo volverá a estar bajo escrutinio. También queda pendiente saber si la defensoría ajusta su plantilla o sus protocolos de atención en lengua maya, y si el consejo electoral abre un espacio formal para revisar el perfil del cargo.