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Síndico denuncia al alcalde de Toluca por 500 bardas rumbo a 2027

Jaime Amado López Gómez llevó al IEEM el caso de la propaganda con imagen de Ricardo Moreno Bastida y pidió rastrear el financiamiento. La queja también mide el pulso interno del Cabildo.

Ilustración editorial de Ruta 27 sobre financiamiento y fiscalización electoral
Ilustración editorial de Ruta 27.
EN 30 SEGUNDOS

El segundo síndico de Toluca, Jaime Amado López Gómez, denunció ante el IEEM al alcalde Ricardo Moreno Bastida por más de 500 bardas con su nombre, que considera actos anticipados de campaña. Exige saber quién las pagó y acusa al munícipe de frenar la fiscalización. La denuncia no acredita responsabilidad, pero coloca la propaganda y el control del Cabildo en el centro del debate rumbo a 2027.

El segundo síndico de Toluca, Jaime Amado López Gómez, denunció ante el Instituto Electoral del Estado de México (IEEM) al alcalde Ricardo Moreno Bastida por presuntos actos anticipados de campaña, a partir de la aparición de más de 500 bardas con su nombre e imagen. La queja, presentada el 8 de octubre con acompañamiento de representantes del PAN, no acredita por sí misma una responsabilidad, pero traslada al árbitro electoral una disputa que hasta ahora se libraba dentro del Cabildo.

López Gómez sostiene que las pintas aparecen en las 48 delegaciones de Toluca y comparten colores, tipografía y mensajes, un patrón que, a su juicio, descarta que se trate de agradecimientos espontáneos de vecinos. El síndico calificó el despliegue como un gasto millonario, aunque la información disponible no incluye una estimación documentada del costo. Su solicitud al IEEM pide indagar el origen de los recursos y una posible relación con Proyecto 21, organización que, según su señalamiento, encabeza el presidente municipal.

La denuncia no se limita a la propaganda. López Gómez también acusó al munícipe de obstaculizar la fiscalización y de reaccionar con intolerancia frente a sus opositores. Relató que se le impidió revisar bienes municipales en Cacalomacán pese a presidir la Comisión de Patrimonio, y sostuvo que una regidora recibió una advertencia sobre consecuencias legales mediante referencias al Código Penal. Añadió la ausencia del apartado de asuntos generales en algunas sesiones y la falta de atención a planteamientos opositores, además de un supuesto amedrentamiento contra el reportero Carlos Alberto Pérez Gómez durante una conferencia.

Moreno Bastida, de acuerdo con el relato del síndico, advirtió que responderá a quienes lo critican, pero no ofreció una explicación pública sobre el pago de la propaganda ni sobre los obstáculos a la supervisión que le atribuye el funcionario. Esa ausencia de respuesta es, por ahora, un hueco en el expediente político y no una prueba de nada.

La lectura política

El movimiento de López Gómez funciona como una jugada de doble filo: por un lado instala en la agenda electoral la propaganda del alcalde; por otro, convierte la denuncia en un instrumento de presión dentro de un Cabildo donde el síndico se presenta como contrapeso. No es una candidatura formal ni una precandidatura declarada: es un posicionamiento que usa el lenguaje de la fiscalización para disputar el control político del ayuntamiento.

El cálculo tiene incentivos claros. Si el IEEM abre un procedimiento y ordena medidas cautelares, el alcalde queda obligado a retirar propaganda o a explicar el financiamiento en plena ruta hacia 2027. Si el expediente se archiva, el síndico habrá ganado visibilidad como opositor interno y habrá obligado a Moreno Bastida a gastar capital político en defenderse. En ambos escenarios, el tema deja de ser un asunto administrativo y se convierte en una señal para aliados y adversarios: la administración de Toluca no está blindada.

La acusación de obstaculizar la fiscalización es, en términos políticos, más delicada que las bardas. Una denuncia por actos anticipados de campaña se resuelve con pruebas de financiamiento y temporalidad; una acusación de impedir la revisión de bienes municipales toca la relación entre el Ejecutivo local y el órgano de control interno, y puede escalar al Congreso del Estado de México o a la Contraloría estatal. Hasta ahora, sin embargo, no hay resolución que confirme el bloqueo.

El respaldo de representantes del PAN a la queja añade una dimensión partidista que conviene nombrar sin exagerar: el conflicto interno del ayuntamiento se alinea con la competencia entre fuerzas políticas en el Estado de México, pero la denuncia no equivale a una posición oficial del partido ni a una alianza electoral formal. La evidencia disponible no permite afirmar que exista una estrategia coordinada más allá del acompañamiento registrado.

Qué sigue

El IEEM deberá admitir o desechar la queja y, en su caso, determinar si existen indicios para iniciar un procedimiento sancionador. La autoridad electoral también podría pronunciarse sobre medidas cautelares, como el retiro de propaganda, antes de resolver el fondo. En paralelo, el Cabildo de Toluca enfrenta la discusión sobre el acceso a la información municipal y el funcionamiento de las sesiones, un terreno donde el síndico ya anticipó que insistirá. La respuesta pública del alcalde sobre el financiamiento de las bardas sigue pendiente y será el siguiente dato verificable para medir la magnitud del conflicto.