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Rectoría de la UAAAN: Mendoza niega 'dedazo' a cuatro días de la votación

La académica rechazó haber negociado con grupos internos, mientras sus dos contrincantes difunden versiones de pactos con el rector en funciones. El martes se define la sucesión en la universidad agraria de Coahuila.

Ilustración editorial de Ruta 27 sobre coaliciones y negociaciones partidistas
Ilustración editorial de Ruta 27.
EN 30 SEGUNDOS

Rosalinda Mendoza Villarreal, candidata a la Rectoría de la Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro, negó haberse vendido o pactado con grupos internos, luego de que sus rivales Guillermo Galván Gallegos y José Antonio González Fuentes difundieran rumores de un 'dedazo' a su favor. La votación interna es el martes. El episodio anticipa cómo se alinean los grupos universitarios de Coahuila rumbo

La candidata a la Rectoría de la Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro (UAAAN), Rosalinda Mendoza Villarreal, rechazó haber negociado con grupos internos y calificó de rumores las versiones sobre un supuesto "dedazo" a su favor, a cuatro días de que se realice la votación interna para elegir a la próxima autoridad universitaria. La académica sostuvo que no se vendió ni pactó con ningún grupo que comprometa sus futuras decisiones, en respuesta a las versiones que sus contrincantes, Guillermo Galván Gallegos y José Antonio González Fuentes, han difundido sobre presuntos acuerdos con el rector en funciones, Alberto Flores.

El episodio ocurre en la antesala inmediata del sufragio universitario, previsto para el próximo martes, y coloca a la institución —conocida como la Casa de los Buitres y con presencia relevante en el sector agropecuario de Coahuila— en el centro de una disputa por la sucesión interna. Los dos aspirantes que compiten contra Mendoza han sido los principales voceros de la versión de una "cargada" oficial, lo que convirtió la elección en un pleito de legitimidad antes de que se emita el primer voto.

La discusión no es menor: en una universidad pública, la Rectoría controla la administración de recursos, la relación con el gobierno estatal y la colocación de cuadros académicos y administrativos, por lo que la contienda trasciende el ámbito estrictamente escolar. La UAAAN forma parte del entramado de educación superior agropecuaria del norte del país y su dirigencia suele mantener interlocución directa con la Secretaría de Agricultura y con el gobierno de Coahuila, de modo que la elección envía señales hacia afuera del campus.

Hasta ahora, la evidencia disponible se limita a declaraciones cruzadas: Mendoza niega el pacto; Galván y González Fuentes sostienen que existen acuerdos por debajo de la mesa. No hay resolución de autoridad universitaria ni documento público que acredite la existencia de un "dedazo", por lo que la acusación debe leerse como parte de la contienda y no como un hecho comprobado. Tampoco se ha formalizado una precandidatura única ni un respaldo institucional explícito del rectorado saliente hacia alguna de las tres personas.

La lectura política

En términos formales, los tres son candidatos en un proceso interno con fecha definida. En la práctica, la difusión anticipada de versiones sobre un "dedazo" funciona como una maniobra de posicionamiento: quien se asume agraviado por el supuesto acuerdo puede capitalizar el voto de quienes rechazan la continuidad y, al mismo tiempo, presionar para que la autoridad universitaria se pronuncie o para que el proceso se transparente. La acusación de "cargada" opera, en los hechos, como un recurso para deslegitimar por anticipado el resultado si este favorece a Mendoza.

El incentivo de la académica es distinto: su respuesta busca desactivar la etiqueta de candidata del aparato y presentarse como una opción autónoma, lo que resulta indispensable si el voto interno se define por márgenes cerrados. Al negar cualquier negociación, Mendoza intenta separar su aspiración de la figura del rector en funciones, sin romper formalmente con la institución.

El equilibrio interno de la UAAAN queda expuesto: la contienda mide lealtades entre grupos académicos y administrativos, y el resultado del martes definirá qué facción controla la interlocución con el gobierno de Coahuila en un año en que el estado ya calienta su calendario hacia 2027. La elección no es un hecho electoral partidista, pero sí un termómetro de cómo se acomodan los grupos locales que después negocian candidaturas y espacios en el esquema estatal.

La señal hacia adversarios es clara: quien gane deberá administrar una institución donde una parte del profesorado y del alumnado ya desconfía del proceso. La señal hacia aliados también: el rectorado saliente no ha logrado imponer una sucesión sin ruido, lo que sugiere que su capacidad de arbitraje interno está acotada.

Qué sigue

La votación interna está programada para el martes. Antes de esa fecha, los tres aspirantes tienen margen para difundir pronunciamientos, y la autoridad universitaria podría emitir alguna aclaración si las acusaciones escalan. Después del sufragio, corresponde conocer el resultado oficial, la eventual impugnación de quienes se sientan afectados y la postura del rectorado saliente. El elemento que falta para sostener una lectura más fuerte es la existencia de un documento, acta o resolución que confirme o descarte los presuntos acuerdos; sin él, la discusión permanece en el terreno de las declaraciones.